viernes, 30 de diciembre de 2011

Precisiones Acerca de la "Nueva" Eurorregión




Hemos leído algunas notas acerca de la tan celebrada creación de la eurorregión que componen ahora tanto la CAV en el estado español como Aquitania en el estado francés. De lo que hemos leído hasta ahora, con esta postura publicada en Deia es con la que más concordamos:


Xabier Isasi e Imanol Esnaola | Presidente y Secretario de Gaindegia
La recién estrenada eurorregión Aquitania-Euskadi no deja de ser un ámbito de trabajo y colaboración interinstitucional. En dicha medida, la creación de una eurorregión es un acuerdo positivo pues facilita la colaboración para dar solución a los problemas y retos de dichos ámbitos administrativos. Es, en definitiva, un paso más en la articulación institucional y territorial de la Unión Europea. Existen los estados, existe el arco atlántico o el comité de trabajo de los Pirineos como ámbitos de cooperación… Por tanto, es lógico que dos ámbitos administrativos como son Aquitania y la Comunidad Autónoma Vasca establezcan un ámbito común de colaboración.
Existe otro punto de vista si consideramos que Euskal Herria debe desarrollarse como ámbito económico y social singular, que permita dar respuesta a los retos de la evolución socioeconómicas y, a su vez, asegure la continuidad del pueblo vasco. Por ellos demandamos de estas y otras iniciativas que faciliten dicha actividad cooperativa, o que por lo menos, levanten el veto histórico que sufre Euskal Herria en su desarrollo interregional y transfronterizo. Por tanto, esta iniciativa institucional no deja de ser positiva a medias. Es positiva en la medida que puede servir para cooperar con nuestros vecinos, landeses y bearneses, en todas aquellas cuestiones que nos atañen y puede dar eco y visibilidad a las mismas en el ámbito europeo, que no deja de ser un ámbito de poca visibilidad para las regiones. Sin embargo, no nos queda tan claro si sus gestores tienen voluntad de que sirva para la colaboración intervasca.
Tanto el diseño como las afirmaciones que han acompañado la génesis de la eurorregión dejan poco lugar a dudas. El objeto de sus promotores actuales parece que es establecer un marco de actividad que diluya el ámbito de Euskal Herria. Se trata de ignorar la existencia de una comunidad llamada Euskal Herria, con su propia realidad, sus problemas y retos, los cuales plantean una agenda de cooperación a la europea, para sustituirlo por una arquitectura institucional con dos polos: Burdeos y Gasteiz, sin paradas intermedias. Este diseño ha venido acompañado de declaraciones groseras por parte del lehendakari López diciendo que "contrapuso esta iniciativa de orden práctico" a "otras sustentadas en confrontaciones y exclusiones, o sobre identidades estancas, que se han pretendido imponer en Euskadi" (El País, 13-12-2011). También cabe preguntarse por qué Aquitania está dispuesta a dar este paso ahora y no cuando había un Gobierno nacionalista en Gasteiz. Parece que por el hecho de que se haya creado una eurorregión entre Aquitania y la CAPV se nos está invitando a que abandonemos como ámbito preferencial el vasco.
Por tanto, nos vemos obligados a constatar el hecho de que los promotores de este proyecto pretenden negar la existencia de un ámbito socioeconómico singular, con necesidades propias y de gran intensidad social y económica… ¿Si la eurorregión no sirve para disponer una cobertura administrativa a una realidad ya existente y pujante que representan los territorios vascos, para qué servirá?
Nos hubiera gustado que los promotores de la eurorregión, en vez de satanizar la cooperación entre vascos, se hubieran comprometido a ofrecer recursos institucionales, un amparo ante la Unión para todas aquellas actividades económicas, culturales, sociales, deportivas, sindicales desarrolladas en el marco vasco… Nos referimos a Euskaltzaindia, Bihartean, Zazpiak bat Elkarlanean, la cooperación entre la escuela de ingenieros de la UPV/EHU y ESTIA, Eusko Ikaskuntza, los sindicatos abertzales, las ikastolas, proyectos comunicativos en euskara, actividades deportivas… Y más que están en camino.
La ausencia de un reconocimiento a la cooperación intervasca, acompañada de descalificaciones a la voluntad vasca ¿qué nos está indicando? ¿Acaso que esta iniciativa pretende sustituirlas, dejarlas de lado, marcar una nueva geografía de cooperación Gasteiz-Burdeos con un desierto en medio, cuando el desierto en realidad está entre Baiona y Burdeos? La constitución de la nueva eurorregión como producto del consenso de dos ejecutivos, con algunas referencias a las peculiaridades culturales y lingüísticas, no refleja la presencia y las necesidades de una comunidad singular como la vasca. Somos escépticos, tenemos dudas de que este instrumento de colaboración transfronterizo ayude a articular iniciativas que contribuyan a la cohesión y el progreso de Euskal Herria. Es más, intuimos que la dirección de sus actividades será, probablemente, justo en la dirección contraria. Más claro, la nueva eurorregión se plantea como una alternativa para sustituir cualquier proyecto vasco, sea a través de movimientos municipalistas, instituciones autonómicas y/o forales comunes u otro tipo de articulaciones territoriales del conjunto de Euskal Herria.
En definitiva, la memoria de vasco nos dice que de momento no hay nada nuevo bajo el sol que no sea la negación a articular un marco vasco de cooperación. Es la misma negación que ha hecho que la muga del Bidasoa sea en materia de cooperación socioeconómica la menos desarrollada en el ámbito de la Unión. Sin embargo, hemos de ser pragmáticos, ahí donde se nos pueda escuchar o podamos participar hay que estar, sabiendo que la realidad la construimos día a día en nuestra tierra cuando afrontamos los retos con visión de país. Y, mientras, a sembrar y generar nuevos proyectos de cooperación, que lo nuestro nos corresponde a nosotros.



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