martes, 1 de abril de 2008

La Fuerza de Nabarra

Este escrito ha sido publicado en el diario mexicano Reforma y compartido en Vascos México:

La fuerza de una cultura

Adalberto Ríos

Donde España se da la mano con el resto de Europa, justo allí donde el Cantábrico acaricia la península y viste de verde a ese terruño que lo reta en magnificencia, ahí yace el País Vasco.

Euskadi, nombre original de esta región, es una tierra vigorosa con rasgos delicados que no hace aspavientos y se concreta a ser auténtica; una privilegiada comarca que no requiere más que interés y buen gusto al viajero que pretenda visitarla.

BILBAO

Vigor Vasco

Llegué a la estación central Termibús, procedente de un sur menos húmedo. Amodorrado, noté cómo las gotas de lluvia se deslizaban por la ventana para darme la bienvenida a Bilbao.

Al llegar al hotel Miró, a sólo metros del Guggenheim, el sol había disipado toda señal de agua en lo alto y dispuse mis cosas para comenzar mi travesía.

Aun si no contara con el desafiante edificio de Frank Gehry, esta ciudad luce contemporánea y equilibrada. Durante los dos días que anduve por Bilbao, me acostumbré a la ecuánime composición de edificios centenarios y obras flamantes diseñadas en años más recientes.

Utilizando la Gran Vía y el río Nervión como derroteros, visité el casco viejo y los barrios de Abando, Indautxu y Abandoibarra. Recorrí los siglos, desde el 14 hasta el 21 a través de la arquitectura, fotografiando templos góticos, mansiones del siglo 19 y el puente peatonal Zubizuri, de Calatrava.

Al andar por la Gran Vía, un paseo escoltado por edificios enmascarados con imponentes balaustradas de la era industrial, es fácil percibir la bonanza que ha engalanado a esta ciudad como a pocas en España. Hoy Bilbao no ha desmerecido en elegancia y, aunque mucho más actualizada, continúa siendo una capital vanidosa que encarna la fortaleza éuscara. A un par de cuadras del hotel está el Museo de Bellas Artes, que este año festeja su centenario y cuya colección sólo es superada por la de El Prado.

Se puede pasar tanto tiempo en el interior como el gusto lo permita, pero en mi caso solo invertí tres horas ya que tenía boleto para las exposiciones temporales "Cosas del Surrealismo", y "Art in the USA", hospedadas en el sitio que, sin duda, hoy es el ícono de la ciudad.

Llegué al Guggenheim e hice trabajar mi cámara a marcha forzada. Las imágenes públicas lo mostraban como una estructura atrevida, pero no hay nada como verla de cerca, tocarla y percibir todos sus planos, sentir, como alguna vez dijo Gehry, "la respiración del edificio".

Pausa culinaria

Una de las razones por las que decidí viajar al País Vasco es mi gusto por la cocina regional que, sin duda, es la que más halagos ha generado entre las gastronomías españolas en los últimos años.

En el caso de Bilbao, me encontré con muchos y muy buenos restaurantes que ofrecen un ramillete de comedores que no sólo lucen por el honor de sus chefs, sino que despliegan lo más atrevido en diseño y decoración. Un ejemplo de ello es el restaurante del Guggenheim (del chef Josean Martínez Alija).

Quien haya estado últimamente en los mejores restaurantes de Londres, Tokio o Nueva York, no notará la diferencia en contemporaneidad; sin embargo, para quienes perseguimos platillos más apegados a la tradición y permitimos que las nuevas cocinas sigan su propia ruta experimental, es preferible hurgar por los de Vitoria y San Sebastián. En Bilbao, una marcha o caminata por entre las callejuelas próximas al Mercado de la Ribera, servirá para dejar al paladar en éxtasis.

Bilbao es arte, arquitectura, cocina, compras y sofisticación; no obstante, mi recorrido por Vasconia (otro nombre del gran territorio) aún estaba lejos de concluir.

SAN SEBASTIÁN

Arte y marcha

En el camino de Vitoria a San Sebastián, unos kilómetros antes de llegar al sofisticado balneario, hice una parada para conocer la casa, taller y museo de uno de los escultores europeos mas notables del siglo 20.

El Museo Chillida Leku (el sitio) es la realización del sueño del maestro y visitarlo fue la mía.

Como si se tratara de una ambientación programada, el clima vertió una ligera pero pertinaz lluvia que llenó el ambiente de un aire misterioso, casi místico, que excitó mis sentidos al grado de que, sin importar la empapada hasta los huesos, comencé a caminar por cada metro cuadrado del enorme prado sembrado de esculturas.

Fue inevitable (e incitado por los guías) acercarme a palpar las piezas vestidas de agua; sentir las obras de Chillida en un día así fue uno de los momentos más memorables de mi recorrido por la región.

Gracias a mi visita a Chillida Leku obtuve una amplia idea de la filosofía y forma de trabajar del maestro, lo cual me permitió apreciar mucho más "El Peine del Viento", las icónicas esculturas que me esperaban engalanando el Paseo Ondarreta, en la costa de San Sebastián; éste, uno de los destinos vacacionales más exclusivos de la aristocracia española por mas de cien años.

Los únicos adjetivos que se pueden utilizar para describirlo giran en torno a la belleza, a una estética preciosista que sólo se obtiene cuando abundan los recursos. Diseñada y construida como una sobria ciudad francesa (la frontera se encuentra a unos minutos de distancia), San Sebastián fue concebido como un sitio que deja muy claro que en toda sociedad existen diferencias, y muy amplias.

Por donde se ande se respira la sofisticación y, probablemente lo único que dista mucho de ser envidiable como mexicano es la Playa de la Concha, que si bien tiene un encanto particular, no podría considerarse como un motivo importante para visitar este balneario si se vive al otro lado del Atlántico.

Me dirigí a la parte vieja, donde los pintxos (brochetas de complejos, exquisitos y diversos ingredientes) son el imán de millones de personas, especialmente de aquellas que ostentamos imprudentemente el adjetivo de "gourmets".

Pasé un par de días admirando la ciudad, su belleza de la más neta belle époque, sus edificios, miradores y, por supuesto, la obra de Chillida.

En esta ocasión, ni el tiempo ni otros recursos fundamentales me permitieron ir a los tres restaurantes de tres estrellas Michelin (la máxima calificación a la que un restaurante puede aspirar en estas prestigiosas guías) que iluminan el firmamento gastronómico donostiarra; pero no pasará mucho tiempo en que haga una peregrinación personal de vuelta a este santuario del buen gusto.

Delicias para el paladar

Las modas se meten en todo lo que no les incumbe, e incluso llegan a envilecer campos sagrados como el de la gastronomía. ¿Acaso hacía falta que la moda de la cocina vasca llegara a México para reconocer lo sublime de su arte? Probable, y lamentablemente, sí.

Aunque en México por siglos nos han alcanzado muchas de las genialidades de las cocinas vascas, no fue sino hasta hace algunos años que los gourmets advenedizos comenzaron a aplaudir lo que la moda (con el dinero como artilugio) les lanzaba. Otros países tuvieron que otorgarle el grado de excelsitud y estrellas en las guías a las delicias eusqueras para que aquí nos diéramos cuenta que, sin saberlo, estábamos rodeados de maravillas de antemano.

Quizá con una fachada preservadora de "restaurante español" o con un sencillo y genérico calificador de tasca, mesón o barra de pinchos, los recintos vascos han estado siempre aquí pero nunca gozaron de la categoría que maestros como Juan Mari Arzak, Jantxo Sánchez, Pablo San Román, Bruno Oteiza, Mikel Alonso, Jorge Pereiro, Iñigo Aramburo, Iñaki Aguirre y Luis Domínguez han impreso en esta vasta expresión del arte culinario.

En varias ciudades de México se puede disfrutar de buena cocina vascuence, desde pinchos fundamentales hasta lo más reciente de la creación de grandes maestros; sin embargo, hay algo que ni las mejores intenciones, ni las pretensiones podrán igualar jamás, y es el hecho de comer con la frescura y atmósfera del sitio original. Si se quiere alcanzar el nirvana del gusto o simplemente se gusta de alardear acerca del tema, pues nada como comer vasco en vasconia.

ww.turismoa.euskadi.net

www.bilbao.net/bilbaoturismo

www.guggenheim-bilbao.es

www.restauranteguggenheim.com

www.vitoria-gasteiz.org

www.sansebastianturismo.com

www.eduardo-chillida.com

www.donostiasansebastian.com /restaurantes.html

Para escuchar y leer

EUSKAL HERRIA JAMAIKA CLASH
FERMIN MUGURUZA

Más de 25 años en la música y la formación de las agrupaciones Kortatu y Negu Gorriak respaldan la brillante carrera de este amante de la fusión rítmica, la originalidad vasca y el activismo social de izquierda. En el disco Euskal Herria Jamaika Clash, que fue concebido en Kingston durante meses de trabajo al lado de músicos que eran allegados a Bob Marley, Fermín explora de manera refrescante e innovadora las raíces del reggae, y las fusiona con el rock y el funk.

176 pesos en Mixup.com.mx

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA
PIO BAROJA

El libro más acabado y completo para el autor perteneciente a la Generación del 98 trata la vida de Andrés Hurtado, un estudiante de medicina que afronta una sociedad envilecida y absurda. Ante esto, él indaga en la filosofía, leyendo a autores como Kant y Schopenhauer y mantiene una conversación con su tío, quien le muestra el camino de la abstención y la contemplación. El relato está cargado de elementos autobiográficos, personajes secundarios y el vertiginio de acontecimientos ininterrumpidos.

189 pesos en Gandhi.com.mx

BERRI TXARRAK
BERRI TXARRAK

El disco que consagró a esta agrupación navarra como los abanderados de la vanguardia musical en euskera es una mezcla explosiva de rock, punk y hardcore. Los sencillos 'Lotsarik gabe', '500 urte ta gero' y 'Ardifiziala' hicieron que miles de escenarios en españa vibraran al ritmo del incontenible rugir de sus guitarras. actualmente suelen presentarse en localidades europeas e incluso, realizaron una gira por Nicaragua y México, donde expusieron su evolución musical luego de 14 años de experiencia.

7.99 dólares en amazon.com


Ricardo Garza Lau

VITORIA GASTEIZ

Corazón de Euskadi

Dentro del itinerario decidí hacer una pausa e invertir un día en conocer la capital del País Vasco. Vitoria está muy cerca de Bilbao y pensé que omitirla, estando tan cerca, sería absurdo.

En un día típico de esta región (unas horas nubladas y otras bajo un intenso sol) tomé un autobús y llegué a la ciudad que, en un principio, me sorprendió por su sencillez.

Ubicado en un valle, éste ha sido un enclave comercial de gran importancia para el norte de la Península Ibérica; un punto en el que se han aterrizado proyectos tan diversos como el de sus autores.

Gocé con la simplicidad de una caminata por el barrio decimonónico; hice algunas fotos en el Parque La Florida (con sus viejos jugando al Bolo Alavés), en el Paseo Fray Francisco, con sus mansiones fastuosas, y en el Paseo de la Senda.

El propietario de un café me sugirió conocer la Plaza de la Virgen Blanca, la Plaza del Machete y Los Arquillos. Seguí sus explicaciones y después de recorrer las explanadas ingresé a la "almendra medieval", zona de la fundación de la Vitoria histórica y que debe su nombre a su apariencia vista desde lo alto.

La amalgama de callejuelas con nombres gremiales (como Cuchillería, Herrería o Zapatería) tienen una forma casi oval y es justo ahí donde pasé horas andando entre antiguas construcciones y observando a los locales que poco cavilan en el hecho de habitarlas.

Tras un rato de admirar tesoros históricos y de retratar algunos personajes, llegué a la Catedral de Santa María de Vitoria.

Al llegar al templo gótico quedé boquiabierto. Me informaron que este sitio estaba en restauración pero que ello, en lugar de ser una limitante, era una oportunidad única.

Ante un inminente colapso, el edificio tuvo que ser rescatado y desde hace casi 15 años se encuentra en un meticuloso proceso de salvación que permite al visitante ser testigo del trabajo de ingenieros, arqueólogos, restauradores y un sinnúmero de profesionales que estudian cada capítulo histórico de la urbe escrito en sus piedras.

Desde una serie de pasarelas, el paseante puede "volar" sobre los distintos niveles al interior de la Catedral y detenerse a mirar los trabajos. Se trata de un museo vivo, de un taller didáctico y de una ocasión sin igual para cualquier admirador de la historia, el arte y sus salvadores.

Comí en un templo característico de las delicias y la abundancia. El Asador Sagartoki me permitió conocer una nueva dimensión en sabor y en mi vientre, por lo cual salí de ahí con un leve pero placentero mareo que motivó una última caminata digestiva por el Centro antes de retomar mi camino rumbo a la costa, al paraíso de los pintxos.

Para escuchar y leer

OBABAKOAK
BERNARDO ATXAGA

Traducida del euskera a más de 20 idiomas, esta obra compila en relatos la vida de los habitantes del fantástico territorio de Obaba. Una profesora aprende a luchar contra la soledad durante un crudo invierno, un escritor revoluciona su existencia cuando descubre un detalle en la ampliación de una antigua fotografía escolar, un hombre remembra su relación amorosa con una mujer que sólo conoce por correspondencia. Todos son personajes marginales que combinan ironía, misticismo y misterio, y cuyo único reducto hacia la liberación de los temores es la escritura.

85 pesos en Gandhi.com.mx

ESPERANTZARA KONDENATUA
GARI

El ex vocalista del grupo Hertzainak se reencontró con el rock en su sexto disco como solista. Las letras de esta producción exploran las profundidades de la introspección, en donde encuentran sentimientos como la soledad y el dolor, pero también la ilusión y la esperanza, producto de la superación de una etapa gris en la vida de Gari. El material, que para su autor habla simple y complejamente sobre la aventura de la vida, cuenta con la colaboración de creativos compositores.

8.99 dólares en Amazon.com

UN TRANVÍA EN SP
UNAI ELORRIAGA

Ganadora del Premio Nacional de Narrativa de España en 2002, esta novela marca el debut de un escritor que apenas pasa los 30 años. En ella se cuenta la historia de Lucas, un anciano que anhela llegar a la cumbre del Himalaya; de Marcos, un músico que es conquistado por el amor de Roma; y de María, hermana de Lucas, escritora que busca el momento que traiga la felicidad a su vida. La obra ronda con maestría literaria entre la ironía, la paradoja, el romanticismo y el bueno humor.

17.95 dólares en Amazon.com


Un pequeño gran detalle, el nombre original del País Vasco no es Euskadi, ese es un término que se acuñó a finales del siglo XIX. El primer nombre dado a la región donde habitaban los pueblos euskara parlantes desde tiempos inmemoriales es el da Baskonia (Vasconia). El nombre del País Vasco ya consolidado en una entidad política homogénea en el siglo IX que incluía a todos las provincias vascas más algunos pueblos circunvecinos es Nabarra (Nafarroa/Navarre/Navarra). Ya en el siglo XV se comenzó a utilizar el término Euskal Herria que hoy se aplica más que nada al aspecto cultural.

Tuvimos la suerte de recorrer muchos de los lugares mencionados en este artículo al final del verano del 2006, vale la pena ahorrar para visitar estos lugares y así tener la oportunidad de vivir en carne propia la sensación de compromiso con la libertad entre los habitantes de Nabarra.

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