lunes, 7 de abril de 2008

Inaceptable Despojo a Serbia

En el artículo titulado "Un despojo a la vista de todos" en Rebelión el autor da muchas razones que sustentan la oposición que desde este blog sostenemos en contra de quienes quieren ver en la "independencia" de Kosovo el modelo a seguir para Euskal Herria.

Enrique López inicia con datos históricos y a partir del quinto párrafo dice esto:

Ancestralmente, Serbia ha estado integrada por tres grandes regiones: Vojvodina (al norte), Serbia (en el centro) y Kósovo (al sur), todas englobadas bajo el nombre de Serbia . Cuando, después de la segunda guerra, se fundó la segunda Yugoslavia, ésta se integró con Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia, Macedonia y Bosnia-Herzegovina, lo cual significa que Kósovo no fue uno de los “Estados” fundadores de la federación –pues era una de las tres regiones serbias– y que no cuenta con la misma base legal de Montenegro y Croacia para pedir su separación. Después de la muerte de Tito, en 1980, la federación comenzó a desintegrarse, no siempre sin conflicto, y así fue como los Estados se fueron separando para formar naciones independientes. Después de las tres guerras de los años noventa (en los que el neologismo balcanización se convirtió en sinónimo de nacionalismo exacerbado, secesionismo furibundo, extremismo religioso y violencia interétnica), Kósovo se convirtió en un protectorado bajo administración de la otan y la onu , de donde la resolución 1244 cs onu , aprobada en 1999, pretendía conservar la integridad territorial de la República de Yugoslavia, no el tránsito de Kósovo hacia su independencia. Nunca se estableció una fecha límite para el fin del protectorado internacional.


Ya en la sección titulada "La situación de los serbio-kosovares a partir de 1999" hace esta semblanza:

Las formaciones paramilitares albanesas, conocidas como Ejército Liberador de Kósovo, iniciaron asesinatos de serbios, quema de casas, destrucción de aldeas y violación de mujeres, así como el saqueo de la herencia espiritual y cultural serbios. Entre el 10 de junio de 1999 y 2008, han sido asesinados más de mil 200 serbios, obligados a emigrar cerca de 230 mil, incendiados 150 monasterios e iglesias –fundados desde el siglo xii– y profanados varios panteones (muchos se han convertido en basureros, las tumbas están excavadas y dispersadas las osamentas; los ojos de los difuntos, en las fotografías de los sepulcros, han sido grabados burlonamente; las cruces se encuentran rotas y proliferan los graffiti ofensivos en albanés). Baste recordar el caso de los disturbios, en la primavera de 2004 (17-18 de marzo), cuando varios grupos de albaneses asesinaron a doce serbios, hirieron a 120 y desterraron a 4 mil de los muchos enclaves profundos en Kósovo; además, derribaron treinta y cinco monasterios e iglesias, cerca de mil casas y cien aldeas serbias.

La estimulación de los sentimientos nacionalistas desde un parapeto religioso ha sido algo permitido y estimulado soto voce por Estados Unidos y la otan en Kósovo. Ésa resulta una de las mejores estrategias para alimentar el deseo de separarse de un país bajo la reivindicación de “afrentas” ancestrales. Así, en Kósovo, el fomento de un sentimiento antiserbio ha estallado en acciones directas contra la población serbia y en atentados contra edificaciones religiosas ortodoxas, parte sensible de la cultura no musulmana y no católica en la región (para entender el alcance de esos actos, bastaría con imaginar la conmoción causada por la destrucción de las Basílicas de Guadalupe a manos de un grupo belicoso opuesto al catolicismo, en el caso ficcional de que la Delegación Gustavo A. Madero pretendiera declarar su autonomía de Ciudad de México).

Desde que la alianza de la otan (integrada por muchos de los países firmantes de la Convención de la Haya , en 1954) intervino en Kósovo, se toleraron amenazas y daños al patrimonio cultural serbio en tierra kosovar. Las consecuencias aún son incalculables: monasterios e iglesias, que nunca fueron metas estratégicas, tampoco tuvieron el debido resguardo como bienes espirituales y culturales. Así, se toleró que los extremistas albaneses, encabezados por el Ejército Liberador de Kósovo, además de los asesinatos, secuestros y violación de la población serbia, saquearan, incendiaran y minaran las iglesias ortodoxas, los monasterios y otros objetos eclesiásticos.


Recordemos que el Ejército de Liberación de Kosovo (KLA por sus siglas en inglés) después mutó para llamarse Ejército de Liberación Nacional (NLA por sus siglas en inglés) pues los ulta-nacionalistas albaneses buscan arrebatar extensiones de territorio a Macedonia, Grecia, Montenegro y Croacia con los mismo métodos que usaron en Serbia, su objtivo final es la creación de lo que ellos llaman la Gran Albania. Pues bien, a pesar de haber asesinado a por lo menos 1,200 serbios y expulsado a por lo menos 230,000 (¡un cuaro de millón de personas!), en menos de 9 años, el KLA/NLA no es considerado una organización terrorista ni por los EUA ni por la ONU ni por la UE. Y usted amable lector nunca encontrará a un solo albanés llamándole "alimaña" o "violento" a un miembro de las fuerzas paramilitares kosovares.

Pero continuemos con el artículo:

Durante las negociaciones entre serbios y albaneses en Viena, anteriores a 2007, los segundos se negaron a enjuiciar a quienes fueron acusados de cometer crímenes contra los serbios kosovares; un destino similar corrieron las discusiones acerca del regreso de 230 mil refugiados serbios de Kósovo, de la reconstrucción de las iglesias, monasterios, panteones, casas y departamentos serbios destruidos; y de las garantías para asegurar las libertades básicas de todos los kosovares: el tema albanés era el de la secesión de Kósovo. Los responsables de los crímenes no han sido llevados a juicio ni arrestados, algo que sí ocurrió en los casos de Milosevic y algunos militares serbios y croatas.

Esta aparente ambigüedad se esclarece con el recuerdo de la aparición del primer Anastasio Somoza, en Nicaragua: cuando a Woodrow Wilson se le comentó que el dictador centroamericano era un hijo de puta, el presidente estadunidense replicó: “S, lo es, pero es mi hijo de puta.” lentados por esta “incertidumbre” política y como si se tratara de talibanes, los manifestantes albaneses gritaron consignas amedrentadoras durante las sangrientas concentraciones en Priština, a principios de 2007, aludiendo al resto de las iglesias, monasterios y personas serbios: “¡Destruir! ¡Destruir!”: en tiempos de un multiculturalismo proclamado por la Unión Europea , parece que, por “negligencia”, se apoya la fundación de un Estado cuya pretensión es la de ser obstinada y puramente musulmán.


¿Recuerdan lo que sucedió horas después de los ataques a los trenes en Madrid el 11 de marzo de 2004? Pues bien, los párrafos anteriores nos dicen que Europa no mide con la misma vara.

Finalmente leamos la parte donde el autor menciona a vascos y kurdos, pueblos que no gozan del favor estadounidense:

Sorprendentemente, a principios del siglo XX, el ochenta por ciento de la población kosovar era serbia ortodoxa y el veinte por ciento restante, una minoría islámica de sunitas albano-kosovares. Gracias a la poligamia islámica y a la monogamia ortodoxa, la población islámica creció casi exponencialmente, hasta llegar al punto de que, a principios del siglo XXI, la población albano-kosovar representó el noventa y cinco por ciento de la población, frente a menos del cinco por ciento de los serbios ortodoxos, proletarización que no implica que el territorio poblado por la antigua minoría de origen migrante pueda exigir una posterior autonomía. ¿O sí? (Constan los malabarismos verbales de Condoleezza Rice y la Unión Europea : “El asunto de Kósovo no es antecedente para ninguna otra situación similar”, no sea que los migrantes mexicanos en Estados Unidos, o los vascos en España y Francia quieran proclamarse independientes, faltaba más: eso no es parte del Plan.)

Cuando Estados Unidos habla de la defensa de los “valores democráticos”, del respeto de cada pueblo a la autodeterminación y otras cosas por el estilo, o de que un país ha desarrollado peligrosas armas nucleares y biológicas, nunca debe creérsele: debe rastrearse la miga para entender lo que verdaderamente quiso decir. ¿Desde cuándo Estados Unidos apoya a los musulmanes, cuando su política exterior es beligerantemente antiislámica? La respuesta es simple: desde que diferencia entre nuestros musulmanes y los otros musulmanes, es decir, entre quienes le sirven diligentemente, como los turcos y los albaneses; entre quienes se vuelven respondones, como los iraquíes y los afganos; entre sunitas y kurdos.


Para cerrar desde este blog insistimos, mientras potencias extranjeras como Estados Unidos sean incapaces de involucrar ya sea a su CIA o a su aparato militar en nuestra lucha por la autodeterminación de Euskal Herria podremos confiar en que la nuestra es una lucha no solo legal (así lo dice el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos), sino legítima, algo que no pueden decir los albano-kosovares.

¿Quién aquí desearía ver banderas estadounidenses ondeando en Iruñea el día de nuestra independencia?¿Quién gustosamente colgaría la bandera de las rayas y las estrellas junto a la ikurriña durante el Aberri Eguna?¿Quién en su sano juicio portaría una niki con el rostro de George W. Bush durante la celebración del Askatasunaren Eguna en Orreaga?

Ahora entienden el ridículo que hicieron los albaneses que manifestaron esas conductas hace unos días.

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