miércoles, 16 de noviembre de 2016

Triada de Patéticos Navarricos

Como ustedes saben en este blog no le tenemos ni el más mínimo cariño a los navarricos, eso navarros colaboracionistas que se atrincheran en la cloaca de esa vertiente del navarrismo que apuesta por la españolidad y con sucias artimañas oculta una realidad histórica innegable, Nafarroa como epicentro de la identidad vasca así como de los derechos políticos y civiles de Euskal Herria.

A ellos les dedicamos esta reseña dada a conocer por Naiz:
 

Víctor Manuel Arbeloa, Jaime Ignacio Del Burgo y Jesús Aizpún han sido personajes claves en la política navarra de los últimos años. Los tres han sido biografiados por José Mari Esparza, Floren Aoiz y Patxi Zabaleta en un solo libro bajo el título ‘Tres tristes trileros. Franquismo, transición y territorialidad’, que ha sido presentado esta mañana en Iruñea.

Iñaki Vigor

Según ha explicado el editor de Txalaparta Mikel Soto, las biografías de estos tres personajes permiten entender mejor lo que se ha dado en llamar el Régimen del 78, «un régimen clientelar sobre el que pivotan, aún hoy en día, los resortes del poder en Navarra».

«Estas tres biografías –ha dicho– completan una lectura de la Transición y del papel que jugaron las élites navarras en la articulación del ‘nuevo’ régimen que se abría paso sobre los despojos de la dictadura».

El título del libro se le ocurrió a José Mari Esparza, quien ha recordado que el personaje que ha biografiado, Víctor Manuel Arbeloa, no aparecía en el pareado que se coreaba hace décadas: «Del Burgo, Aizpún, Navarra es euskaldún». No obstante, ha precisado que «hoy encajaría perfectamente» en ese pareado, porque «pasó de defender posturas vasquistas a defender posturas navarristas».

Para explicar este «chaqueteo», Esparza ha recordado la jota que llegó a componer el propio Arbeloa a finales de los años 70 («Si alguien duda de que Navarra/ es parte de Euskal Herria/ que pregunte a los navarros/ a la Historia y Geografía») y su deriva hacia discursos españolistas tras la ruptura organizativa con el PSE y la creación del PSN en junio de 1982.

«A partir de entonces, empezaron un declive impresionante. Perdida la identidad nacional, perdieron toda su decencia», ha resumido Esparza, quien ha recordado la corrupción de los  principales dirigentes del PSN, las cuentas de este partido en Suiza y su posterior descomposición.

También ha constatado que Arbeloa fue «un pesonaje clave, en un momento histórico clave y en un partido clave», ya que fue él quien cambió el rumbo de su partido.

Floren Aoiz, por su parte, no ha ocultado su «mala leche» a la hora de biografiar la figura de Del Burgo, y ha hecho la siguiente reflexión: «Si estos tres personajes no hubieran hecho lo que han hecho, en Navarra ahora se viviría mejor».

Aoiz ha recordado la transformación de «la derecha navarra vasquista en antivasquista» y su «ligazón con el franquismo», ha afirmado que Jaime Ignacio Del Burgo «fue todavía más antivasco que su padre» y ha remarcado su «odio a la democracia en nombre de la democracia», en referencia a su negativa a someter el Amejoramiento del Fuero a refrendo de los navarros.

«Se engañó a Navarra y durante décadas se ha dicho y repetido que Navarra será lo que quiera la sociedad navarra, a la vez que se construía un armazón institucional cuya finalidad principal era impedir que la sociedad navarra pudiera decidir», ha explicado Aoiz.

Patxi Zabaleta ha biografiado la figura de Jesús Aizpún, muerto en diciembre de 1999, veinte años después de que fundara UPN junto con otras seis personas «sin que se hiciera congreso alguno y sin darle contenido ideológico al partido».

«Aizpún no estableció ni transmitió una ideología propiamente dicha como seña de identidad de UPN. Su identidad se resume en una oposición al nacionalismo vasco», ha señalado Zabaleta, para añadir, en este sentido, que «el encefalograma ideológico de UPN es plano».

También ha desmontado el montaje que la derecha navarra ha hecho en torno a los Fueros, presentándolos como un pacto con el Estado, y ha incidido en la necesidad de poner sobre la mesa el debate sobre los derechos históricos y el derecho a decidir por parte de los navarros. «Solo se puede compartir la soberanía si se tiene», ha afirmado.

Al igual que los otros dos autores del libro, ha calificado de «aberración» la evolución del navarrismo, «porque lo convirtieron en antivasco», y ha constatado que fue un proceso «teledirigido por los servicios secretos del Estado y por Garcilaso» (director del ‘Diario de Navarra’ durante varias décadas).

«Los defensores de Navarra han sido vasquistas siempre, hasta que llegó la intervención del Estado», ha precisado Zabaleta. A su juicio, este libro «es más una reflexión» que tres biografías de «tres trileros», y es también una invitación a los navarros para abordar  cuestiones que le siguen afectando en la actualidad.

Como ha señalado Mikel Soto, se trata de «ofrecer a la ciudadanía herramientas intelectuales para comprender quiénes le han negado la posibilidad de decidir su estatus, por qué han bloqueado la opción de que Nafarroa entronque nuevamente con su unidad política natural, que no es otra que Euskal Herria, y cómo, en el camino, han mamado todo lo que han podido de la teta de un régimen clientelar corrupto que el Estado ha permitido en virtud de su todopoderosa Razón».






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