miércoles, 9 de noviembre de 2016

ETA y la Insurgencia Anti-Occidental

Les compartimos este texto en el cuál se aterrizan nuestras constantes referencias a la estrategia represiva implementada por Madrid en la Zona Especial Norte, el arrope que ha recibido desde Washington a este respecto -de Londres, París y Tel Aviv también- y porque desde este blog insistimos en publicar notas relativas a las luchas de autodeterminación que se llevan a cabo en lugares tan aparentemente disímbolos como Chile, Estados Unidos, Palestina, Sahara Occidental, Escocia o Catalunya.

El mismo ha sido publicado en La Haine, aquí lo tienen:


Borroka Garaia Da

La estrategia contra ETA se sitúa al interior de la estrategia de los estados español y francés junto a todos sus estratos superiores del organigrama del capital europeo y occidental que tienen por objetivo directo impedir un proyecto nacional vasco independiente (por tanto la negación del derecho de autodeterminación), esto es debido a que por una parte este proyecto va en contra de los intereses de las clases dominantes de los dos estados que mantienen ocupada Euskal Herria y al mismo tiempo en caso de éxito , una Euskal Herria independiente supone un elemento de riesgo no controlable (por “contagio”) a los intereses del capital en el corazón de Europa. Esto supone que los enemigos directos de ETA son el estado español y francés por una parte, y en alianza con la UE, la OTAN y el bloque occidental comandado por EEUU. Estos son al mismo tiempo los enemigos directos del proyecto nacional y social independiente y socialista vasco. Luego la estrategia(s) contra ETA y contra Euskal Herria parten de ahí junto con el apoyo de grandes franjas de la burguesía interna y el colaboracionismo.

Por otra lado, la ETA vigente actualmente viene de dos puntos diferentes y conectados de inflexión. De lo que transcendió de la V asamblea: ETA zaharra, desplazándose de ETA berri y del nacionalismo culturalista socialdemócrata (Txillardegi), dando paso al binomio “independencia y socialismo” y de ETA militar en contraposición a ETApm. Por lo que la ETA actual viene del recorrido ETA – ETA zaharra – ETA – ETAm – ETA.

La estrategia contra ETA en este texto está referida a la realizada contra ese recorrido (socialismo revolucionario abertzale) y pese a que han sido dos estrategias temporales globales diferentes (Antes y después de ETAm), aquí solo se tratará a partir de ETAm y especialmente la franja 1995*- 2016 que es la actual y vigente.

En el momento que surge la alternativa KAS, hay una organización que no se integra ni la firma oficialmente (pese a contar con su apoyo). Esta organización es ETAm. El hecho de que fuera así al contrario que ETApm (y precisamente una de las razones en que se diferenciaban), se debe fundamentalmente a un análisis táctico por el que se optaba por la separación orgánica de la organización militar frente a concepciones “politico-militares”. La situación actual de “Todo es ETA” parte de la quiebra promovida por los estados en ese sentido. El peligro que veía ETAm de cara al futuro ha quedado constatado y precisamente ha sido la clave fundamental de la estrategia contra ETA.

No sería hasta mediados de los 90, una vez que las agencias de contra-insurgencia internacionales habían hecho un análisis de los fallos cometidos en las guerras de “baja intensidad” que se reorganizaría el tratamiento dispensado a éstas. La conclusión básica a la que llegaron básicamente se puede ver resumida aquí:

A los insurgentes hay que aislarlos de su causa y de su apoyo. Pueda ser que eso requiera matar o capturar a los insurgentes, pero a largo plazo es más efectivo separar un grupo insurgente de la población o de sus recursos y entonces dejarlo morir. La acción militar de confrontación en exclusiva es contraproductiva en la mayoría de los casos. Ella tiene el riesgo de generar resentimientos en la población, olas que motivan la generación de grupos nuevos y acciones de venganza. Si se hace ver a los insurgentes como criminales, muchas veces ellos pierden su apoyo. Joint publication 3-4 Counterinsurgency operations USA.

Del estado español por ejemplo muchas veces se piensa (erróneamente) que va a la deriva, que no sabe muy bien qué hacer o que simplemente usa la venganza, pero ya el plan ZEN de los 80, muy avanzado para su época, ahondaba mucho en la linea que posteriormente sería adoptaba y profundizada en muchos marcos de conflicto, Euskal Herria incluida. Ni que decir tiene que poquísimos son los estados con tanta experiencia histórica como el español (y en cierto grado también el francés) en contrainsurgencia, pérdidas de territorio (independencias) o asimilaciones de la disidencia. Es decir, un larguísima historia militar llena de victorias y derrotas, y al mismo tiempo de experiencia donde aprender.

La readecuación estratégica contra ETA por tanto empieza definirse a mediados de los 90 debido a una constatación base que al mismo tiempo concordaba con la doctrina hegemónica que se abría paso en el ambiente internacional contrainsurgente: La gran dificultad o imposibilidad de vencer de forma directa (militar / policialmente) a organizaciones armadas clandestinas sin forma de ejército regular a campo abierto y de amplia base popular.

Debido a ello vino la reversión. Si militar/policialmente no se puede vencer a la insurgencia con el peligro que esto entraña de cara a la apertura de posibles negociaciones en coyunturas quizás no óptimas, sin dejar de lado la presión a la insurgencia, debe ser la sociedad civil la atacada sistemáticamente y especialmente la comunidad política que comparta sus objetivos, y hacerlo de tal manera en profundidad y con una serie de objetivos a largo plazo que en vez que eso sea alimento para la estrategia insurgente se vuelva contra ella. La columna vertebral de esta estrategia es similar a la que guía la tortura pero aplicada a escalas políticas y sociales amplias y globales. La traducción político-militar de ello se inició con la ilegalización de KAS, y ahí se enmarcan todas las ilegalizaciones posteriores o los cierres de periódicos, y toda la represión diversificada que hemos llegado a conocer bajo el paraguas de “Todo es ETA”. Su objetivo fue extender una “falsa ETA” para precisamente llegar a condicionar a la verdadera de forma indirecta.

Para el 2006 esta situación había pasado ya por muchos puntos de inflexión y saltos cualitativos. Los estados eran bien conocedores de la coyuntura que habían logrado crear y de manera posibilista trataron de cerrar la fase mediante una negociación que entendían podían ganar a la baja en aspectos técnicos. No lo lograron pero ya estaban dadas ciertas condiciones políticas para intentar sacar a ETA de la ecuación militar y política como en el desarrollo de los siguientes años se vio y en lo que no se haría necesario una intervención o implicación directa mas allá de la ficticia.

Los estados en ese momento sabían que:

– Partes de las direcciones de la izquierda abertzale remaban para que ETA abandonara su campaña armada de forma unilateral.

– Se estaba produciendo al interior de la izquierda abertzale un proceso de deslindamiento entre causas y consecuencias del conflicto. Lo cual negaba el peligro de negociación política y resolución del conflicto.

– Toda la presión represiva necesitaba una válvula de escape que evitara el derrotismo.

En esa coyuntura al estado no le quedaba más que esperar y que pasase el tiempo manteniendo la presión represiva y liberándola en algunos apartados concretos tras hechos consumados. Y eso es lo que hicieron. Por lo que la conferencia de Aiete pasó y se fue como si nada para al estado.

La posible culminación de la estrategia contra ETA iniciada en los 90 ha tenido sus claros y sus oscuros para sus enemigos. Y los sigue teniendo ya que no ha cesado. Por una parte la utopía de una victoria policial lo sigue siendo ya que al fin y al cabo fue la propia ETA la que decidió, o se vio abocada, según lo queramos mirar, a dejar la lucha armada. Pero eso no es suficiente para los estados ya que más allá de una organización armada, ETA ha representado y lo sigue haciendo, el valor simbólico más determinante de la lucha nacional y social de las últimas décadas por lo que los estados aspiran a poner su cabeza en una pica a la entrada del pueblo. De esta manera, intentan evitar que no pueda participar en ningún tipo de negociación, que se disuelva, también políticamente y cierre supuestamente el recorrido del socialismo revolucionario abertzale, que entregue las armas bajo su control, y que se pueda escenificar una derrota militar pero sobre todo política que se añada a las derrotas del pasado como muestra de una supuesta futilidad de toda lucha contra los estados pasada, presente o futura. Por eso la represión no va a cesar contra ETA (ni contra Euskal Herria mientras haya alguien que se les oponga a cualquier nivel).









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