jueves, 1 de febrero de 2007

Un Circo

En Gara han publicado un artículo que describe paso a paso el espectáculo circense presentado ayer en Bilbao:

«Esta es la justicia de españa, fachas»

El ambiente que se generó en torno a la declaración del lehendakari, Juan José Ibarretxe, ante el TSJPV no defraudó a las expectativas creadas desde hace semanas. A la ordenada escenificación preparada con mimo por el tripartito se sumó la actitud provocadora de miembros del Foro de Ermua, que encrespó a la veterana parroquia jelkide.


No faltó ninguno de los ingredientes para las grandes citas. Expectación mediática, parroquia entregada a la figura del lehendakari y unos provocadores acusadores que calentaron a los seguidores jeltzales hasta el exabrupto en una mañana fría y lluviosa.

Media hora antes de que estuviera citado Juan José Ibarretxe ante el magistrado instructor del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Roberto Sáiz, el despliegue de medios de comunicación y agentes de la Ertzaintza era ostensible. Para entonces centenares de personas se congregaban ya en las proximidades del Palacio de Justicia de la capital vizcaina.

A las 9.05 llegaba al perímetro acotado por la Policía autonómica el Gobierno de Gasteiz al completo, que formaba a la derecha mientras a la izquierda hacían lo propio, en primera fila, el alcalde de Bilbo, Iñaki Azkuna; los diputados generales de Bizkaia y Gipuzkoa, José Luis Bilbao y Joxe Joan Gonzalez de Txabarri, respectivamente; la diputada de EA Begoña Lasagabaster; el secretario general de esta formación, Unai Ziarreta; el presidente de Euzkadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz; la presidenta de la Cámara de Gasteiz, Izaskun Bilbao;su antecesor y actual presidente de la Fundación Sabino Arana, Juan María Atutxa; Mikel Arana, portavoz de la Presidencia de Ezker Batua; o la parlamentaria de Aralar, Aintzane Ezenarro, entre otros.

Quince minutos más tarde, Ibarretxe llegaba del brazo de su esposa, Begoña Arregi, entre aplausos, gritos de «lehendakari aurrera» y bocinazos. Tras saludar a los miembros de su Ejecutivo, se dirigió hacia el resto de representantes institucionales para hacer lo propio. El diputado general vizcaino fue el más efusivo, con los puños en alto.

A continuación subió, seguido de su Gobierno, las escalinatas de la puerta principal del Palacio de Kusticia, donde fue recibido por la presidenta de la Audiencia de Bizkaia, Ana Ira- cheta, y el juez decano de Bilbo, Alfonso González-Guija.

Poco después, cuando la fría lluvia comenzaba a calar a los congregados, aparecían miembros del Foro de Ermua como la edil del PP en Sondika, Nerea Alzola, portando un paraguas con la bandera española y la ikurriña, o Antonio Aguirre, ex concejal del PSE en Leioa, expedientado por presentar una querella contra Patxi López, que en actitud provocadora levantaba el puño.

Los gritos, pitidos e insultos hacia los españolistas no se hicieron esperar, llegando al clímax cuando Daniel Portero, hijo de fiscal Luis Portero muerto por ETA e invitado esporádico en tertulias de ETB, se despojó de su jersey para mostrar una camiseta con el lema ‘‘A por el 18/98 y más’’. Al oír que la veterana parroquia jelkide se encrespaba, Portero se dio la vuelta para mostrar la bandera rojigualda con el lema Asociación Dignidad y Justicia. Entonces arreciaron los gritos como «ésta es la justicia de España, fachas».

Durante cerca de una hora, la normalidad regresó a los exteriores de la sede judicial española. Muchos optaban por dirigirse a la cafetería de la cercana Sabin Etxea para tomar algo caliente, aunque hubo muchos a los que, después de ver a los del Foro Ermua, ya no les hacía falta nada.

Dentro del perímetro acotado se fueron formando los corrillos de políticos, en los que se podía ver al ex presidente del EBB Xabier Arzalluz dialogar amigablemente con el presidente del GBB, Joseba Egibar, o el portavoz jeltzale en el Consistorio donostiarra, Xabier Ezeizabarrena. No muy lejos, Iñaki Gerenabarrena, presidente del ABB. En otro círculo, los diputados generales con el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, su presidente, Josu Jon Imaz, y su secretaria, Josune Ariztondo, el veterano parlamentario José Antonio Rubalkaba o la diputada de EA en el Congreso español, Begoña Lasagabaster.

A su alrededor jeltzales como Paco Allende, Román Sudupe o Juan María Atutxa, sin olvidar a la totalidad de los diputados forales vizcainos y muchos de los corporativos del tripartito en el Ayuntamiento del Botxo.

Cerca se encontraban diputados y senadores jeltzales como Joseba Zubia o Aitor Esteban junto a representantes de Ezker Batua como Mikel Arana, Oskar Matute, Antton Karrera, Kontxi Bilbao o José Ferrera. De EA destacó también la presencia de su secretario general, Unai Ziarreta, o el de Organización, Rafa Larreina.

Era tal la representación institucional del tripartito y Aralar a las puertas de la sede judicial que no fueron pocos los comentarios del tipo de «Hoy sólo trabaja el Gobierno. La Diputación y el Ayuntamiento están al completo aquí. ¡Cómo viven!»

Otro «Eusko Gudariak»

Cuando comenzaban a atisbarse movimientos en el interior del Palacio de Justicia, por uno de sus laterales volvieron a aparecer los miembros del Foro de Ermua, que con su abogado, Fernando García-Capelo, al frente se acercó al área acotada para dirigirse a los medios de comunicación. La reacción no se hizo esperar, repitiéndose los gritos de «Hijos de puta», «cabrones» o «fascistas», mientras algunos ­ahora que había dejado de llover­ trataron de atizarles con el paraguas. Agentes de la Ertzaintza les conminaron a retirarse para que la cosa no fuera a mayores.

A las 10.50, reapareció el lehendakari seguido por sus consejeros, volviéndose a oír consignas de apoyo, desde el«Le- hendakari aurrera» al «Ibarretxe machote». Después de saludar a los representantes institucionales y reencontrarse con su esposa, abandonó el lugar en dirección a la capital alavesa, donde tenía previsto comparecer ante los medios de comunicación. Mientras tanto, oía los sones del ‘‘Eusko Gudariak’’.


Ojalá y los que votan por los partidos del tripartito mostraran este tipo de actitud combativa las 24 horas del día, los siete días de la semana y los doce meses del año, así mismo sería deseable que siempre mostraran esta claridad para identificar al verdadero enemigo. Por cierto, el "Eusko Gudariak" no se le canta a cualquier político, especialmente a uno que ha jurado defender las instituciones españolas.


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