Un blog desde la diáspora y para la diáspora

sábado, 3 de enero de 2026

Egaña | El Año que Ingresa

Con Nuestra América despertando con la terrible noticia del ataque estadounidense y reportes no confirmados del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, les presentamos este texto que nuestro amigo Iñaki Egaña ha publicado en su perfil de Facebook:


El año que ingresa

Iñaki Egaña

Los malos augurios se ciernen sobre el planeta, las perspectivas del desvanecimiento de los valores y de la empatía que nos hizo evolucionar como humanidad son tan dominantes que nos hacen recordar otros periodos similares de la historia que concluyeron en tragedia. Los más optimistas aducen, sin embargo, que el planeta jamás ha sido un lugar mejor que ahora: progreso sin precedentes en alimentación, educación, alfabetismo, salud, conflictos, renta per cápita y esperanza de vida. Es cierto y quizás un consuelo. Los realistas apuntan a que esta tendencia ahonda, en cambio, en desigualdades, que el autoritarismo, nazismo y racismo se están reproduciendo velozmente y que hay zonas del planeta en claro retroceso, que el mundo es finito, que el nivel de vida del Norte Global lo acabará ahogando y que valores éticos y derechos humanos se han caído de la escala de medición cuando parecían asentados. La primera línea de los más pesimistas, con el apoyo de algunos realistas, es única: el hongo nuclear. Una razón que no tiene letra pequeña. El avance técnico y la extraordinaria proliferación atómica rasgará en algún momento los límites de la disuasión, superando el umbral, y nos abocará a un invierno nuclear. Volver a empezar. Con los escasos supervivientes pugnando espacio con las cucarachas.

El pasado 2025 había concluido con una noticia desapercibida para la mayoría. Lejos de nuestro entorno, en Cananea (Sonora, México), concluía una huelga de mineros que se había prolongado durante 18 años. Probablemente la más longeva de todos los tiempos. Convenio con acuerdo que restauraba seguridad social, pensiones, indemnizaciones y rehabilitación de los derechos laborales anteriores a 2007 a 650 mineros y 53 viudas de los que se quedaron por el camino. Fue un acuerdo político con el Gobierno mexicano y no con la empresa dirigida por la segunda fortuna del país, Germán Larrea, que mantuvo abierta la mina de cobre con migrantes llevados de Centroamérica al estilo de aquella de Bandas de Etxebarri, el conflicto laboral más largo del franquismo. Noticia para la esperanza, en un medio internacional desmovilizado, con varias lecciones, entre ellas la de la intervención pro activa gubernamental en la dinámica de las elites económicas, la de la eficacia de la paciencia revolucionaria y la de la necesidad de unir fuerzas alternativas en momentos de debacle general.

La convocatoria de un nuevo año en realidad es un invento humano, en esa medición que impuso la fecha aproximada del nacimiento de un mesías apropiado por culturas dominantes. Representa nuestra organización y clasificación colectiva, pero no un borrón y cuenta nueva. Por ello, es más propicio citar ciclos y tendencias más que saltos temporales. Y las inclinaciones ahí siguen, acentuadas por el avance estacional. Los acontecimientos internacionales e inmediatos de 2026 tienen que ver por los mismos que cerraron el año anterior. ¿Habrá suspensión de pagos en EEUU (también en Japón) o por el contario acudirá China, el único estado posible en hacerlo, a comprar bonos del tesoro y de esa manera evitar el tsunami del default norteamericano? ¿El conflicto bélico por delegación que desarrolla la OTAN en Ucrania contra la Federación de Rusia se convertirá en una guerra directa de Bruselas contra Moscú ante el desgaste humano de Kiev? ¿Se abrirá definitivamente el melón de la sustracción de activos de más países que no se alineen con el hegemón de las últimas décadas como ya se ha hecho en estos años? ¿Atacará Tel Aviv de nuevo y con mayor intensidad a Líbano e Irán para desestabilizar sus gobiernos y proseguir la extensión de su proyecto supremacista por el conjunto de Oriente Medio? ¿Venezuela, Taiwan, frentes de guerra? ¿Desaparecerá definitivamente el acuerdo de Bretton Woods y con ello la tiranía del dólar?... Preguntas a decenas. Algunos analistas hablan de paradigmas, otros de “momento peligroso”, término que lo citó ya en 2022 Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Momento peligroso “desde el fin de la Guerra Fría” para el Norte Global, que había celebrado el “fin de la historia” declarado por Francis Fukuyama.

Con estas cuestiones en ciernes, haciendo visual el efecto mariposa (el aleteo de un insecto en Hong Kong puede provocar un huracán en Nueva York), la acción vecina condicionará nuestro futuro. Las veleidades bélicas de Macron, Starmer y Merz -salvar sus economías a través de la industria militar- y sus debilidades (¿quién puede asegurar que no serán sustituidos en 2026?), marcarán el calendario. Las elecciones municipales de marzo en el Estado francés serán un buen termómetro para medir la tendencia ascendente de apoyo electoral al proyecto soberanista abertzale. Las autonómicas en el Estado español en el primer semestre de 2026 (Aragón, Castilla y Andalucía), el lawfare contra el Gobierno central, la constatación de que el PSOE sigue siendo un partido del Régimen del 78 y el fuego amigo ¿contribuirán a la caída del Ejecutivo de Sánchez sin agotar la legislatura y a la llegada de una nueva gerencia de exterminio (incluido el euskara y con la identificación de antifascista con terrorista) en la Moncloa? Cada vez parece más cerca.

En casa, el control del relato, prioridad también mundial, tendrá sus derivadas y se anuncia un choque de narrativas, las contrarias avaladas por “la mentira no es ilegal” (Miguel Ángel Rodríguez) y el cierre de filas de las grandes corporaciones mediáticas manteniendo la impunidad. En 2026 temas como la desaparición de Pertur, las matanzas en Jurramendi y Gasteiz o las torturas a Amparo Arangoa (con secuestro incluido de las imágenes), cumplen medio siglo, lo que provocará un relato “oficial” falsificado o negacionista frente a la objetividad deseada. La práctica de las izquierdas vecinas, enredadas en detalles secundarios y obviando lo principal, debería servir también de experiencia de qué caminos no tomar. ¿Está preparado nuestro proyecto soberanista para semejantes retos, cambios y alternativas?

 

 

 

 

jueves, 1 de enero de 2026

Cuadra | The Exterminator

Desde el portal de Periodismo Alternativo traemos a ustedes el artículo de opinión que Sabino Cuadra le dedica al muy españolista exterminador Javier de Andrés.

Aquí lo tienen:


Javier de Andrés (PP): The Exterminator

Cuando De Andrés habla de exterminar, sabe a qué se refiere. Los orígenes de su partido se remontan a la creación en 1976 de Alianza Popular (AP), de la que el PP fue su heredero

Sabino Cuadra

Javier de Andrés, presidente del PP de la CAV, lo afirmó sin siquiera despeinarse. Fue en el pleno del Parlamento de Gasteiz del 18 de diciembre pasado al referirse a EH Bildu: “Más pronto o más temprano será exterminada de Euskadi como fuerza política”. A estos efectos, el diccionario de la RAE define el verbo exterminar como “matar o eliminar por completo de un lugar un conjunto de seres vivos”. Sus sinónimos son: “aniquilación, destrucción, genocidio, masacre, matanza”.

Más tarde, De Andrés rectificó lo dicho afirmando que “quizá la palabra exterminio no fue la más acertada”, pero la corrección fue tan solo cuantitativa, no cualitativa. No hubo disculpa ni retractación alguna. Por su parte, el Parlamento (PNV, PSE-EE) rechazó amonestar o sancionar al dirigente del PP. Todo quedó en un llamamiento a la responsabilidad de los grupos a la hora de hacer sus intervenciones. Adivina, adivinanza: ¿qué hubiera pasado si una frase similar la hubiera dicho EH Bildu?

A De Andrés no se le escapó lo que dijo sin haberlo pensado antes. Él es licenciado en Ciencias de la Información y ha tenido responsabilidades importantes en esta materia en la Diputación de Araba y en su propio partido. Es decir, sabe perfectamente medir sus palabras cuando habla. Es su oficio. Por otro lado, caso improbable de que hubiera sido un desliz, esto no sería sino señal de que su materia gris está infectada de virus nazis.

Cuando De Andrés habla de exterminar, sabe a qué se refiere. Los orígenes de su partido se remontan a la creación en 1976 de Alianza Popular (AP), de la que el PP fue su heredero. La fundaron los denominados “siete magníficos”, presididos por Manuel Fraga Iribarne, de los que seis habían sido exministros franquistas y espadas destacadas de aquella criminal dictadura. A esta sí que sentaban como un guante los sinónimos comentados: aniquilación, destrucción, exterminación, masacre, matanza. Pero no, no fue un lapsus linguae.

Esto de exterminar, de todas formas, viene de lejos. Así, en la propia Biblia (Éxodo 12:23), al relatar la última de las plagas que Yahvé envió contra el faraón, se menciona al ángel exterminador que éste envió para dar muerte a espada a todos los primogénitos de las familias egipcias. Algo parecido al actual Netanyahu, enviado también por Yahvé para acabar, no solo con los primogénitos, sino con todo el pueblo palestino.

Unos pocos miles de años después, en julio de 1936, otro enviado celestial (“Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de dios”, se leía en las monedas en curso), fue entrevistado por el periodista Jay Allen. Éste le preguntó cuánto duraría aún aquella matanza, a lo que el invicto contestó: “Salvaré a España a cualquier precio”. El periodista insistió: “¿Significa eso que tendrá que matar a media España?”, y Franco, sonriente, afirmó: “Le repito, a cualquier precio”. Su colega en aquella sarracina, Emilio Mola, tenía la misma opinión: “Habrá que eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”.

Esa ideología criminal atravesó la transición de los 70 y ha llegado hasta nuestros días con todas sus desvergüenzas. Hace cinco años, el general retirado del Ejército del Aire, Francisco Beca Casanova, envió un watshapp a un amplio grupo de ex colegas de su XIX promoción, en el que afirmaba: “No queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de rojos, niños incluidos”. Nadie del grupo le recriminó nada, sino todo lo contrario. Alguien apostilló: “¡Que Franco fusiló a mucha gente en la guerra y los años siguientes!. Mi respuesta es que fueron muy pocos viendo la catadura de estos hijos de puta”. Remitido el chat al Tribunal Supremo por ser considerado como un posible delito de odio, éste se archivó por entenderse que aquello eran simples opiniones dadas “en la confianza de estar entre amigos… sin que exista voluntad alguna de publicitarlas fuera de ese ámbito privado”.

En lo concreto, si bien es imprevisible saber cómo será el futuro inmediato, lo cierto es que el avance político, social e institucional de una ideología racista, gran española, recortadora de libertades y derechos sociales, machista, autoritaria y belicista es indudable. Ante ello, de poco vale la estrategia de afirmar “que viene el lobo”, pues a la vista está (Extremadura…) que de poco está sirviendo. No solo eso, sino que, si la respuesta se queda ahí, sin intentar generar dinámicas sociales, esta solo servirá para atemorizar a la población, favorecer su pasividad y extender el sálvese quien pueda, sin que importe para ello dar codazos a la de al lado o deslizarse hacia la derecha a fin de conseguir una vacuna que nos inmunice ante los virus fascistas que llaman a nuestra puerta.

Es preciso apostar por levantar muros sociales de contención y espacios de respuesta frente a lo que viene y ya tenemos aquí. Los aires reaccionarios que soplan en el marco internacional, europeo y estatal afectan también a Euskal Herria. El termómetro debe medir no solo lo que dicen las encuestas electorales, sino tomar en primer término la temperatura de los problemas vividos en los distintos ámbitos sociales: precariedad, vivienda, euskera, libertades, machismo, violencia…

Euskal Herria sabe mucho de esto. Las pasadas luchas contra la central nuclear de Lemoiz, nuestro rechazo mayoritario a la OTAN, el ser capital mundial de la insumisión frente al ejército y el militarismo, la permanente pelea por la oficialidad y normalización del euskera, o las recientes y masivas movilizaciones feministas, en solidaridad con Palestina y el movimiento de las personas jubiladas marcan el camino. Se trata de que, una vez más, los bueyes tiren del carro, y no al revés. Es preciso levantar muros sociales lo más amplios posibles que huyan de la propia autoafirmación, pero también de la vaciedad de las grandes declaraciones que flotan en el aire sin bajar a la calle. Claro está, esto es muy fácil decirlo y no tanto hacerlo. Pero esa es la apuesta.

 

 

 

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miércoles, 31 de diciembre de 2025

24.Korrika Inicia el 19 de Marzo

La edición 24 de Korrika, la carrera que une a todo Euskal Herria en favor del euskera, ya tiene fecha de inicio.

Esa información y más en el portal de Euskal Kultura:



Entramos en 2026 y en poco más de dos meses llega uno de los eventos más participativos y de mayor proyección y apoyo a la lengua vasca, la Korrika, en su edición número 24, con un itinerario que arrancará el 19 de marzo en Atharratze (Zuberoa) y finalizará en Bilbao (Bizkaia) el 29 del mismo mes. A lo largo de once días –y sus noches–, miles de euskaltzales recorrerán más de 2.000 kilómetros corriendo, testigo en mano, uniendo los siete territorios de Euskal Herria, bajo el mensaje de ‘Euskara gara’ (Somos euskera).

Y si bien la Korrika principal se lleva a cabo dentro de los límites geográficos de Euskal Herria, la invitación a sumarse a la iniciativa supera con creces esos límites. Euskal etxeas de todo el mundo, instituciones vascas e ikasles e irakasles de los lectorados en universidades de diferentes continentes, y euskaldunes y euskaltzales de a pie tendrán también en esta edición una participación destacada. Korrika txikiak, actividades culturales, topaketas… En muchos lugares ya se han ofrecido, han pedido material y están programando de qué manera adherirse.

Estás a tiempo. Si quieres sumarte a la Korrika desde fuera de Euskal Herria —seas una euskal etxea, una clase de euskera, un lectorado o un grupo de amigos— solo tienes que ponerte en contacto con AEK a través de la dirección korrika-munduan@korrika.eus. Se hará llegar información o materiales de difusión a quienes así lo soliciten. Facilita su labor contactando cuanto antes. La organización informa de que, además de en Euskal Herria, la última Korrika contó con actividades de apoyo y adhesión en al menos 45 ciudades de los cinco continentes.

‘Xiberutikan Mendebaldera’, canción de la Korrika

Pello Reparaz, líder del grupo ‘Zetak’, tras haber vivido un año excelente con la presentación de Mitoaroak y haber llegado en sus actuaciones hasta la Diáspora a través de su participación en la Semana Nacional Vasca Argentina de Tandill, ha sido el encargado de componer la canción de esta Korrika 24. El músico navarro ha realizado también el videoclip, en el que aparece acompañado por Maixux Zugarramurdi y Erramun Martikorena. La canción lleva por título ‘Xiberutikan Mendebaldera’ y hace referencia a diversos lugares, tópicos y referentes culturales de Euskal Herria. 

Este es el video:

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Euskera en el Festival Hogmanay

Euskal Herria y Escocia están hermanadas por el ejercicio del derecho a la autodeterminación.

Y según nos hemos enterado por medio de este artículo en Deia, también por su música:


Edimburgo recibirá 2026 con música en euskera

Mikel Urdangarin, Maren y Olaia Intziarte ofrecerán un concierto el día 1 en una iglesia de la ciudad escocesa, en el marco del festival Hogmanay

Andrés Portero 

La música vasca será protagonista en el arranque de 2026 en Escocia, concretamente en el marco del festival Hogmanay de Edimburgo, que contará con invitados internacionales por primera vez. Es el caso de Euskadi, que ha trasladado allí a Mikel Urdangarin, Maren y Olaia Inziarte para actuar el 1 de enero en la capital escocesa dentro del programa First Footin, siendo embajadores de la cultura vasca. “Es un inesperado y maravilloso regalo de la vida regresar a tocar a Escocia”, explica Urdangarin a DEIA. 

Edimburgo celebrará al año nuevo cantando en euskera. Las famosas celebraciones de año nuevo de Edimburgo contarán por primera vez con invitados internacionales; y serán procedentes de Euskadi. La iniciativa parte de la colaboración de la Fundación Fair Saturday con Unique Events, organizadores de las celebraciones de Hogmanay y el apoyo del gobierno escocés y la ciudad de Edimburgo.

Entre las 14 y las 18 de la tarde del 1 de enero, los tres representantes musicales vascos ofrecerán sus respectivos conciertos en la icónica iglesia de Greyfriars, con la colaboración de artistas escoceses, entre ellos Valtos, un combo que mezcla las raíces celtas con los ritmos electrónicos. Los asistentes a los conciertos disfrutaran de una selección de los mejores temas de su repertorio. Desde el bello minimalismo de Maren en acústico hasta la revisionismo tradicional dark pop de Olaia Inziarte, pasando por el folk en renovación constante de Mikel Urdangarin.
Lazos compartidos

Alan Thomson, responsable de Unique Events, explica que esta colaboración “celebra los lazos entre Escocia y Euskadi, dos territorios con fuerte identidad cultural propia y profundas tradiciones musicales”. La relación comenzó este pasado otoño en el espectáculo Ura Bere Bidean, que contó con los escoceses Valtos como artistas invitados, quienes recrearon un particular ceidlih o tradicional evento musical escocés. Martyn Macdonald, cantante del grupo, asegura que “estamos encantados de poder actuar con nuestros amigos vascos y deseamos que Edimburgo celebre una buena fiesta alrededor de la musica vasca”.

Los conciertos de año nuevo darán continuidad a todas las celebraciones del día 31, con los espectaculares fuegos artificiales desde el Castillo de Edimburgo y la prevista asistencia de más de 100.000 personas. En palabras de Jane Meagher, portavoz del Ayuntamiento de la capital escocesa, “Edimburgo es una ciudad que siempre ha sabido celebrar y Hogmanay es una buena oportunidad de demostrarlo; desde la ciudad estamos realmente contentos de dar la bienvenida a los cantantes vascos”, indica. 

Ilusión especial

Urdangarin, el más veterano de la embajada vasca y ya en tierra escocesa, nos asegura que ha viajado con “una ilusión especial” por volver a cantar en Edimburgo. “Es una ciudad que guardo en el corazón desde hace mucho tiempo. Es aquí donde a finales del siglo pasado compuse el disco Badira hiru aste y ahora regreso casi treinta años después a tocar acompañado de mi querida banda en uno de los festivales más importantes de Escocia; es un inesperado y maravilloso regalo de la vida”, explica el cantautor que editó Mundua eder el año pasado.

“Antes ya había tocado en Aberdeen y en los estudios de la BBC en Glasgow junto a Bingen Mendizabal y el violinista Jon Bews, pero nunca imaginé que regresaría al lugar que me acogió por vez primera para tocar en un templo icónico como Greyfriars Kirk un uno de enero y la primera vez que se abre las puertas a una cultura no escocesa”, indica a DEIA el músico zornotzarra, que destaca también el trabajo de la Fundación Fair Saturday en esta colaboración.

Por su parte, Maren destaca que “estoy realmente emocionada con la oportunidad de viajar y actuar en Edimburgo por primera vez”. En opinión de la cantante vizcaina, “es realmente importante conectar culturas a través de la música y por supuesto compartir escenario con Mikel y Olaia. Estoy segura que será una experiencia inolvidable”, añade.

En el caso de Inziarte, ha expresado “su ilusión por empezar el 2026 tocando en Edimburgo, y además en un contexto tan especial como Hogmanay; llevar mi música y compartir escenario con artistas escoceses me motiva un montón, me encanta la idea de mezclar culturas y formas diferentes de entender la música”, explica la cantante euskaldun. “Ojalá sea una celebración bonita y un concierto para recordar, tanto para el público como para nosotras”, apostilla. 

 

 

 

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lunes, 29 de diciembre de 2025

Martínez | Salvar la Papeleta

Les recomendamos la lectura de este artículo de opinión publicado en Naiz, mismo en el que su autor, Jonathan Martínez, le deja claro a los jeltzales que ya no engañan a nadie.

Adelante con la lectura:


Salvar la papeleta

Jonathan Martínez

Cada momento político tiene sus eventos, sus síntomas, sus muescas. Hubo una época, por ejemplo, de tardías redadas e ilegalizaciones. La policía irrumpía en la sede de LAB y Baltasar Garzón desmembraba Bateragune. Patxi López gobernaba abrazado a Antonio Basagoiti. Yolanda Barcina se aferraba a Roberto Jiménez. Poco a poco fue asomando un nuevo paisaje marcado por el fin de ETA, la legalización de Bildu, la era Urkullu, el mandato de Rajoy y el ascenso fugaz de Podemos. Aquello terminó. Los años recientes, con Sánchez en la Moncloa, han ido dejando un panorama inédito: la erosión del PNV y la consolidación de EH Bildu nos han instalado en una suerte de bipartidismo vasco.

Al principio saltaron todas las alarmas. Los despachos conservadores, en un alarde de creatividad, decidieron inundar el discurso público con apelaciones póstumas a ETA. Los titulares se llenaron de fórmulas arrojadizas que nunca significaron nada: suelo ético, mochila, recorrido, cachorros, condena, relato, perdón. La estrategia ha conseguido un efecto contrario al deseado. En medio del chaparrón, EH Bildu cosechaba sus mejores resultados electorales. Hay quien insiste en exprimir hasta la náusea el mismo truco del almendruco. Ya se sabe, lo del tonto y la linde.

Últimamente, la ofensiva ha venido aderezada con ingredientes insólitos. Aquellos que siempre azuzaron el fantasma de ETA, azuzan también ahora el fantasma de las pintadas, el activismo juvenil y las escisiones. La operación es tan grosera que ha dejado al aire todas las costuras. Así, las mismas cabeceras que parecen escribir al dictado de la patronal han empezado a dedicar minuciosos reportajes a la revolución proletaria. Algunos comentaristas repiten como autómatas que EH Bildu ha perdido el apoyo juvenil. Una mirada rápida a las encuestas lo desmiente. Según el CIS, Otxandiano se impone holgadamente como preferencia entre los menores de 24 años.

Todo sería más fácil si los portavoces de EH Bildu hicieran una oposición ceñuda y arrasadora. Movilizarían a los convencidos, eso es inevitable, pero al menos no rascarían un solo voto entre esa masa de gente que acude a las urnas entre la indecisión y la prudencia. Tras los comicios autonómicos de 2024, el Euzkadi Buru Batzar admitía que sus fieles se estaban yendo a la abstención. Sin embargo, el CIS ofrecía una posibilidad aún más aterradora: un buen pico de sus viejos votantes miraban ya a EH Bildu. Aunque todo ha tomado el cariz de un cambio sociológico, la tendencia no es forzosamente irreversible. De hecho, nadie es inmune al riesgo del desgaste.

Lo que nos interesa aquí es entender cómo se recolocan las viejas siglas ante el corrimiento del terreno. Hasta ahora, el PNV había brindado una imagen de transversalidad, de partido atrapatodo refugiado bajo el significante vacío de la marca Euskadi. En términos discursivos, lo mismo fruncía el morro a los sindicatos que levantaba el puño en Ezkerraldea para reclamar el voto obrero. La plasmación de dos polos vascos con un peso equivalente ha empezado a entorpecer esa tarea. En la medida en que EH Bildu se percibe en términos progresistas, el PNV queda más nítidamente alojado en el hemisferio conservador.

Si uno presta atención a la retórica jeltzale, percibirá cierta urgencia por corregir esa percepción. El mes pasado, en plena negociación presupuestaria, Joseba Díez Antxustegi decía que el PNV es un caso excepcional en Europa porque pacta indistintamente con la izquierda o con la derecha. «A mí estos vetos cruzados que se tienen el PP y EH Bildu me cansan». Así es como se construye el mito de la centralidad: basta oponer dos contrarios y establecer entre ellos una falsa simetría. Otros dirigentes jeltzales han abundado en esta idea. En la Diputación de Gipuzkoa, sin ir más lejos, Eider Mendoza ató los presupuestos de 2025 con el PP y los de 2026 con Podemos. Nos da igual que nos da lo mismo.

La cantinela es vieja y huele a armario clausurado. «Los extremos se atraen», decía Andoni Ortuzar en las elecciones europeas de 2014. Se refería al PP y a EH Bildu. «Parece que los extremos se tocan», decía en 2019 Iñigo Urkullu queriendo despejar las críticas sobre el caso De Miguel. El año pasado, Imanol Pradales reivindicaba el Estatuto del 79 y establecía un paralelismo entre la derecha posfranquista y la izquierda abertzale: «ambos extremos se quedaron fuera». En el último Alderdi Eguna, Aitor Esteban advertía que EH Bildu lo sitúa en la derecha y el PP en la izquierda. «No somos equidistantes, somos el centro de gravedad». Excusatio non petita.

La normalización del fascismo viene que ni pintada para forzar las equivalencias. Ni fascistas ni antifascistas. «No queremos ultras de allí ni de aquí», decía Ortuzar en 2019. Unos años después, el expresidente del EBB abrió la misma puerta giratoria de PwC que ya abrieron otros dirigentes del PP como Luis de Guindos. La semana pasada, por un asunto de incompatibilidades, Ortuzar abandonó PwC para fichar por Movistar Plus+ en la estela de otros dirigentes del PP como Rodrigo Rato o Eduardo Zaplana. En los burós de las grandes corporaciones, lo que se tocan no son precisamente los extremos.

Nadie sabe hasta qué punto puede el PNV estirar el pretexto de la ecuanimidad, pero nadie cree que Pedro Sánchez vaya a hospedarse para siempre en la Moncloa. Tarde o temprano, habrá que entenderse con Génova como en los buenos tiempos de Rajoy. Por ahora, basta preparar el terreno y demostrar virtudes ambidiestras, cerrar investiduras forales y locales con el PP, amarrar presupuestos con el PP, pactar el Ararteko con el PP mientras Javier de Andrés pronosticaba el exterminio de sus adversarios. Unos verán al partido de Aitor Esteban como un paradigma de centralidad. Otros, en cambio, lo verán como un partido veleta que arrima el ascua a cualquier sardina y que pactaría con el mismísimo diablo con tal de salvar la papeleta.

 

 

 

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domingo, 28 de diciembre de 2025

La Niña de Pompaelo

Es de ustedes estimados lectores, ampliamente conocido, que cualquier descubrimiento arqueológico o antropológico llevado a cabo en el suelo y subsuelo de Euskal Herria es causante de urticarias en la sucia cloaca de la vascofobia. Solo recordar el tema de los grafitos de Iruña-Veleia o más aún, la Mano de Irulegi, misma que incluso, españolizaron.

Así que, a sabiendas de lo anterior, nos da un gusto enorme compartir esto que se ha publicado en Naiz:


Jesús en Nazaret y una niña sin nombre en los primeros días de Pompaelo

Ni se trata de un varón ni es del siglo II. Es mucho más fascinante. La estatua de bronce con toga de Pompaelo se moldeó en los primeros años de la ciudad para hacer alarde de la ciudadanía romana de una niña, según los investigadores Carmen Marcks-Jacobs y Hans Rupprecht Goette. 

En estos días de belenes, zambombas y reposiciones de ‘Ben-Hur’, pega otra historia de romanos. De los primeros romanos en Euskal Herria, concretamente. Y, para mayor precisión, sobre una niña que vivió en las mismas fechas que Jesús de Nazaret.

El 25 de mayo de 2023, la presidenta María Chivite informó de que el Gobierno había adquirido por medio millón de euros la estatua romana más singular de cuantas se han desenterrado en Nafarroa: «El Togado de Pompaelo».

La escultura, que había sido cedida meses atrás por un coleccionista anónimo de EEUU, terminaba de este modo su singular periplo desde su desaparición misteriosa –robo, más bien– de la ciudad, su reaparición en París en manos de un anticuario griego y su viaje a las Américas.

Desde que la desenterraron en la calle Curia, en 1895, se le asignó el género masculino. La figura no tiene cabeza y su cuerpo no tiene curvas femeninas. Esto, unido a en que la sociedad romana se primaba al hombre sobre la mujer y que la toga que lleva es un ropaje muy exclusivo, condujo a la conclusión de que se trataba de un hombre.

La investigadora alemana Carmen Marcks-Jacobs, sin embargo, la catalogó en su día como mujer en una tesis publicada en 2004 sobre estatuaria romana en la Península.

La razón es sencilla. La prenda que cubre el cuerpo no es de hombre, sino de mujer, pues le cubre hasta los tobillos. La experta explicaba que la ausencia de senos se debe a que se trata de una niña, una tesis que daba solución a otro de los misterios de la escultura: su tamaño. 

Porque no cuadraba bien que un varón romano que quería demostrar su rango de nobleza y que se gastó una fortuna de la época en hacerse retratar en bronce y con la toga que denotaba su exclusivo estatus de ciudadano romano optase por hacerse pequeñito (1,27 metros) y no al natural, como acostumbraban. Hubiera tenido un punto ridículo. 

Sin embargo, ese tamaño cuadra con el de una niña de unos 12 años y que no ha terminado de desarrollarse.

Algunos expertos mostraron reticencias a esta tesis o prefirieron no contradecirse con lo que habían escrito en el pasado. Singularmente, Javier Andreu, director del Diploma en Arqueología de la Universidad de Navarra, que volvió catalogar la figura como varón en 2024.

En marzo, Marck-Jacobs y su colega Hans Rupprecht Goette insistieron en que el «togado» era «togada», tesis que han defendido en un artículo científico que vio la luz el 1 de septiembre. 

El texto académico, además de rebatir las tesis de Andreu y Luis Romero Novella (el investigador que reencontró a la estatua en la colección privada de EEUU), corrige también la datación. El estilo no se corresponde a la forma de esculpir del siglo II, sino que es bastante anterior. 

Marck-Jacobs ha atendido desde Alemania a las preguntas de NAIZ. Remarca que la datación adecuada es la de los años 20 y 30 de nuestra era. «En la época en la que Tiberio fue emperador ganó mucho peso el estatus de ciudadano romano como elemento central de ser romano y esa idea se propagó por las provincias con la proliferación de estatuas como la de Pamplona», indica. 

La corrección de la datación acerca bastante a esta niña a los orígenes de la ciudad romana, que se data en el año 74 antes de Cristo por parte del gran rival de Julio César, Cneo Pompeyo, que se encontraba de campaña en Hispania.

La Togada de Pompaelo tuvo que ser coetánea de Jesús de Nazaret. El mesías de los cristianos nació presuntamente en el año 1 del siglo I y ella fue retratada con unos 12 años entre el año 20 y el 30. 

En esas fechas, el estatus de Iruñea estaba prosperando desde enclave militar, ese castro de Pompeyo en territorio vascón, hacia un «municipium» integrado en el Imperio romano, después de la caída de la República en el año 27 antes de Cristo. 

«En la época en que se elaboró y erigió la Togada, Pompelo aún no había sido elevada a la categoría de municipium, o en el mejor de los casos hacía poco tiempo de ello», subraya la publicación científica de Marcks-Jacobs y Rupprecht Goette, que se apoyan en trabajos de la arqueóloga (y exconcejal de UPN) María García Barberena. 

Los investigadores alemanes manejan la hipótesis de que la construcción de la vía romana que unió Pompaelo con una ciudad de primer orden como Caesaraugusta (Zaragoza) favoreció el crecimiento de la actual capital navarra, que dispusiera de un foro (parece que hubo más de uno) y se convirtiera en un enclave comercial.

Se estima que Pompaelo fue reconocida por Roma como municipio en época flavia (69-96 después de Cristo), aunque no es descartable que lo fuera antes. La ubicación de la zona noble de la ciudad en pleno Alde Zaharra, en el burgo de Nabarreria, dificulta la concreción de cuáles eran sus estructuras concretas. 

En ese momento de crecimiento, una familia decidió exhibir públicamente su condición de ciudadanía romana a través del encargo de esta escultura con toga, un estatus muy exclusivo para un lugar recóndito del Imperio. «Esa niña tenía la condición de ciudadana romana, no era simplemente la hija de una familia adinerada, sino que pertenecía a una élite con beneficios de carácter jurídico», aclara Marck-Jacobs. 

La experta se muestra convencida de que la togada no fue una escultura solitaria, sino que formó parte de un conjunto familiar donde también aparecería la matrona y, sobre todo, el 'pater familias' y, en su caso, algún otro hermano. Solo en el caso de que se tratara de un monumento funerario cabría la posibilidad de que la hubieran moldeado solo a ella. 

Ahondando en las fechas de la datación, cabe remarcar que la figura se erigió en fechas cercanas a las dos únicas inscripciones vasconas en signario íbero adaptado. Así, la Mano de Irulegi está datada casi un siglo antes (en el contexto de las guerras sertorianas entre el 72 y el 82 antes de Cristo) y la inscripción «Ikae» (o «Igae») de la mina de Lantz que se ha ubicado en el cambio de era.

La Togada, por tanto, fue una niña que vivió en un contexto plurilingüe. 

En cuanto a lo que la estatua nos dice, en sí misma, del rol que jugaban las mujeres en aquella época, Marck-Jacobs sostiene que de esa prenda que le cubre hasta los tobillos y que no llevaban los hombres no puede extraerse un paralelismo con las mujeres de países islámicos donde deben ir totalmente cubiertas.

«No, esa niña no iba así vestida por la calle. Estamos ante una representación. Esas telas tan exuberantes, con tantos pliegues, con paño sobrando por todas partes, es una forma también de mostrar estatus económico. Era un vestido opulento», expone la experta. 

«Hay estatuaria fúnebre, de las necrópolis, con mujeres representadas así. Las esculpían así para que luego los familiares trajeran a gente y les dijeran. 'Mira, esta es nuestra compañera fallecida'. Y como su finalidad es esa, lo esperable es que la estatua esté cubierta con la vestimenta más lujosa y más bonita», apuntala Marck-Jacobs. 

Finalmente, hay que subrayar la doble singularidad de la escultura. Apenas quedan estatuas así. De una parte, por ser de bronce. La mayoría de la estatuaria romana en ese material desapareció, debido a que ese metal tan valioso se reaprovechó a lo largo de distintas épocas. 

La segunda rareza es que se trata de una mujer. Los expertos alemanes subrayan en su artículo publicado estudio que imágenes, sean en mármol o en bronce, de ciudadanas romanas se han encontrado muy pocas. Apenas unas decenas en todo el Imperio. Y la mayoría en la Península Ibérica.

«Resulta llamativo que el número de estatuas de niñas con toga halladas en el territorio de Hispania, que pueden fecharse en la primera mitad del siglo I d. C., sea especialmente elevado, alcanzando el 40% de todas las togatae en bulto redondo conocidas en todo el Imperio Romano», señala el estudio. 




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Egaña | El Año que se Va

Se acerca el 31 de diciembre de 2025 y con ello, según el calendario, se cierra este año.

En ese tenor, nuestro amigo Iñaki Egaña nos comparte este texto con el que desmenuza los avatares que han caracterizado a los últimos doce meses.

Adelante con la lectura:


El año que se va

Iñaki Egaña

No ha podido ser más sintomático. Naciones Unidas había señalado a 2025 como el de la Paz y la Confianza. Justo lo contrario. El hombre es un lobo para el hombre, señaló ya hace casi cuatrocientos años Thomas Hobbes en su “El Leviatán”, y la frase sigue en vigencia. Thomas More, siglo y medio antes de Hobbes, había ilustrado esa isla posible llamada Utopía. Lezo Urreztieta intentó comprar la isla Gudalupe, en el Pacífico mexicano, para establecer a toda la diáspora política vasca que había huido aterrada de Euskal Herria tras el bombardeo de Gernika, y establecer en ella una comunidad solidaria y en libertad.

En esta globalidad planetaria, la modernidad nos acerca hoy a los rincones más insospechados del planeta y nos enseña las frivolidades dramáticas que nos deja el presente, cuando, dicen, nuestra generación es la más preparada académicamente de la historia, la más avanzada técnicamente de siempre. El de la estirpe Borbón se iba a abatir elefantes a Botsuana mientras que otras elites más refinadas se dedicaban a cazar civiles en Sarajevo por el módico precio de cien mil euros. Este pasado verano, soldados sionistas hacían tiro al blanco con niños gazatíes por una cantidad más modesta, en esta ocasión haciendo valer una leyenda de hace nada menos que tres mil años. El supremacismo, la hipermasculinización, el cuento de las razas, el fanatismo religioso, siguen tan en boga que parece mentira que la física cuántica, la teoría de cuerdas y la Inteligencia Artificial naveguen en las mismas aguas que la de algunos sátrapas que continúan dirigiendo el planeta con códigos milenarios.

La reflexión anterior, sin embargo, no debería esconder esa pugna histórica entre feudales y siervos, burguesía y proletariado, amos y esclavos. Cambian las circunstancias, se renuevan las elites económicas, pero en el fondo continúa el eco primigénico. Los nuevos especuladores de la vida se rigen por los viejos axiomas emotivos, sustentados en fábulas, mitos religiosos, narrativas sin soporte objetivo y un supuesto derecho natural creado para avalar sus expolios económicos y territoriales. Hoy, los fakenews, el control de los medios, las redes, alimentan la trayectoria supremacista. Han desaparecido todas las reglas del mundo unipolar y ante la constancia de uno nuevo, multinodal, surgen los monstruos, como adelantó Gramsci. La izquierda también tiene su parte de culpa. El caudillismo y el populismo han generado desiertos posteriores con la desaparición de los líderes, originando luchas fratricidas por la herencia y alentando la llegada de las corrientes ultra conservadoras. La fortaleza revolucionaria se debería exhibir desde los cimientos y no desde el tejado.
Y así, han dejado de existir esas zonas templadas que algunos aún reivindican en casa, como si la marmota viviera en un sueño interminable. A pesar de nuestra masa crítica insignificante en el mapa global, cada vez sufrimos más las consecuencias de ese viejo mundo que se muere y ese nuevo que tarda en aparecer (de nuevo Gramsci). Ya lo adelantaba Telesforo Monzon: “La causa nacional vasca no es una causa solitaria y extraña. No se trata de un problema singular, de naturaleza desconocida. El caso es mucho menos original y mucho más universal que todo eso”. Añadan los destrozos sociales de la modernidad -personalmente lo hago sin nostalgia por el pasado- y la frase adquirirá una dimensión presente. Con el añadido de que los monstruos que vaticinaba Gramsci se han multiplicado exponencialmente.

En esa línea, nos han llegado las últimas apuestas de exterminio político, lanzadas sin recato, para avanzar que ese viejo mundo se aferra al clásico de “morir matando”. La experiencia nos demuestra recientemente que, ante los cambios que se avecinan, ante el declive de los imperios, ante el surgimiento de nuevas alternativas, los que desaparecen han intentado en todas las ocasiones agitar su propio avispero y neutralizar el que llega: la llamada Transición española, los prolegómenos de la caída del imperio británico... La otra apuesta es la de bajar la testuz, por complicidad histórica (Ursula Von der Leyen), por inercia a la sumisión (los del Espíritu del Arriaga) o por simple desgana, como si el mundo planeara sin vientos que agiten su equilibrio. Otros han hecho lecturas, y en consecuencia respuestas en 2025, como si los tiempos en que vivimos fueran un calco del inicio de la revolución industrial o del franquismo tardío.

La publicación del Informe de Seguridad Nacional por Washington ha sido una señal más de ese vuelco en las relaciones internacionales que identifica el fin del hegemón y notifica un nuevo puzle multinodal (en este caso tripolar). Europa, en cuyo flanco sur estamos ubicados, sale malparada, confirma su decadencia y anuncia su intrascendencia para un futuro cercano. Circunstancia que ya nos está afectando, a pesar de mantener un narrativa que no se ajusta a la realidad. Esa huida hacia adelante dejará daños colaterales de gran magnitud. ¿Qué hacer? “Libres son quienes crean, no quienes copian, y libres son quienes piensan, no quienes obedecen”, escribía Eduardo Galeano. En nuestro caso, la exigencia pasa por efectividad y reforzamiento de la comunidad.

El año que se va ha mostrado las contraseñas de los movimientos de unos y otros. Gaza, la prolongación inhumana del conflicto bélico Rusia-OTAN, el cierre de fronteras a la migración en Europa y EEUU, la recuperación de la doctrina Monroe (con los ataques en el Pacífico y Caribe para desestabilizar Colombia, Venezuela y por extensión Cuba, a la espera del gran plato, Brasil, cofundador de los BRICS)… Mientras que en nuestro territorio la marmota, a pesar de los cambios nominales, se ha atascado en la autorreferencia, cuando hoy más que nunca, las alianzas son necesarias para enfrentar a lo que viene con una velocidad que inquieta. Con la percepción de que 2026 ya no será un año de transición, sino el de ese nuevo escenario que hará estallar el vigente desde el fin de la Segunda Guerra mundial. Escenario complicado, donde se abrirán nuevas oportunidades, pero también fracasos rotundos si no acertamos en el diagnóstico.

 

 

 

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Txotx Patagónico

Desde el portal titulado Más Producción traemos a ustedes este reportaje acerca de la diáspora vasca presente en la Patagonia y de su vinculación con la sidra.

Lean ustedes:


Cómo los vascos mantienen viva su cultura a través de la sidra en Patagonia

A través de la asociación Baskos de la Confluencia hasta la elaboración de la sidra Txapela en Río Colorado, reconstruimos parte de la inmigración vasca en la Patagonia.

Mariana Lesa Brown

Una caminata en grupo, una comida, una clase de idioma o un vaso de sidra nos remontan hacia el País Vasco o Euskadi (en euskera). Y todo eso sucede en la Argentina, producto de la inmigración europea que recibió nuestro país entre finales del 1800 y principios del 1900.

Si bien no se conocen cifras exactas de cuántos vascos llegaron, se sabe que fueron cientos de miles y que muchos de ellos se dedicaron a las tareas rurales. Específicamente en la Patagonia, algunos trabajaron en fruticultura y otros con el ganado ovino, ya que venían con esa experiencia desde su región de origen.

Actualmente, en el Alto Valle existe una asociación que intenta recuperar algo de sus raíces y mantener viva su cultura a través del encuentro y diferentes actividades. Baskos de la Confluencia se formó hace unos 15 años y nuclea a parte de las familias que viven en la zona.

Las casas vascas como refugio cultural

Gabriela Allaria, es la actual presidente de la Asociación Baskos de la Confluencia (Baskos es así en euskera), si bien ella es de origen italiano, adoptó la cultura de su esposo, Pedro Arana Urionabarrenechea. “Nosotros formamos parte de las casas vascas”, nos cuenta.

Los vascos que llegaron al país “se organizaban en grupos para mantener sus costumbres y ahí surgen estas casas vascas para contenerlos a ellos en la lejanía y a esto de extrañar a su familia”, explica y agrega que muchos de ellos se asentaron en La Pampa húmeda porque tenían experiencia en las labores de campo.

“El caserío vasco es una vivienda rural tradicional clave en el País Vasco y en Navarra, una casa de labranza familiar de varias plantas construida en piedra y madera, que funcionaba como unidad autosuficiente, con graneros y establos en la planta baja y vivienda arriba, siendo un símbolo de la arquitectura, la historia y la vida rural de la región” agrega Gabriela.

También hay registros de que algunos vascos fueron a las Islas Malvinas y otros hacia el Alto Valle para trabajar en la fruticultura, aunque se desconoce la cantidad exacta. Lo cierto es que Argentina tiene más de la mitad de las casas vascas en el mundo.

“En cada pueblito de la provincia de Buenos Aires hay casas vascas, acá somos Baskos de la Confluencia, algunos de Cipolletti y otros de Neuquén… estamos reconocidos en el país vasco y formamos parte de una federación que nuclea a los centros vascos” describe la presidente de la Asociación.

Costumbres que persisten

Ante la consulta sobre cómo viven las fiestas los vascos, Gabriela nos cuenta que comen comida de olla, las alubias, los guisados y el pescado, y que no tienen la tradición de los regalos como en Argentina.

Ya hacia febrero, abren las sidrerías donde se muestra la producción de la temporada “Antes tenían esas barricas donde se servían los chorros para probar, pero luego se sumó la comida. La costumbre, antes de cenar, es dar una vuelta por los bares. Hacen mucha vida en la calle”. Se le llama “chiquiteo” al acto de ir de bar en bar a tomar una bebida, mientras que en las barras tienen los “Pintxos” que es un pan con diferentes acompañamientos.

Con la inmigración se sabe que hubo un primer centro vasco en Cipolletti que ya no existe, y hoy son ellos lo que impulsan las actividades para que la cultura no se pierda. En este sentido, desde Baskos de la Confluencia, intentan mantener algunas costumbres a través de actividades como comidas típicas, caminatas educativas y clases de idiomas, entre otros. 

Del País Vasco a Río Colorado

Xabier Aguirre es el elaborador de la sidra Txapela en la Patagonia. Su padre era vasco nacido en Berriz y su madre de la localidad de Azcoitia “Ellos se conocieron en el centro vasco de Rosario, yo soy nacido allí” cuenta en diálogo con +P.

Xavier puso un restaurante de cocina vasca que aún continúa a cargo de una hermana “viajábamos mucho al país vasco a toda la zona de Guipúzcoa a donde están las sidrerías”. Particularmente Astigarraga es un municipio español en Guipúzcoa, País Vasco, famoso por ser la capital de la sidra vasca.

“Allá no solo se consume la sidra, sino que hay un contexto alrededor que implica ir a la bodega y te sirven diferentes pasos para acompañar la sidra” toda esa cultura le llamó la atención y así fue que se decidió elaborar la bebida en nuestro país.

“La cultura de la sidra en Argentina, en realidad tiene que ver con los asturianos que entran con la sidra en el gaitero, primero fue en las casas del litoral, luego las sidras españolas ya se focalizan en el sur. A partir de todo esto me propuse hacer la misma sidra que en el País Vasco, pero con manzanas de acá”, recuerda.

Con este fine se contactó con la cooperativa de jugos de Río Colorado, Río Negro, que es una cooperativa de productores de manzanas y peras y son los que actualmente producen la sidra en la Patagonia. Esta elaboración se realiza según las técnicas impartidas por la sidrería Petritegui de San Sebastián.

“Se trata de una sidra de doble fermentación que no tiene azúcar ni gas agregado, no se le siente el dulce y es muy ligera” explica Xabier. Para servirla, se hace a través de la técnica de escanciar, que es arrojar al vaso desde una cierta distancia… donde se liberan la efervescencia y todos los aromas”, finaliza.

Así, entre caminatas compartidas, recetas heredadas, palabras en euskera y el ritual de escanciar la sidra, la cultura vasca sigue encontrando su lugar en la Patagonia. Una tradición que reafirma que, la memoria y las costumbres, también pueden echar raíces lejos de su lugar de origen.

 

 

 

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Estévez | Las Matxinadas en Euskal Herria

Desde las páginas de Deia traemos a ustedes este texto de Xosé Estévez que abunda en un tema que ya se ha tocado anteriormente en este blog, el de las insurrecciones conocidas como Matxinadas. Pero el tema no queda ahí, Estévez lo extrapola a la situación que se vive actualmente en el mundo.

Aquí la información:


Las Matxinadas en Euskal Herria

Xosé Estévez

Me he decidido resumir esta obra editada por Txalaparta para hacerla divulgativamente asequible, con sabor de actualidad.

La sociedad vasca de la Edad Moderna presentaba paralelismos con otras sociedades del entorno, pero también ofrecía singularidades no sólo en virtud de la estructura económica, de su configuración social, de su evolución demográfica y de su trayectoria histórica, sino especialmente debido a su peculiaridad político-administrativa-institucional, la foralidad, de su cultura original, principalmente la lengua euskerica, de la persistencia del derecho pirenaico, de la resistencia a conquistas y dominaciones y de su situación dependiente de dos Estados. 

No convendría tampoco olvidar que esa sociedad vasca, aparentemente estable, mostraba una situación engañosa. Bajo el manto falazmente igualitario de la hidalguía universal se escondían desigualdades sociales. Es indubitable la existencia de campesinos con escasos predios o ninguno, sirvientes, morroi e incluso collazos. En la propia familia se podían producir diferencias entre el ostentador/a del mayorazgo y el resto de los hermanos, obligados a elegir la clerecía, la burocracia, el ejercicio de las armas, la emigración o la supeditación al jauntxo. Por otra parte, no cabe negar la existencia de una oligarquía dirigente, progresivamente detentadora del poder. Es interesante mencionar también los fuertes lazos de solidaridad comunal existentes en las poblaciones vascas. Y no deberíamos ignorar la lucha por el poder entre grupos oligárquicos en determinadas zonas.

Cualquier sociedad, por el hecho de serlo y estar conformada por seres vivos, incluye siempre una tensión latente. Si está veteada por una gran desigualdad y las posibilidades de superación de esa situación o de ascenso están bloqueadas o no existen canales neutrales para encauzar las disparidades, injusticias y reivindicaciones por las vías pacíficas (pleitos, concordias, acuerdos), los conflictos aparecen ineludiblemente. A veces los enfrentamientos se dirimían en los tribunales, pero no era lo habitual. Para que estallase un conflicto solapado en violencia abierta era preciso no solo un caldo estructural de cultivo, sino que, además, emergiesen precipitantes coyunturales y algún detonante, a veces anecdótico, para la eclosión final. Si añadimos que Euskal Herria estaba constreñida y dividida entre dos Estados, aún contando con la foralidad, que la dotaba de un margen notable de autogobierno, muchas tensiones derivaban o se originaban en motivaciones políticas. Por ello, los conflictos en Euskal Herria son muy complejos.

Sería pertinente establecer una triple gradación, tanto en la conceptuación como en la terminología. Las revueltas, motines, algaradas, levantamientos etc. formarían parte de un primer estadio, “de baja intensidad”, caracterizado por ser estallidos sociales, momentáneos, espontáneos, breves, que protestan contra un hecho concreto (impuesto, carestía, subida de precios....). La rebelión o la sedición supondría un levantamiento más persistente, dirigido contra las autoridades con el fin de dar un giro parcial al sistema de gobernar o sustituir algún cargo malquerido. Por último, la revolución conllevaría el intento consciente de transformar radicalmente el sistema social y de gobierno.

También sería necesario advertir que la explosión violenta de un conflicto precisa de un triple proceso secuencial. En primer lugar, unos condicionamientos estructurales de avasallamiento persistente. A ello habría que añadir algún fenómeno acosador coyuntural: malas cosechas, epidemias, precios altos de las subsistencias básicas etc., que actúan como engendradores e incrementadores del cabreo generalizado. Finalmente, un incidente azuza como catalizador y detonante del estallido violento. 

No es despreciable analizar el rumor y el pasquín como potencia histórica, puesto que actuaba como amplificador y difusor del conflicto, con fake news incluidas, como las actuales.

Nadie se lanza al ruedo de la disputa por espíritu de aventura, por afán de protagonismo o por avidez de esparcimiento. Cuando alguien inicia el camino de la contienda, es porque se halla impelido por ineludibles condicionamientos y por poderosísimas razones de toda índole.

En mi larga trayectoria como docente siempre apliqué a la hora de analizar cualquier acontecimiento histórico una metodología sencilla y lógica. Influyó en mi la metodología derivada de la escuela marxista heterodoxa inglesa y la integral de la Escuela Francesa. El procedimiento analítico adquirido integraba tres elementos a examinar: contexto o causas, desarrollo y consecuencias. Las primeras incluían las precondiciones estructurales de largo alcance, los factores coyunturales de medio e inmediato plazo y el detonante. El segundo paso contenía el desarrollo del conflicto que implicaba estudiar sus fases, objetivos, protagonistas, papel de los líderes, reivindicaciones, rumores etc. El último elemento a considerar eran las consecuencias: demográficas, económicas, sociales, políticas, ideológicas, logros, cambios, represión, damnificados, beneficiados etc.

En Euskal Herria durante los siglos XVI y XVII los conflictos en general se mantuvieron dentro de unos límites soportables en gran parte debido a lo que el historiador Thompson ha denominado “la economía moral de la multitud”, es decir, la existencia de una norma no escrita tradicional, según la cual los precios de los productos de primera necesidad, especialmente los cereales, debían ser justos y razonables.

En el siglo XVIII, sin embargo, se produjeron cambios notables que alteraron la situación. Entre ellos los siguientes:

La oligarquización creciente de los ayuntamientos y Diputaciones.

La venta y privatización de los bienes comunales concejiles, de los que disfrutaban libremente los vecinos mediante roturaciones, pastizaje, leña y carbón.

La liberalización de los precios de los cereales en 1765, que benefició a los especuladores y perjudicó a las clases más menesterosas.

Los enfrentamientos internos entre los diferentes grupos oligárquicos, principalmente la burguesía mercantil e industrial costera y los jauntxos rurales.

El paulatino endeudamiento y aumento de la presión fiscal por parte de los Ayuntamientos para realizar pagos extraordinarios, sobre todo los provocados por las guerras.

El intervencionismo centralista de las dos Coronas borbónicas, la española particularmente.

El control del contrabando, una importante fuente de ingresos para los habitantes de los territorios vascos, por parte de las Hacienda Real.

La eclosión revolucionaria de 1789 que penetró con mal pie en Euskal Herria en la Guerra de la Convención (1793-95). Los revolucionarios galos entraron a sangre y fuego en Iparralde. Invadieron por las armas gran parte de Hego Euskal Herria alardeando de ser ciudadanos libres e iguales. De la sorpresa se pasó a la confrontación.

Euskal Herria ha hecho gala, tanto en su fina epidermis como en el núcleo duro de su dilatado proceso histórico, de una afilada sensibilidad frente a injusticias, y agravios. Se ha dotado de una contumaz rebeldía ante cualquier intento de conculcación de sus derechos y ha hecho frente a las tentativas de dominación, conquista e imposición.

Este libro puede suponer un aviso a navegantes actuales, pues la historia suministra claves para entender el presente y encauzar el futuro. El caldo de cultivo de una algarada, revuelta o revolución es un mar en calma aparente. Pero, si bajo la superficie deambulan acechantes estos cuatro tiburones: desigualdad, opresión, pobreza e injusticia, y la coyuntura es idónea, cualquier detonante provoca la violenta respuesta. De todas maneras, en las democracias actuales, con unas clases medias enojadas e inermes ante los retos actuales y con un humor social exasperado, las alteraciones son mucho más complejas y más difíciles de analizar en su etiología, sintomatología, morfología. El fascismo contamina tanto que hasta los pobres quieren ser fascistas. Hay algo peor que vivir explotado y es votar por el explotador. Ciertamente el ascenso de neofascismos excluyentes, de liderazgos infamantes, de izquierdismos desorientados, de imperialismos agresivos, de colonialismos expoliadores, de neoliberalismos depredadores, de pseudodemocracias autocráticas, de teocracias solapadas, de nacionalismos subestatales ninguneados, de diferencias sociales crecientes y de democracias debilitadas existe un caldo de cultivo preocupante. El trumpismo es el nuevo covid infeccioso, de tal manera que la combinación de intimidación legal y extralegal, la subversión de la legitimidad, la exclusión institucional, el incremento del militarismo y el culto a la personalidad configuran un ecosistema donde la información crítica es tratada como sedición. Semeja que en el mundo actual hay dos modelos: o avanzar para atrás o retroceder para adelante.

 

 

 

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Lanzan el Festival Aske

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la reseña del primer festival de música Aske, mismo que toma el testigo del festival solidario Hatortxu Rock.

Lean ustedes:


El primer festival Aske pone la banda sonora a una Euskal Herria libre

El festival Aske, que cubre el hueco dejado por Hatortxu, ha arrancado este sábado en Atarrabia gracias a un enorme auzolan solidario. Por sus tres escenarios pasarán quince grupos a lo largo de la tarde, la noche y la madrugada. Miles de jóvenes se han acercado desde primera hora hasta las carpas.

Aritz Intxusta

Largas colas esperaban turno para recoger su pulsera y entrar al recinto desde que se han abierto las puertas de Aske en Atarrabia a las 16.00 horas. El festival ocupa el espacio, también físicamente, que dejó Hatortxu después de que el veterano jaialdi solidario cerrara su ciclo en julio pasado. 

Por los tres escenarios han comenzado a darse el relevo quince grupos que harán que la música no cese hasta las 6.30 del domingo. En la declaración de intenciones de Aske ya avanzaban que pretenden «crear la banda sonora de una Euskal Herria libre: euskaldun, feminista, anticapitalista, solidaria… Nuestro pueblo y nuestra gente han sido duramente golpeadas durante décadas. Ahora es el momento de construir ese pueblo y esa sociedad». 

Los artistas que toman parte del festival son Merina Gris, Neomak, Hazas & Jagoba, Bisaiak Streetwise, Sustrai Berriak, Dodosound, The Clayton, Chulería, Joder!, Gozategi, Janus Lester, Marte Lasarte, Juantxo Skalari & La rude band, Kaparrak y Nafarroa 1512.

Los tres escenarios están distribuidos en dos carpas gigantes, donde se han incluido también un txoko morea de prevención y denuncia de la violencia machista, barras y espacios de venta de camisetas y merchandising tanto del propio Aske como de las bandas que participan en él. Además, hay una cantina en la que se prepara comida para los asistentes. 

Todo ello sale de nuevo adelante gracias a un gigantesco auzolan en el que han participado, según indica la organización, más de 400 personas cubriendo turnos en barra, seguridad, cocinas. A los que hay que sumar a toda la organización, en la que se han implicado más de 230 personas. 

A primera hora, el perfil de los asistentes era muy joven y evidenciaba cierto relevo generacional. Maddi, de 16 años, cubría el espacio antipánico del escenario principal. Con su talkie y un peto morado, ha explicado a NAIZ que el último Hatortxu, para ella, fue también el primero. 

«Hatortxu me impresionó. Cuando supe que se celebraba Aske tuve claro que quería venir y que quería colaborar. Nos hemos apuntado seis amigas, que tenemos turno desde las cuatro hasta las diez», explica esta estudiante del instituto Eunate. 

C., demasiado tímida para que aparezca su nombre, estaba a esa hora en las cocinas. «Hemos venido toda la familia», ha comentado mientras señalaba al resto de compañeros que preparaban bocadillos en las planchas.

No se libra nadie, hasta uno de los músicos de Nafarroa 1512 se ha apuntado al auzolan y lo han asignado al backstage para atender al resto de artistas que llegan. 

Un estreno y una despedida de gira

En lo puramente musical, hay que subrayar dos elementos importantes. Para Neomak su presencia en Aske se convierte en el primer concierto de su nuevo disco, el segundo de su carrera, ‘Lazturak Orbain’. 

En el otro extremo se encuentra Marte Lasarte, cuya presencia en Aske supondrá el punto final de su gira. 

«Todo ha empezado realmente bien, gracias también al tiempo. Nos ha llovido durante el montaje, pero ahora nos ha dado un respiro», explica Garazi Castaño, del equipo de comunicación de Aske. 

«Estamos viendo mucha gente joven por aquí y esto responde también a nuestro objetivo. Aske mira a la realidad actual y quiere conectar también a las nuevas generaciones con el conflicto nacional. Sabemos que, a partir de ahora, llegan generaciones que nunca pisaron un Hatortxu y para las que Aske será el referente», ha asegurado Castaño.

«¡Queremos que vengan y queremos que hagan también su txanda, eh!», ha remarcado esta portavoz de la organización. 

Un festival comprometido con las sanciones a Israel

Uno de los retos más complejos del festival ha sido cumplir con los compromisos del boicot a Israel. Ningún otro festival del panorama estatal ha llegado tan lejos. NAIZ ha logrado atrapar a Maider, responsable de barras, mientras corría por detrás de la carpa con su pinganillo. 

«Piénsalo bien, decir que cumplimos con el BDZ [siglas en euskara de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel] es una afirmación muy seria. No lo podíamos proclamar a la ligera», comenta Maider. 

«Tuvimos que estudiar bien cómo se podía lograr un boicot total en barras. Debíamos buscar alternativas para todo, tanto para las bebidas como para los proveedores. Obviamente, ni Cocacola ni Pepsi, que copan casi todo, podían estar. Y nosotros somos un festival grande, complejo de abastecer», asegura la responsable. 

Finalmente, lo han logrado. «Los refrescos, al final, se resolvieron pronto. Con los alcoholes había que mirarlos uno por uno. En las ginebras, por ejemplo, Seagrams tiene vínculos sionistas pero Tanqueray no. Así hemos ido, uno por uno, escogiendo», afirma Maider.

«Con el patxaran lo hemos tenido más fácil», confiesa.

Despliegue contra las agresiones sexistas

Además de incluir un espacio específico para apoyar a cualquier víctima de agresión machista y la distribución de voluntarios con peto morado en distintos lugares del recinto, el festival tiene un protocolo y ha difundido en su material de propaganda pautas de actuación junto a los teléfonos de referencia, incluido uno interno 660 344 692 y el del equipo de Atención Integral del Gobierno 848 463 850, que está activo las 24 horas del día. Se ha enviado un correo con esta información a todas las personas que compraron la entrada. 

La pauta de actuación difundida pasa, en primer lugar, por respetar la decisión de la persona sobre si quiere o no pedir ayuda. Esto también afecta a las personas que ven una situación de este tipo, tienen que respetar la decisión de la víctima. 

En la información facilitada a todos los asistentes, además, se recuerdan otros comportamientos machistas como el de «ocupar todo el espacio» o «justificar el comportamiento de tu amigo». 

Un festival para un pueblo libre

«Libertad es una palabra que durante décadas ha tenido la centralidad de la lucha de nuestro pueblo», han asegurado en el acto político central. Así, han recordado y se han reivindicado como herederos de luchas históricas como la del movimiento euskaltzale, la ocupación de la Iglesia de San Francisco en Zaramaga, o la pelea para conseguir verdad y justicia para la muerte de Mikel Zabalza.

Los responsables del festival han reivindicado que «este es un pueblo regido por valores transformadores y hoy, en esta carpa se puede ver todo eso: Aske es alegre, rebelde, euskaldun, anticapitalista y feminista. Refugio de quienes queremos ser libres».

El futuro que prevén es complicado, pero no resulta inevitable. «Nos han nublado la posibilidad de soñar y creer en un futuro, como si viviéramos en un presente sin esperanza. Queremos anticiparnos a la embestida del fascismo, porque si Euskal Herria va a ser libre, es porque es antifascista».

Quienes han tomado el relevo con Aske han recordado «a todos los miembros que durante años han estado organizando Hatortxu Rock: ¡Gracias de corazón, emprendemos el futuro con fuerza!».

Aske ha recordado además que, aunque la dispersión terminó, la realidad es que han surgido nuevas necesidades por lo que el compromiso no ha acabado. Y han emplazado a los asistentes a tomar parte el día 10 de enero en la manifestación de Bilbo.

En ese acto han participado los bertsolaris Ekhiñe Zapiain y Xabat Illarregi. Este último, nuevo txapeldun de Nafarroa.

La lectura ha corrido a cargo de Nerea Eugi y Oihan Ekiza, miembros de la organización. Entre gritos de «Independentzia» y gritos obvaciones del público ha finalizado el acto. A continuación, el grupo Merina Gris ha tomado el relevo sobre el escenario.




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