sábado, 17 de diciembre de 2011

¡Bob Marley era Vasco!

Je je je... bueno, no es cierto, pero es que no hemos sabido mas que reaccionar burlonamente ante un texto que ha sido publicado en la edición digital de un pasquín denominado La Razón, en el que una cagatintas de nombre Ángeles López -quien nos ha recordado mucho a la mercenaria/bloguera cubana Yoanni Sánchez (por aquello de estar dispuesto a escribir cualquier idiotez que el dinero pueda pagar)- a lanzado una andanada muy particular en contra de Euskal Herria en una nota que ha sido titulado "País Vasco la Jamaica del Norte".

Lean ustedes algunos fragmentos:


La comunidad en la que se ha intentado legalizar el cannabis con fines terapéuticos tiene un largo historial de consumo, incluso entre terroristas.
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Los estudios reflejan que casi cinco mil jóvenes son consumidores habituales y ocho mil lo son de forma esporádica, erigiéndose como la única Comunidad Autónoma que cuenta con un registro de asociaciones –unas 40– de usuarios de marihuana.
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La relación terrorismo y droga es un clamor. Los motivos, varios y diversos: no existen ya ideólogos que justifiquen con argumentos históricos, éticos, filosóficos o antropológicos sus siempre deplorables acciones. Desde los 90, la ONG francesa Observatorio Geopolítico de las Drogas alertó de que parte de los ingresos de ETA provenían del narcotráfico. 
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Este contexto de «odio al camello» se llegaba a cobrar vidas. Así las cosas, comienzan el cerco contra ETA. Sin embargo, el declive en que se encontraba su estructura –y sobre todo su aparato propagandístico– hizo que no se pudiera ocultar la debilidad de algunos etarras por los estupefacientes. 
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La propia Haika –hoy ilegalizada– reconocía en un documento del año 2000 lo extendido que estaba el consumo de drogas entre los miembros de la izquierda abertzale al tiempo que invitaba a sus seguidores a un «consumo responsable». Haika resaltaba que las drogas son «un pilar imprescindible del sistema capitalista».
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Roberto Saviano, en su libro «La Belleza y el Infierno», habla de «narcoterrorismo», con nombres, apellidos, cifras y datos. «ETA ya no es una organización terrorista. Se ha convertido en una banda de narcotraficantes. 
La independencia del País Vasco ya no es su prioridad. Lo importante es el negocio de la droga. Sigue viva no por motivos ideológicos, sino porque quiere su tajada del business». Organizaciones como la Camorra (mafia napolitana) o la Ndrangheta (mafia calabresa) jamás harían negocios con ETA si fuera sólo una banda terrorista... La organización no sólo se dedica a vender chocolate, sino que también trafica con grandes cantidades de cocaína».
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A tenor de sus investigaciones, (y las de la Interpol) la moralina de la banda armada es patética, pues siempre se vanaglorió de combatir las drogas e incluso justificaba asesinatos porque las víctimas eran «camellos» que corrompían a la sociedad vasca. Mentira. Al igual que en las organizaciones islámicas que van de puras, están metidas en el mercado de la droga. 
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ETA empezó a meter las manos en el negocio de la droga apadrinada por los paramilitares colombianos, con quien comparte afinidades ideológicas, y movida por su necesidad de conseguir dinero. Los altísimos gastos que implica mantener en pie una organización. «Sin las drogas –asevera Saviano–, las FARC colombianas no hubieran conseguido sobrevivir. Y a ETA le ocurre lo mismo». 


Del tal Saviano ya se han encargado otros periodistas, escritores y blogueros vascos, el tipo es un auténtico fraude, capaz de decir cualquier cosa con tal de vender sus tristes imitaciones baratas de Mario Puzo.

Lo que es hilarante es el esfuerzo que hace Ángeles López por conectar a ETA con todos los malos malosos del mundo. Ya se sabe que uno de los principios reflejados en el panfleto de propaganda de Goebbels es colgarle al enemigo el sanbenito de moda. Hoy en día el preferido es el de narco, ya mañana veremos si Ángeles nos hace saber que también sufren del mal de los sacerdotes católicos, para así completar la troika de terroristas, narcotraficantes y pederastas, los tres pecados capitales del siglo XXI.

Por cierto, la parte que hemos dejado en negritas es a nuestro juicio el quid de asunto, lo que Ángeles no menciona es que muchos de esos "camellos" tan injustamente abatidos por ETA eran en realidad agentes encubiertos de las fuerzas represivas del estado español... tampoco lo dice el moralino de Saviano, por cierto.


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