domingo, 24 de mayo de 2009

Buscando a Jon

Cada vez que un estado represivo escribe una lúgubre página más en su abultada biblia de terror, cientos de páginas de amor, compasión, solidaridad y resistencia son escritas por el pueblo, este es el relato de la búsqueda del paradero del Jon Anza publicado en Gara:

Se busca a militante abertzale «presumiblemente secuestrado»

Una compañía de tren utiliza relatos de la vida de sus viajeros para ilustrar su publicidad. la línea Baiona-Toulouse fue escenario ayer de una acción publicitaria pero de cariz bien distinto. Se trataba de buscar al militante Jon Anza.

Arantxa MANTEROLA

Acababa de amanecer cuando un grupo de personas se afanaba ya en la estación de tren de la capital labortana. Pegaban carteles en accesos, andenes, cabinas telefónicas, muros y postes con la fotografía del refugiado Jon Anza, en paradero desconocido desde que el pasado 18 de abril tomara el tren a las 7.00 de la mañana en dicha estación con destino a Toulouse.

Fue precisamente ese mismo tren el que cogió el grupo para retrazar el trayecto que el expreso donostiarra tenía previsto realizar aquel día, sábado como ayer. El objetivo era claro: recabar cualquier dato que pudiera ayudar a esclarecer qué es lo que ha podido sucederle. Buscaban, sobre todo, a viajeros habituales por si alguno hubiera podido verle.

El controlador del tren se mostró muy comprensivo cuando le solicitaron permiso para poder interpelar a los viajeros y, al mismo tiempo, pegar carteles y pasquines en sitios y espacios visibles. Además, se preocupó de verificar quien trabajó aquel día aunque sin conseguirlo por encontrarse de baja el controlador que debía en principio cubrir el servicio.

La media docena de amigos y de militantes de Askatasuna organizó la tarea repartiéndose los vagones y controlando las subidas de nuevos viajeros según avanzaba el tren. Salvo un americano que no quiso atenderles, el resto cogió el pasquín que indicaba un número de contacto -el 0626847926- y respondió con amabilidad a las preguntas.

En las primeras estaciones la afluencia de viajeros fue muy escasa. Era sábado y, además, al haber coincidido festivo el jueves, puente para muchos. A las 8,10 el tren entraba en la estación de Pau, tras dejar atrás las de Peyrehorade, Puyoo y Orthez. Las mismas preguntas se repetían una y otra vez: «Perdone, ¿toma usted habitualmente este tren? ¿Le dice algo este rostro?». Algunos, incluso, pedían más pasquines como una señora que dijo que se los daría a su marido que trabaja en la estación para distribuirlos.

Los más receptivos e interesados eran los viajeros jóvenes que se ofrecían, incluso, a pegar carteles en los lugares que frecuentan. Hubo quien provocó un vuelco en el estómago de una de los miembros de la particular brigada de búsqueda cuando, al enseñarle la foto y decirle que Jon tiene dificultades de visión, recordó que hace unas semanas una persona que no veía bien viajó en el mismo tren. Sin embargo, los datos que facilitó posteriormente no coincidían con las características del militante abertzale.

Otra viajera que había subido en Lourdes manifestó con gran convencimiento que, «si está enfermo, seguro que bajó en Lourdes y le encontraréis», un «milagro» que los amigos de Jon bien quisieran fuera cierto.

Bien acogidos

En Tarbes, el trajín de viajeros se hizo patente y el tren se animó, en particular, con la llegada bulliciosa de un grupo de boys-scouts adolescentes. Un gendarme fuera de servicio, declaró que la cara «le sonaba», probablemente porque la fotografía facilitada a la Fiscalía de Baiona por la familia tras denunciar la desaparición de Jon Anza la semana pasada ha sido difundida también en las gendarmerías.

Eran ya las 9.00 de la mañana pasadas, hora que esperaban los miembros de la brigada para ponerse en contacto con los grupos que debían salir de Baiona. En la plaza San Andrés se habían reunido unas cincuenta personas dispuestas a hacer lo que estuviera en su mano para encontrar al refugiado desaparecido. Su misión consistía en recorrer la docena de estaciones existentes en el trayecto hasta Toulouse, preguntar a los responsables y trabajadores de cada una de ellas si reconocían el rostro de Jon y pegar carteles en andénes, puertas y alrededores. Además iban a extender sus investigaciones a los comercios, establecimientos hosteleros y taxis situados en los aledaños de las estaciones del ferrocarril.

Otra brigada que a la misma hora partió de Donibane Garazi iba a hacer lo propio en las estaciones de las Landas y del Béarn.

En Toulouse, donde arribó el tren a la hora prevista, varios militantes de izquierda esperaban al grupo para participar en las pesquisas y guiarles a los lugares en los que eventualmente Anza pudiera haber sido visto. Después de un somero café, la brigada se dividió en tres grupos.

Uno de ellos en el que se encontraba la compañera de Anza se dirigió a los locales de una estación de radio alternativa -Canal Sud- con quien habían contactado de antemano para darles detalles sobre la desaparición. El segundo se centró en la estación de la capital occitana, metro, taxis, paradas de autobús, cafeterías, quioscos, mientras que, el tercero recorrió las calles y plazas cercanas con el mismo propósito de indagar si alguien lo hubiera apercibido y colocar carteles y pasquines por doquier.

Los «sin techo» que habitualmente suelen frecuentar los alrededores de las estaciones, se improvisaron en investigadores voluntarios y prometieron distribuir pasquines por toda la ciudad, disposición que agradeció la brigada máxime cuando, al volver al interior de la estación, comprobaron que la mayoría de los carteles habían sido retirados.

No ocurrió lo mismo en el resto de estaciones como pudieron comprobar, ya de vuelta, al pasar por las mismas. Desde el tren, los carteles eran fácilmente visibles. Durante el retorno, el ambiente del grupo era más distendido. Al pasar de nuevo por Lourdes, la estación estaba plagada de carteles con la foto de Anza: «¡Vaya! Nuestros compañeros han hecho bien su trabajo. Estoy segura de que han puesto carteles hasta en la gruta de la Virgen», bromeó alguien.

Eran muy conscientes de que no será nada fácil conseguir información fidedigna o provechosa pero todos estaban determinados a continuar en el empeño y a repetir estas iniciativas u otras que permitan encontrar al militante abertzale o descubrir lo que le ha sucedido realmente.

Saben que no cuentan con los medios que posee la Policía Judicial pero no están dispuestos a esperar con los brazos cruzados porque están convencidos de que pueden llegar a otros ámbitos que la Policía no hurgará. Además, tienen un incentivo suplementario: desean con todas sus fuerzas encontrar a su amigo y compañero y esclarecer lo ocurrido, también desde un aspecto político, ya que como apuntó la izquierda abertzale en rueda de prensa el pasado viernes, «los últimos datos apuntan a que es muy probable que se trate de un secuestro».

Exigencia en la calle

Todavía no habían regresado a Baiona, cuando en Hendaia una manifestación recorría las calles de la localidad costera para, justamente, denunciar esa posibilidad que muchos consideran ya «probabilidad». Unas 1.300 personas respondían así a la convocatoria organizada con celeridad por la izquierda abertzale y Askatasuna para reclamar a los estados español y francés que «aclare dónde está Jon». De hecho, el lema de la pancarta que abría la marcha «Sarkozy-Zapatero, non da Jon?» dejaba bien a las claras lo manifestado en la comparecencia de Baiona respecto a la «responsabilidad» de ambos estados en la desaparición del refugiado.

Los lemas coreados por los participantes tampoco dejaron lugar a dudas respecto a la exigencia de esclarecimiento de lo sucedido: «Non da Jon?», «Jon, herria zurekin» «Herriak ez du barkatuko» y «Euskal presoak Euskal Herrira» fueron los que con más ahínco se repitieron.

Al final de la movilización, dos representantes de Askatasuna tomaron la palabra para incidir en que, «la hipótesis que más cuerpo está tomando es la del secuestro». Fundamenta esa creencia en el comunicado de ETA, en la situación «represiva que sufre Euskal Herria» y «en casos parecidos ocurridos en la historia reciente». Askatasuna afirmó que no cejarán «hasta saber qué le ha ocurrido» a Jon Anza.


Lo cual nos hace recordar el estribillo de la canción "Desapariciones" del panameño Ruben Blades:

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.



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