sábado, 25 de abril de 2009

Otra Vez Garoña

Como los españoles fallaron en su intento de colocar una central nuclear en Lemoniz fueron y la pusieron a escasos kilómetros de Araba, en la localidad de Garoña. El cálculo era simple, en medio de la guerra fría cualquier estación nuclear se convertía en objetivo primordial en caso de un ataque provocado por un "calentamiento" en el conflicto. Con Lemóniz los rusos le hubieran hecho un gran favor a los españoles, las víctima directas hubieran sido todos vascos, pero al no poder ponerla en el Euskal Herria procedieron a ponerla lo más cerca posible, o sea, en Garoña, por si los rusos decidían hacerla saltar en pedazos pues que por lo menos algunos de los afectados fueran vascos. El regimen franquista, tanto bajo Franco como bajo Borbón, rabiosamente anti-soviético, trataba así de sacar alguna ganancia en caso que el poderío militar ruso se hiciera presente en Europa Occidental.

Estos dos escritos publicados en Gara nos hablan de lo que está sucediendo en Garoña, primero la nota:

Exigen el cierre definitivo de Garoña tras sufrir su tercer incidente en abril

«Abril, un mes negro en Garoña». Con esta afirmación encabezaba Eguzki la nota de prensa remitida con motivo del enésimo incidente sufrido por esta central nuclear, el tercero en lo que llevamos de mes. Desde la empresa propietaria insistieron en quitar hierro a un suceso que se produce a menos de mes y medio de que el Consejo de Seguridad Nuclear decida sobre la continuidad de estas viejas instalaciones.

I.B. |

Nuclenor, empresa propietaria de la central de Santa María de Garoña, salió ayer por tercera vez en lo que llevamos de abril a intentar transmitir un mensaje tranquilizador a la sociedad. La parada no programada ocurrida de madrugada fue, según su versión, una cuestión «menor» y no hubo riesgo para nadie en ningún momento.

Sin embargo, cuando la noticia del tercer incidente ocurrido en apenas tres semanas en esta vieja instalación llegó a la calle a primera hora de la mañana, la alarma fue notoria entre la población que vive cerca de la central, como en Gasteiz, donde éste fue el tema principal de muchas conversaciones. Demasiados incidentes «menores», pensaron muchos en voz alta.

Según informó el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en un comunicado, el incidente se produjo sobre las 23.55 horas del jueves, por rechazo de carga del generador principal, y la parada se debió al mal funcionamiento de uno de los relés que vigila el desplazamiento del cojinete de empuje de la turbina, que habría enviado una falsa señal que activó los sistemas de protección. El CSN afirmó también que Nuclenor va a reparar los componentes implicados en el incidente y que prevé llevar la central nuclear a una parada fría para realizar algunos trabajos de mantenimiento.

Según este organismo, el suceso, clasificado con un nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, no ha supuesto riesgo para los trabajadores de la central ni para la población, y los sistemas de seguridad funcionaron correctamente.

Sin embargo, según digundió la Cadena Ser, el propio CSN estaría elaborando un informe expreso sobre la central de Garoña, y algunos sectores del PSOE estarían tratando de convencer al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para que se decida por el cierre de la central burgalesa, ya que la existencia de tres fallos en un plazo inferior a un mes revelaría que la instalación -en funcionamiento desde 1970- es obsoleta.

En cualquier caso, preguntada al respecto, la vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega, manifestó que el Gabinete del PSOE decidirá sobre la central «una vez oídos los informes preceptivos», y también quitó importancia a lo sucedido.

Explosión ocultada

Lo cierto es que este incidente se produce a apenas mes y medio de la fecha tope para que el CSN decida sobre si autoriza o no una prórroga de diez años en la explotación de la central, cuya vida útil, en principio, expira el mes de julio.

Antes de la parada de ayer, el día 1 de abril esta central nuclear sufrió una explosión en uno de sus transformadores, que causó momentos de gran tensión y alarma entre los vecinos, hasta el punto de que la Guardia Civil acudió al lugar. Sin embargo, no se conoció la noticia hasta que Ecologistas en Acción y Greenpeace informaron tres días después.

Esta maniobra de ocultación fue denunciada por la Diputación alavesa el día 5. Sólo un día después, Nuclenor notificó al CSN otra parada no programada y, al igual que en esta ocasión, llevó a la central a una para fría para hacer reparaciones.

Al igual que tras los dos incidentes anteriores, organismos ecologistas como Eguzki, Greenpeace y Ecologistas en Acción reclamaron el cierre definitivo de la central nuclear. Eguzki recordó, a este respecto, que además de responder a la voluntad de la sociedad, su cierre también fue promesa electoral del PSOE. También Aralar pidió el cierre inmediato de Garoña.

Sin embargo, desde Nuclenor, su responsable Antonio Cornadó, sostuvo que lo sucedido no debe influir en la decisión sobre la prórroga de explotación.

La central nuclear burgalesa ha notificado ocho incidentes en 2009

A pesar de que después de cada fallo los responsables de Garoña salen al paso subrayando la seguridad de sus instalaciónes, lo cierto es que en esta central nuclear sucedió casi un tercio de los incidentes notificados en el primer trimestre de 2009 -17- por las centrales del Estado español al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

En esos primeros tres meses, la central de Garoña notificó incidentes los días 11 y 27 de febrero, y el 4, el 10 y el 21 de marzo. A estos hay que sumarles los otros tres sucesos del presente mes de abril: la explosión en uno de los transformadores el día 1, la parada no programada del día 6 y la parada de la noche del jueves.

En un momento en el que el debate sobre la energía nuclear vuelve a estar sobre la mesa, y cuando el Gobierno español debe decidir en breve sobre la continuidad o no de la actividad en Garoña, lo cierto es que, según los datos del CSN, citadas ayer por la agencia Europa Press, las instalaciones nucleares han notificado en los primeros tres meses del año un 60% más de sucesos que en el mismo periodo de 2008.

Aunque, siempre según los datos oficiales, los sucesos notificados fueron de escasa entidad, lo cierto es que el pasado 10 de enero en la central de Cofrentes se decretó el nivel de prealerta de emergencia al abrirse una válvula de alivio, que obligó a reducir la potencia del reactor para solucionar el problema.

Asimismo, el 29 de enero de este año, tras hacer una inspección el CSN elevó de 0 a 1 en la escala INES la entidad de un suceso ocurrido en el mes de diciembre de 2008 en la central nuclear de Asco II.


Y ahora la editorial:

Enésimo fallo en Garoña: nada nuevo

La central nuclear de Garoña, de casi cuarenta años de antigüedad y cuyo cierre prometió el partido en el Gobierno español y pronto en el de Gasteiz, sufrió ayer una nueva parada no programada. Éste es el tercer fallo de la central en las tres últimas semanas, octavo en lo que va de año. Un tercio de todos los accidentes ocurridos en las centrales de todo el Estado. Ahora bien, el ciudadano no tiene motivo alguno de preocupación, pues el Consejo de Seguridad Nuclear -el cual decidirá sobre la prórroga de diez años solicitada por la central- se ha apresurado a explicar que la parada se debió al mal funcionamiento de uno de los relés que vigila el desplazamiento del cojinete de empuje de la turbina, que emitió una falsa señal. Vamos, lo que cualquier ciudadano podría suponer. Y no sólo no hay motivo para alarmarse, sino que al parecer cabe felicitarse porque la parada ha demostrado que los sistemas de seguridad funcionan correctamente.

Todo apunta a que todas las irregularidades ocurridas en esa central han sido incidentes sin importancia, a tenor de las explicaciones de los responsables de la central y del Consejo de Seguridad Nuclear. Y pueden todos ellos estar tranquilos, ya que si uno de esos incidentes resultara ser grave, si una sola vez los sistemas de seguridad no funcionaran correctamente, no tendrían que ofrecer explicación alguna.


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