miércoles, 26 de septiembre de 2018

La Libertad de Kaskagorri

Vaya, la argucia de cerrar la página web de la comparsa Kaskagorri no le ha funcionado a Madrid pues sus aliados en Washington han preferido anteponer su supuestamente sacrosanta Primera Enmienda.

Vean lo que nos reportan desde Naiz:


El Departamento de Justicia de EEUU, tras analizar la petición de la Audiencia Nacional de identificar a la persona que registró el dominio www.kaskagorri.org en un servidor de aquel país, ha determinado que la exhibición de imágenes de presos por pertenencia a ETA es libertad de expresión, un derecho fundamental protegido por la Primera Enmienda de su Constitución. Ni el artículo 578 del Código Penal que habla de «enaltecimiento del terrorismo» ni un supuesto «ultraje o menosprecio a las víctimas» han condicionado la decisión de EEUU. Desestimada la petición española, la causa contra la comparsa de Bilbo ha tenido que ser nuevamente sobreseída.

La Primera Enmienda, idea ilustrada básica de los fundadores de la Constitución de EEUU, contiene los derechos más importantes reconocidos a la ciudadanía. A saber, derecho a la libre expresión, libertad de prensa, de religión, de reunión y de compensación por agravios gubernamentales, aspectos esenciales todos para el desarrollo de una democracia funcional y de una sociedad libre. Especialmente en temas que generan controversia o confrontación, o en coyunturas cambio social, esas libertades constituyen el sustento que da vida al discurso público. Permite escuchar historias y sufrimientos diferentes, confrontarlos con los propios, y poder desarrollar así un pensamiento colectivo mediante el debate inteligente.

La libertad de expresión no significa nada si no se protege en tiempos inquietos y difíciles, frente a atropellos e intentos de control y monocultivo de las mentes. Eso es lo que se pretende en Euskal Herria con maniobras como la prohibición de las imágenes de los presos vascos. La situación de este colectivo, y el de sus familiares y allegados, no son opinión ni ruido, sino cruda realidad, marcada por el sufrimiento. Distraer al respecto, desinteresarse o silenciarlo a golpe de castigo es erosionar la libertad de expresión. Informar e informarse sobre la situación de los presos vascos, además de una responsabilidad, es esencial para conformar una sociedad activa y con defensas.






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