sábado, 30 de junio de 2012

Acuerdo por la Autodeterminación

Hay procesos que simplemente no se pueden detener. La desintegración de lo que algún día fuese el imperio español (bajo la égida de castellanos y aragoneses) inició hace ya 200 años. El proceso ha sido largo y sangriento dada la obsesión de Madrid por aferrarse a su "antigua gloria", clase política y oligarca de un estado-nación incapaz de encontrar fórmulas que le permitan integrarse al presente y apostar a un futuro de libertad y plena democracia. 

Las atrocidades que se viven en el Sahara Occidental a causa del entramado de complicidades entre la corona española y la corona marroquí dan muestra de que en pleno siglo XXI las aventuras colonialistas del siglo XV siguen siendo una pesadilla para los pueblos sometidos por la espada y la sinrazón. 

Brutal también es la realidad de los 700 presos políticos vascos alejados de familiares y amigos a causa de la draconiana dispersión, castigo agregado a quienes se han comprometido con la restauración de la soberanía de Nabarra. Muestra de la apuesta por la represión y la violencia tenemos la escalada en la captura de activistas en el estado francés e Inglaterra en los últimos días, precisamente cuando se ha abierto un proceso de dialogo auspiciado por individuos y colectivos de la comunidad internacional.

De más baja intensidad se ha caracterizado el proceso en Catalunya, son más en población, su poderío económico es innegable, por lo que la caverna se anda con más cuidado. 

Pues bien, al respecto tenemos esta nota publicada en Gara:


Amaiur y ERC presentaron ayer un grupo de trabajo que se ha constituido para llevar al Congreso español una propuesta de ley que regule el derecho de autodeterminación. Su intención es presentarla durante esta misma legislatura y abogan por extender el diálogo a otras formaciones para lograr un mayor número de apoyos. La consulta a la ciudadanía es, a juicio de los soberanistas vascos y catalanes, la «línea roja» irrenunciable de esta iniciativa.
Alberto Pradilla
Un grupo de trabajo formado entre Amaiur y ERC desarrollará un documento para llevar la autodeterminación al Congreso español durante esta misma legislatura. Así lo explicaron ayer Jon Iñarritu, diputado de la coalición independentista vasca, y Alfred Bosch, portavoz de la formación catalana, en una rueda de prensa en la que avanzaron su intención de profundizar en esta iniciativa legislativa y abrirla a la participación de otros grupos como PNV o CiU.
Tal y como avanzó GARA, existe un documento elaborado por ERC que servirá de base para las discusiones. El objetivo final es presentar una Proposición de Ley que regule los mecanismos de libre determinación de naciones sin Estado como Euskal Herria o Catalunya. Estos procesos concluirían con un referéndum en el que la población tendría la última palabra sobre la creación o no de un Estado independiente.
En principio, no hay fecha límite para que se desarrollen los trabajos de este grupo. Aunque ambas formaciones pretenden que esta iniciativa llegue al Congreso durante esta misma legislatura. Según explicó Alfred Bosch, no se han registrado contactos oficiales con otros partidos, aunque dejó clara su «voluntad de diálogo». Una predisposición para llegar a acuerdos que, según remarcó el diputado independentista, tiene como líneas rojas el «respeto» a la decisión de la ciudadanía.
Antecedentes
«Ha llegado el momento de abordar esta cuestión desde el principio democrático, un principio fundamental para la Unión Europea», señaló Iñarritu. A juicio del diputado abertzale, otros estados ya disponen de mecanismos que garantizan el respeto a la decisión de sus habitantes. Entre ellos enumeró la Ley de Claridad de Canadá o el Acuerdo de Viernes Santo sobre Irlanda.
Una situación que, según el electo independentista, contrasta con el «inmovilismo» de Madrid, cuyos estatutos «o se han quedado viejos, o no se han cumplido o, como en el caso de Nafarroa, ni siquiera han sido votados por sus ciudadanos». En este sentido, también recordó cómo el Congreso rechazó debatir la propuesta de nuevo Estatuto realizada por el Gobierno de Lakua, el denominado «plan Ibarretxe», o el modo en el que se «cepilló» el Estatut de Catalunya que había sido aprobado por la mayoría del Parlament.
Voluntad de consenso
«Si se defiende la autodeterminación del Sáhara ¿por qué no el de las nacionalidades del Reino de España?», planteó Bosch, que llegó a preguntarse por qué Mariano Rajoy no podría «ser el David Cameron de España». En un contexto en el que «el apoyo a las reclamaciones de soberanía es mayor que nunca», Amaiur y ERC inician este grupo de trabajo que buscará dotarse de un «mecanismo legal» que permita a las nacionalidades «cambiar su estatus o seguir con el mismo» a través de un proceso que culminaría en un referéndum. No obstante, las fórmulas que se emplearían para desarrollar este proceso están todavía por debatir.
«Se trata de una propuesta ampliada, con voluntad de consenso y ampliable a otras voluntades y apoyos», defendió el diputado catalán, quien abogó por trabajar con «candor democrático y espíritu de consenso». A juicio del electo independentista, «son las urnas las que deben de mandar», un planteamiento que, según defendió, es «irrenunciable».
El borrador
De este modo, lo que el grupo de trabajo tendrá que definir son cuestiones como el procedimiento para iniciar el proceso de autodeterminación, los porcentajes o cómo se gestionará la situación con el Gobierno español. Según el texto base elaborado por ERC y que fue presentado en Bruselas recientemente, tanto el Gobierno autonómico, como el Parlamento o una iniciativa legislativa popular que contase con el apoyo del 20% del censo podrían iniciar el trámite. Posteriormente, se celebraría un referéndum que sería considerado válido en caso de que tomase parte, al menos, el 50% del censo. Si, finalmente, el resultado fuese favorable a la independencia, se abriría un período de transición no superior a diez años por el que el nuevo Estado pasaría a ser independiente. Sin embargo, tal y como señalaron ayer los miembros de Amaiur y ERC, este es un primer borrador sujeto a cambios.
«¿Por qué España debe ser diferente del Reino Unido o Dinamarca? Esta iniciativa debe ser aceptada, máxime porque España ha firmado tratados que reconocen el derecho de autodeterminación», cerró Bosch.



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