lunes, 25 de febrero de 2008

Egunkaria a Cinco Años

Este escrito ha sido publicado hoy en Gara:


Xabier Oleaga | Procesado del caso Egunkaria

«Egunkaria», el rescoldo encendido

Ha sido un éxito. Aún quedan rescoldos encendidos, y bien encendidos, de aquel espíritu de protesta social generalizada, de pluralidad en la misma, de conciencia social crítica, que se gestó hace cinco años en torno al caso «Egunkaria». Lo hemos podido comprobar con motivo de los actos organizados en el aniversario de aquel triste evento, y sobre todo en los innumerables contactos personales y organizativos que hemos mantenido a tal efecto.

Según se vayan acercando las fechas del juicio, aquél espíritu se irá manifestando en toda su intensidad. Estoy seguro de ello. Esto no ha hecho más que empezar, calentando motores, y la perspectiva es excelente. La sociedad vasca estará, una vez más, a la altura de las circunstancias, llegado el momento.

Todo ello en proporción inversa a la deriva que el caso ha adquirido en ese búnker jurídico que es la Audiencia Nacional. Por nada especial, por otra parte, entre otras cosas porque la Audiencia Nacional, como tribunal de excepción heredero del TOP (Tribunal de Orden Público) franquista, nació para ser precisamente eso, un búnker.

Y no es una apreciación personal, que también, de alguien irritado por su propia situación, como es la mía en calidad de procesado en el caso «Egunkaria». La supresión de la Audiencia Nacional es hoy una reivindicación común cuando menos en todos los partidos de ámbito vasco y en no pocos sectores progresistas del estado español, muchos de ellos cercanos incluso al PSOE, entre ellos algunos jueces y magistrados del propio órgano judicial de excepción.

Un miembro de la magistratura vasca, integrante de una asociación progresista del sector, nos decía estos días que hace un tiempo finalizaban sus comunicados reivindicando la supresión de la Audiencia Nacional, lo cual solía levantar una comprensible polvareda en el ámbito jurídico y también en el político. Ya no incluyen la coletilla porque en realidad «allá [en la Audiencia Nacional] les da igual, son ya absolutamente impermeables a esta cosas», decía.

En la misma línea, un abogado de renombre, antes habitual en la Audiencia Nacional y desde hace años sólo con presencia ocasional, nos decía que «aquello ha cambiado y desde luego a peor, si eso era posible». De manera expresiva señalaba que dicho tribunal «en estos momentos es una máquina de picar carne».

Nuestra experiencia nos dice que, atendiendo a la razón jurídica y no al impulso político, la Audiencia Nacional ha tenido ya ocasión de sobreseer y archivar el caso Egunkaria. La solicitud del fiscal en el sentido indicado ofrecía una oportunidad inigualable para ello.

Pues bien, lejos de solventar el asunto de esa manera, el tribunal persiste en enfilar el sumario hasta la celebración misma del juicio. Y si hay juicio es porque existe la intención expresa de que haya sentencia condenatoria. Del tipo que sea, pero con algún tipo de condena, también en el caso «Egunkaria», confirmando de esa manera la andadura trazada desde casos anteriores, básicamente el del 18/98.

En realidad se pensaba que también serían diferentes el caso Atutxa/Knörr/Bilbao y el del lehendakari Ibarretxe. Y ya tenemos la condena inapelable en el primero y el empeño hasta el momento triunfante en el segundo. El hecho de tratarse de tribunales diferentes a la Audiencia Nacional no ha sido suficiente para librarse del impulso político con el que actúa la generalidad de los jueces españoles cuando afecta al conflicto vasco.

Más nos vale a todos interiorizar cuanto antes esta situación y obrar en consecuencia. Es decir, hacer los preparativos para alzar la voz de la protesta democrática, de tal manera que la sociedad vasca se manifieste en toda su intensidad y provoque los efectos que requiere este estado de cosas.

En el cierre de «Egunkaria» la sociedad vasca, desde su pluralidad, encontró un escenario compartido idóneo para expresar, por encima de diferencias e incluso polarizaciones, el hartazgo acumulado que llevaba dentro por la política con que afrontaba el PP el conflicto vasco. Su estela de recorte de derechos civiles y políticos, abocó en un aire política y socialmente irrespirable, con una falta manifiesta de oxígeno democrático.

La situación actual, esta vez con el PSOE al frente del Gobierno español, no es muy diferente.

Quienes formamos parte del caso «Egunkaria» nos empeñaremos en mantener ahora aquel mismo espíritu, el escenario compartido por diferentes, el punto de encuentro, no limitado a ser objetivo en sí mismo, sino convertido en un hecho transformador.

Con motivo de los actos del quinto aniversario del cierre del periódico, hemos sido testigos de la demanda, e incluso el apremio, social y político existentes en ese sentido. No seremos nosotros quienes cerremos la puerta a esas potencialidades del caso. Mejor dicho, no nos ofreceremos mansamente a la inmolación sin intentarlo con todas nuestras fuerzas.




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