sábado, 18 de marzo de 2006

Opiniones Contrarias Desde la Diáspora

Este intercambio de opiniones entre un miembro de la diáspora vasca folclórico-etnicista y otro comprometido con la recuparación de la soberanía de Euskal Herria y la solidaridad para con lo pueblo en lucha del mundo nos ha llegado vía correo electrónico.

Primero el punto de vista anquilosado:

Críticas al no-compromiso político de las Euskal Etxeak

Pedro Oyanguren | Chile

Desde hace un tiempo existe una campaña de críticas hacia las Euskal Etxeak - especialmente desde algunos sectores de la izquierda abertzale (o que dicen serlo)- en el sentido de que éstas deben tener un compromiso mayor en la política contingente de Euskadi, desconociendo con ello el hecho de que efectivamente en cada una de estas instituciones existen personas de todas las tendencias políticas y es más, por lo menos en el caso de Chile, hay socios de toda Euskal Herria, incluyendo los nacidos en este país.

Me pregunto qué es lo que pretenden con ello, ¿sabrán los que esto predican que cuando nacieron estas casas vascas vivieron el problema de los Carlistas y Liberales y todos los posteriores dramas políticos en Euskadi? Estos hechos obligaron a sus fundadores a establecer en los estatutos de las Euskal Etxeak el no permitir los compromisos políticos como institución, con lo cual permitieron la convivencia al interior de ellas sin quiebres y, en el caso de algunas, cumplir más de un siglo de historia.

Es evidente que cada uno de nosotros tiene su propio pensamiento político e incluso algunos de nosotros participamos activamente como “personas” en la medida de lo posible y fundamentalmente en el tema de la participación de las elecciones en Euskadi, pero son muy diferente las opciones políticas personales, a comprometer nuestras instituciones en ello.

A pesar de lo dicho, incluso en el Parlamento vasco se ha acusado por algunos de sus miembros a estas instituciones de ser nacionalistas, lo que no deja de ser cierto en algunos casos, pero sin segundo apellido y esperamos que sigan así, porque si no, viene el quiebre. ¿Y quienes estarían más contento con ello?...Pues los mismos que nos acusan allí. Esto, uno lo puede entender por un desconocimiento de las diversas situaciones en el exterior, pero es preocupante que en la actualidad, esté fomentándose desde el mismo exterior, llevados por la lucha política contingente que mediante los actuales sistemas de comunicación es fácil de contaminar.

Es curioso cuando uno se encuentra con gente que viene de Euskadi y que no ha pasado por Eusko Etxea y se les pregunta la razón de su ausencia, las respuestas son contradictorias: Unos dicen que es un lugar del PNV, otros dependiendo las tendencias, que es un sitio donde se juntan los separatistas y etarras. Los otros, que es un sitio de españolistas, ligados a la oligarquía nacional. Como se puede ver las interpretaciones da para todos los gustos. Esto refleja una ignorancia supina y un desconocimiento total de lo que realmente sucede. ¿No pueden entender que es un sitio donde se junta gente que tiene un cariño por esa lejana tierra, donde cada uno tiene un diferente compromiso político y la libertad de tenerlo, siempre que no afecte a la libertad del otro?

En cuanto a las ayudas del Gobierno Vasco a las euskal etxeak, también se ha creado un mito. ¿Qué son esas ayudas?...Eso, solo una ayuda para un proyecto determinado ¿Y su cuantía? Una ínfima parte de los gastos corrientes de la Institución. ¿En qué nos compromete? Absolutamente en nada.

¿Por qué esa manía de establecer mala fe donde no la hay? Debemos reconocer la actitud de los funcionarios de Gobierno a través de todos estos años, en su extremo cuidado de no tratar de intervenir en nuestras Instituciones, lo que se agradece, y puedo dar fe de ello.

Seamos responsables con nuestras antiguas y nuevas casas del exterior, son y han sido un lugar de acogida para el recién llegado y un lugar de participación en los diferentes ámbitos para los establecidos... ¡Cuidémoslas y no caigamos en tentaciones, amen...!


Y ahora el punto de vista congruente con la realidad que vive Euskal Herria y su diáspora:

Los abogados del discurso único

Daniel C. Bilbao | Argentina

El artículo de Pedro Oyanguren titulado "Críticas al no-compromiso político de las Euskal Etxea" parece escrito desde un limbo. El autor no se entera de nada ni es capaz de diferenciar el aserrín del pan rallado. Lo digo así de claro pues ofende a la inteligencia y dignidad de los miles de excluídos económicos y políticos de los centros vascos.

Me pregunto si la confusión de Oyanguren de lo "político" con lo "partidario" es intencional. Quienes reclamamos un compromiso político de los vascos con Euskal Herria, desde las euskaletxeas o desde lo personal, lo hacemos desde una postura pluralista y democrática que rechaza el partidismo que rige obsesivamente la vida de la mayoría de los centros.

Este supuesto "apoliticismo", casualmente, siempre es el instrumento político de sectores conservadores. En sus aguas nadan muy cómodas las ideologías menos progresistas, mientras que la disidencia, el pensamiento abierto a los debates, todo lo que huela a progresismo o izquierda, es excluido para mantener el stato quo y el poder.

¿Cómo se hace para defender el euskera, la lengua de los vascos, si no es desde lo político? ¿Acaso defendiendo el euskera no estamos defendiendo a un pueblo, una identidad, un territorio? ¿Eso no es política?

¿Cuál es la razón por la que un centro vasco no puede exigirle al Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca que modifique la actitud de su policía, que detiene a vascos que exigen que les hablen en euskera? ¿Cuál? ¿Qué tienen que ver las distintas ideas "partidarias" dentro de un centro con las agresiones que la Ertzaintza realiza contra el euskera? ¿No será que les resulta problemático cuestionar al PNV?

En esto no hay lugar para "interpretaciones", como afirma Oyanguren. No somos tontos, aunque él lo debe suponer, por lo que no dice. Las principales euskaletxeas, las más fuertes económicamente, las instituciones representativas de la colectividad vasca son poco menos que instrumentos del Partido Nacionalista Vasco. Ya sea por disciplina partidaria, por autosometimiento o por solidaridad ideológica.

¿A qué clases sociales pertenecen la inmensa mayoría de las comisiones directivas? ¿A la clase obrera? ¿Conoce muchos de esos casos el señor Oyanguren? ¿Qué ocurre, no existen vascos pobres? Más preguntas: ¿cuántas veces invitó el centro del señor Oyanguren a dar charlas a dirigentes de la izquierda abertzale o de organizaciones afines y cuántas veces discursearon allí dirigentes y voceros del nacionalismo vasco? ¿Por qué está bien que en las euskaletxeas "apolíticas" que defiende el señor Oyanguren se organicen conferencias sobre el "plan Ibarretxe" pero no se organizan para hablar de "Orain Herria, Orain Bakea"? Defender el supuesto apoliticismo de estas euskaletxeas es una enorme hipocresía.

Con el asunto de las subvenciones, el señor Oyanguren también nos toma por tontos a todos los vascos. Con las subvenciones se hace partidismo y amiguismo y se sanciona a los disidentes. El actual presidente de la Federación de Entidades Vasco Argentinas fue muy claro en un reportaje que le hizo la revista digital Euskonews: «Si se terminan las subvenciones desaparecen los centros». Claro que no desaparecerán los centros conformados mayoritariamente por una burguesia muy adinerada -mientras estos decidan seguir sosteniéndolo-, sino los menos viables y, por lo tanto, carentes de interés para quienes manejan los asuntos de la diáspora. Esta idea condiciona a muchos directivos que prefieren callar y someterse para no poner en peligro la subvención.

Las euskaletxeas de Oyanguren hacen política. Los funcionarios que recorren la diáspora permanentemente no pertenecen a una organización extraterrestre, sino a los partidos que gobiernan la CAV, fundamentalmente PNV y EA. Tienen organizada a su gente y bajan su política. No intervienen donde no es necesario. Podríamos dar un rosario interminable de ejemplos para mostrar hasta dónde llega el sectarismo partidista e ideológico, con su elitismo y macartismo apolillado. Pero bastará señalar el despoblamiento paulatino, la atonía, la ausencia de jóvenes, la falta de mano de obra. El silencio de las euskaletxeas ante los días tremendos que se viven en Euskal Herria es un claro síntoma de cómo están alineadas.

Las euskaletxeas deben desterrar el partidismo y comprometerse con un modelo pluralista y progresista para gestionar la vida de la colectividad. Tienen que democratizarse, abrirse a lo social, que no es beneficencia y caridad sino solidaridad y compromiso. Tienen que salir del puro folclore y etnicismo porque el país que fue de los abuelos y bisabuelos no existe más, ahora Euskal Herria es una nación sin estado, moderna, desarrollada, con todas las contradicciones de un país capitalista, con su lengua milenaria, con sus raíces profundas, que lucha por la autodeterminación. Oyanguren debe creer que las euskaletxeas están sólo para el mus, el fandango y el vino en bota, porque todo lo demás es "política". Mientras sea así, los centros vascos no pasarán de ser un club social para las clases más adineradas o las burguesías pueblerinas. Nosotros, los independentistas que creemos en el pluralismo, la democracia, en la lucha y el compromiso con los derechos de Euskal Herria y de su pueblo no seremos parte de ese modelo.


Este blog que da voz a la diáspora vasca desde México concuerda con la segunda opinión.







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