domingo, 20 de noviembre de 2016

Culmina Traición Anunciada

Es la crónica de una traición anunciada, una vez más el Patronato del Neoliberalismo Vascongado antepone su pragmatismo colaboracionista a los tiempos que se viven en Euskal Herria.

Lean ustedes esta nota publicada en El Mundo:


Josean Izarra

El PNV el PSE-EE han cerrado las negociaciones que mantenían prácticamente desde el día después del 25-S y han acordado que conformarán un gobierno de coalición presidido por Iñigo Urkullu con tres Departamentos gestionados por candidatos propuestos por los socialistas. El acuerdo, además, incorpora un documento programático en el que han venido trabajando las dos comisiones de ambos partidos durante las últimas semanas pero sobre el que se desconoce su contenido concreto, especialmente en lo que se refiere a materias tan sensibles como el desarrollo del autogobierno y los programas de paz y convivencia que hasta ahora ha liderado Jonan Fernández. Los dos partidos han confirmado a primera hora de la tarde la existencia de lo que aún denominan un "preacuerdo programático y de estructura de gobierno" que deberá ser ratificado mañana por las direcciones de los dos partidos.

Andoni Ortuzar (PNV) e Idoia Mendia (PSE-EE) dieron ayer su visto bueno a un acuerdo que será refrendado por la Asamblea Nacional del PNV y por el Comité Nacional del PSE-EE. La escueta declaración emitida conjuntamente por PNV y PSE confirma que tras el trámite interno, los socialistas apoyarán a Urkullu en la investidura del próximo día 23 y el reelegido lehendakari liderará un gobierno de coalición de nacionalistas y socialistas. En la nota conjunta se evita detallar el alcance concreto del texto elaborado ni se concreta la distribución de las carteras del nuevo Gobierno de Iñigo Urkullu que en la legislatura pasada estaba conformado por 8 consejerías, todas ellas nombradas por el lehendakari.

Sin embargo, está confirmado que los socialistas controlarán tres áreas de un nuevo Gobierno vasco en el que se retocarán varias de las carteras que en la anterior legislatura había diseñado Iñigo Urkullu. De esta manera de las ocho consejerías actuales se llegaría a una decena de áreas, un aumento de la estructura del Gobierno obligada por el reparto de poder entre ambos partidos en este nuevo pacto que consolida las alianzas forjadas ya en 2015 con los pactos para gobernar las Diputaciones y los ayuntamientos de las tres capitales vascas.

Los partidos pretenden minimizar la filtración de los datos sobre el acuerdo hasta que mañana Ortuzar y Mendia lo expliquen a sus máximos órganos internos y porque el lehendakari Urkullu estaría ultimando la estructura de su nuevo Ejecutivo. Los socialistas habrían conseguido tres áreas vinculadas con las infraestructuras, el medio ambiente y el empleo aunque sus 9 parlamentarios no le aseguran al PNV (28 parlamentarios) la mayoría absoluta en un Parlamento Vasco con 75 representantes. Con la incorporación de los socialistas, Euskadi vuelve a una fórmula de gobierno en coalición entre ambas formaciones que fue la más habitual en la década de los 90 pero que se quebró en 1998 cuando los socialistas de Nicolás Redondo Terreros abandonaron el Ejecutivo de José Antonio Ardanza al constatar las negociaciones entre los nacionalistas y la izquierda abertzale que fructificaron en octubre de 199 con el 'pacto de Estella'.



De entrada, este pacto entre franquistas borbónicos y vasquitos colaboracionistas lastra aún más a los sectores más vulnerables de la sociedad vasca los cuáles, ya de por sí ahogados por la pérdida de derechos sociales, ahora financiarán un aparato burocrático más abultado.





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