Pues resulta que Felipe Borbón y Grecia ha desperdiciado la magnífica oportunidad propiciada por el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier para abdicar en el inmejorable escenario provisto por la martirizada villa de Gernika.
Aquí lo publicado por La Jornada:
Representantes políticos del nacionalismo vasco exigieron al rey de España, Felipe VI, que, como “heredero” de la dictadura franquista, pida perdón a la ciudadanía de la localidad de Gernika, donde en 1937 se registró el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil, perpetrado en plena Guerra Civil por el ejército nazi a petición del entonces general sublevado Francisco Franco.
Al igual que ha ocurrido con los reclamos de perdón a los pueblos originarios de América Latina en general, y de México en particular, por los abusos y excesos cometidos durante la Conquista y la Colonia, ni la Casa Real ni el gobierno español han aceptado tener este gesto de contrición y reconciliación, como en cambio sí lo hizo, en un acto público histórico, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.
El bombardeo de 1937
El 26 de abril de 1937, con la plaza del pueblo repleta de comerciantes y vecinos, la ciudad de Gernika fue bombardeada sin piedad por la Legión Cóndor alemana, apoyada por la aviación italiana, a petición del bando fascista español en plena Guerra Civil (1936-1939).
El saldo del ataque, según los informes más recientes publicados por el gobierno vasco, fue de mil 654 personas asesinadas y 889 heridas, además de la destrucción casi total de la pequeña localidad de la provincia de Vizcaya.
Ese episodio histórico, uno de los más graves del cruento enfrentamiento civil en España, también pasó a la historia como el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil por un ejército, lo que a su vez inspiró al pintor español Pablo Picasso para la creación de una de sus obras más importantes, el mural Guernica, que se convirtió en poco tiempo en símbolo de inspiración en la lucha pacifista y antibelicista.
Steinmeier, presidente y jefe de Estado de Alemania, visitó la localidad vasca para pedir perdón por ese episodio y lo hizo acompañado del rey Felipe VI.
De ahí que representantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y de la coalición de la izquierda separatista Euskal Herria Bildu (EH-Bildu) aprovecharon su visita para reclamar también un perdón público por parte del monarca español, en su calidad de heredero del régimen que apoyó esa masacre.
Un mero acompañante
Aitor Esteban, del PNV, señaló que el gobierno federal alemán actual “no tiene nada que ver con la Alemania nazi, pero la jefatura del Estado en España procede de una transición en la que la monarquía fue puesta por el régimen de Franco. Por eso es incomprensible que el rey venga a Gernika y no haga el mismo gesto de petición de perdón. Que venga aquí tiene que ser para significar algo, no sólo para venir de mero acompañante”.
“El franquismo y Franco, que incluso después de muerto dejó todo atado y bien atado, es responsable de lo que ocurrió aquí, por lo que sus herederos también son responsables”, declaró por su parte Oskar Matute, diputado de EH-Bildu, .
Agregó que “hoy es un día significativo para el pueblo de Gernika y para toda Euskal Herria. Y hemos querido estar aquí, una vez más, para reivindicar el antifascismo y una memoria completa. La memoria y el reconocimiento a las víctimas del bombardeo han sido, durante décadas, un clamor en este país”.
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