martes, 15 de agosto de 2006

Información Básica Sobre el Euskara

Este muy completo ensayo acerca del euskara, la lengua de los vascos nos llega cortesía de Vascos México:

Información básica sobre la Lengua Vasca: Origen, estructura, dialectos y extensión

El Euskera, la lengua de los vascos

Orígenes y parentescos

Es una cuestión que hoy por hoy sigue sin clarificarse. Entre las teorías que han tenido mayor difusión, aunque está totalmente descartada, merece especial mención la tesis vascoiberista. Sostenida desde antiguo por ilustres eruditos vascos, como E. de Garibay, B. De Echave, el Padre Larramendi, P.P. de Astarloa y J. B. de Erro y Azpíroz, tuvo como máximo difusor a G. de Humboldt en su obra Primitivos pobladores de España y Lengua Vasca, publicada en alemán en 1821. El eminente lingüista H. Schuchardt desarrolló la tesis vascoiberista ( Die iberische Deklination, 1907) estudiando las inscripciones ibéricas sobre la lectura que de éstas había hecho Hübner. Pero buena parte de las interpretaciones de Hübner hubieran de ser rechazadas, con lo que la tesis de Schuchardt de que el vasco es el representante moderno del ibero perdía su punto de apoyo.

Menéndez Pidal, basándose principalmente en datos tomados de la toponimia peninsular, fue un claro defensor de esta teoría, aunque no admitiera la existencia de una uniformidad lingüística de la Península en la antigüedad, tal como lo había hecho Humboldt. Opinaba que la relación que guardaban las lenguas de tipo vasco con las de tipo ibérico de Levante se iría esclareciendo sobre todo mediante el estudio de la toponimia, y no tuvo el menor recelo en calificar el euskera como lengua neo-iberica.

Hoy la opinión de los especialistas es absolutamente contraria a esta tesis.

Tanto A. Tovar como L. Michelena han analizado los casos en que se puede hablar de correspondencia de términos ibéricos y vascos y han llegado a la conclusión de que son tan escasas las correspondencias seguras que no pueden justificar un parentesco genético, sino que más bien pueden explicarse como simples préstamos entre lenguas próximas.

Una lengua indudablemente emparentada con la vasca es el antiguo aquitano, del que se tiene testimonio a través de la epigrafía romana y de la toponimia. A. Luchaire llamó la atención sobre esta relación a finales del siglo pasado, y hoy los vascólogos no dudan en afirmar que vasco y aquitano forman un grupo estrechamente emparentado, que puede denominarse euskérico.

El aislamiento de la lengua vasca, que se encuentra hoy rodeada geográficamente por lenguas de origen bien conocido y pertenecientes a familias lingüísticas no comunes al vasco, ha estimulado desde antiguo a los estudiosos, que se han afanado en buscar relaciones de parentesco entre el euskara y otras familias de lenguas.

El mismo Schuchardt, además de la relación con el ibero, estudió el posible parentesco con lenguas de la familia hamítica del Norte de Africa, relación que ya había sido apuntada en 1894 por G. von der Gabelentz. Lingüistas como Uhlenbeck o como Lafon no niegan la posibilidad de tal parentesco, pero ven mayores posibilidades de lograr resultados positivos en el estudio de las relaciones con otros grupos de lenguas, principalmente con las lenguas caucásicas. A pesar de ello, el campo de las relaciones con las lenguas hamíticas sigue siendo objeto de estudio. En el volumen de la revista Euskera correspondiente a 1972 se puede ver la hipótesis elaborada sobre las relaciones entre los vasco y el bereber sobre las relaciones entre los vasco y el bereber por H.G.Mukarovsky, quien expuso las investigaciones realizadas en este campo en los primeros Encuentros Internacionales de Vascólogos Gernika-Lejona 1980.

La relación entre el vasco y las lengias caucásicas fue formulada por primera vez de modo científico por A. Trombetti (1902-03), quien más tarde en 1925, publicó su obra Le origini de la lingua basca. Otros habían sugerido ya esta posibilidad como Antoine d'Abbadie en 1836 y el propio Schuchardt más tarde. Trombetti se muestra más inclinado a la relación euskaro-caucásica que a la euskaro-hamítica, aunque no rechaza esta. La dificultad principal en establecer la relación euskaro-caucásica consiste en la falta de unidad entre las distintas lenguas caucásicas a su vez, hasta formar 22 lenguas distintas, según la clasificación que ofrece Dumézil en Les langues du monde (1924).

Tampoco se ha podido llegar, mediante el método de la reconstrucción, al conocimiento del protocaucásico, que sería una base más firme para los estudios comparativos con la lengua vasca. Tras los estudios sistemáticos de K. Bouda y de R. Lafon, tanto estos como otros lingüistas, por ejemplo H. Vogt o L. Michelena, se muestran prudentes acerca de las relaciones de parentesco genético entre vasco y caucásico. Hoy se sigue trabajando sobre estas relaciones, como se vio en las aportaciones presentadas en los Encuentros de Vascólogos.

Como hipótesis de trabajo Lafon (1947) sostenía el parentesco entre el grupo vasco-aquitano y las lenguas caucásicas, que formaría la familia euskaro-caucásica, cuya unidad no hay que pensar que fuera anterior al III milenio a. d.C. En el momento de la unidad esta familia podría localizarse en los confines de Europa y Asia lindando con el finougrio al Oeste y con el indoeuropeo al Este. Apoyándose en los estudios arqueológicos de Bosch Gimpera, Lafon se inclinaba a creer que la lengua vasca fue traída por inmigrantes, junto con otros elementos de una civilización superior, civilización que Bosch Gimpera denominó pirenaica, cuyos elementos principales son los monumentos megalíticos y la cultura del cobre. Todo ello pudo ocurrir dentro del III milenio a.d.C.

Las relaciones del euskera con otras lenguas como el indoeuropeo, las lenguas urálicas (fino-ugrias y samoyedas), el altaico (turcas, mongol, manchú y tongús), el chukché, lengua hablada en el NE de Siberia, y el burachaski, en los montes del Karakorum, presentan menor interés, tanto por haber sido estudiadas con menor detalle como por presentar menos posibilidades en el establecimiento de correspondencias.

Características de la estructura de la lengua

La originalidad de la lengua vasca no consiste en poseer rasgos de estructura que le sean exclusivos. Pero es la combinación de estos rasgos lo que da a la lengua una fisonomía propia. El contraste es aún mayor porque a menudo las lenguas con las que se compara son sus vecinas, las románicas. Alguno de sus rasgos son:

a) Se trata de una lengua de tipo ergativo, que se opone a las lenguas nominativo-acusativas porque utilizan la misma flexión casual para el sujeto de verbos intransitivos y para el objeto de los transitivos y requiere una flexión distinta, el uso ergativo a activo para el sujeto de verbos transitivos.

Ej: gizonak (erg.) ekarri du (V. Tr.) ogia (nom.) "El hombre ha traído el pan"

b) Tiene diferente estructura verbal en los verbos transitivos y en los intransitivos. Los primeros incluyen en las formas de presente un afijo de objeto, singular o plural, y los segundos, naturalmente, no.

Ej: d-akar.zki-t. "Yo los traigo"

c) La inclusión dentro de la estructura del verbo, de cuatro tipo de afijos personales distintos: 1)sujeto, 2)objeto directo, 3)objeto indirecto, 4) alocutivo (masculino o femenino).

d) En cuanto al orden de palabras, dentro del sintagma nominal el determinante procede al determinado, oponiéndose en su colocación al adjetivo, que se pospone.

Ej: gizonaren txapela "del hombre el sombrero" Etxe zaharra "casa vieja"

e) El orden de palabras dominante en la oración es el SOV (Sujeto-Objeto-Verbo), y el focus o elemento destacado ocupa el lugar inmediatamente anterior al verbo en la oración afirmativa.

Ejes: Zein etorri da? Gizona etorri da "¿Quién ha venido? El hombre ha venido".

Zer ekarri du? Ogia ekarri du. "¿Qué ha traído? El pan ha traído.

f) En el orden fonético destaca la simplicidad del sistema vocálico, de 5 unidades, como en español, sobre el que parece haber influido. En el consonántico destaca la suavidad que confieren a la lengua sus fonemas mojados: tt, dd, x, tx, ll, ñ, que además poseen un valor diminutivo o apreciativo en muchos casos.

g) Por fin, en el orden prosódico, el acento de las palabras, aunque aún no suficientemente estudiado, carece en la mayor parte de los dialectos de valor distintivo y tampoco realiza una función demarcativa. La sílaba en la que recae el acento siempre resulta bien destacada de las demás por lo que el ritmo de la frase resulta muy distinto del de las lenguas románicas.

Los dialectos del euskera en Navarra

La clasificación dialectal realizada por el Príncipe L. Lucian Bonaparte, recogida en su célebre mapa, es la que sigue hoy vigente, con algunos retoques, algunos de ellos sugeridos ya por él mismo y aceptados por otros vascólogos. Navarra presenta la particularidad de recoger en su territorio variedades de 7 de los 8 dialectos del euskara: únicamente el vizcaíno queda alejado de sus fronteras. Se han hallado en Navarra los siguientes dialectos, alguno de ellos ya extinguido:

Guipuzcoano en la Burunda y Etxarri Aranaz; Alto Navarro Septentrional en Arakil, Araiz, Cinco Villas, Baztán y Ulzama; Alto Navarro Meridional en Egüés, Olaibar, Arce, Erro, Burgete, Ilzarbe, Olza, Cizur, Gulina; Labortano en Urdax y Zugarramurdi; Suletino (Roncalés en el valle del Roncal); Bajo Navarro Oriental en el Valle de Salazar; Bajo Navarro Occidental en Aézcoa y Valcarlos.

La clasificación de Bonaparte se basa fundamentalmente en la morfología verbal, personalmente estudiada por el ilustre vascólogo. Presenta, naturalmente, puntos de posible discusión, como son, en lo que representa a Navarra, la clasificación como subdialecto del guipuzcoano, de las variedades de Burunda y Echarri Aranatz o la inclusión del baztanés dentro del dialecto alto-navarro septentrional, pudiendo relacionarlo también con el labortano.

Alguno de los rasgos principales que distinguen a las variedades navarras -de modo no exclusivo- frente a otros dialectos son:

La distinción de las dos sibilantes, alveolar y predorsal, s y z, perdida en gran medida en Vizcaya y e Guipúzcoa; la distinción morfológica entre el caso ergativo plural en -ek y el nominativo en, -ak; el paso del sonido semiconsonántico inicial i- a consonante palatal x- (xan "comer", xakin "saber") k en una parte del territorio, que se conserva como y- en algunos dialectos o sigue su evolución a j- en guipuzcoano; la conservación de la velar k- o g- como sonido inicial en las formas de los demostrativos en los valles de Salazar, Roncal, Aezkoa, y en alguna parte, no bien delimitada del dialecto alto-navarro meridional: kau, kori, kura, gau, gori, gura.

Dialectos e idioma unificado

Actualmente, a partir de elementos fonéticos, morfológicos y sintácticos, se maneja una nueva definición de dialectos (llamados euskalkiak): mendebalekoa (dialecto del oeste, que se extiende por la mitad este de Bizkaia, franja oeste de Gipuzkoa y valle de Aramaio en el Norte de Araba); erdialdekoa (del centro, empleado en el resto de Gipuzkoa y en algunos valles navarros noroccidentales limítrofes como Basaburua y Larraun); nafar-lapurtera (navarro-labortano, hablado en Lapurdi, Nafarroa Beherea y puntos del noroeste de Zuberoa); nafarrera (navarro del este, limitado al valle de Zaraitzu-Salazar y alaedaños) y zuberera (suletino, extendido por Zuberoa y algún punto limítrofe del Bearn).

Una decisión necesaria para los tiempos contemporáneos (si bien ya desde mucho antes los escritores habían expresado el interés por una lengua literaria común) y acertada fue el proceso de unificación del idioma vasco (euskara batua). El paso fue iniciado por varias propuestas y reuniones y dado definitivamente en la asamblea que en 1968 realizó Euskaltzaindia-Academia de la Lengua Vasca. Se comenzó por la unificación de la ortografía, declinación, léxico básico y verbo auxiliar, a las que siguieron otras medidas posteriores.

Extensión del territorio de habla vasca en nuestros días

Resulta difícil determinar los límites en la antigüedad. Queda dicho ya que el vascuence o una lengua afín se había hablado en la Aquitania, o en parte de esa región; en tiempos más modernos la frontera de los territorios de habla vasca al Norte de los Pirineos se ha mantenido prácticamente inalterada, según la línea marcada en el mapa de Bonaparte, no conociéndose la regresión geográfica de la lengua que se ha dado en Navarra y Alava.

Respecto al Sur, aparte de los datos que nos puede proporcionar la toponimia para el periodo mas antiguo- los topónimos de tipo vasco a lo largo del Pirineo llegan hasta la provincia de Lérida-, datos históricos mas modernos han permitido a J. Caro Baroja (1943) situar la frontera de los vascones en el siglo I a.d.C. cerca de la ribera del Ebro. Estas tierras debieron de sufrir una desvasconización a causa de las invasiones celtas, pero los vascones pudieron de nuevo extender su dominio en época de la dominación romana, apoyándose en la enemistad entre los romanos y celtas. El momento de mayor extensión de los pueblos de habla vasca (vascones, várdulos, caristios y autrigones) debió ser después de las guerras sertorianas, llegando a ocupar Calahorra. Pero la romanización fue antigua e intensa en el sur de Álava y de Navarra, a juzgar por los testimonios arqueológicos y toponímicos.

La opinión de Caro Baroja acerca de la frontera de los territorios de habla vasca en la Edad Media es que estaría situada aproximadamente en la misma línea en la que se sitúa en 1587. Al Norte de esta frontera el vascuence tendría una situación social predominante, a excepción de las capitales Vitoria y Pamplona. Prueba de ello es la cantidad de topónimos y antropónimos vascos que se encuentran en la documentación latina y romance.

La primera frontera conocida del vascuence en Navarra es del mencionado año 1587 y viene determinada por un documento del que ofrece noticia Manuel Lekuona. Se trata de una lista completa de pueblos del Obispado de Pamplona dentro de Navarra, en la que aparecen por separado los de habla vasca, un total de 451, de lo no, 58. Del siglo XVI en Álava no existe mas testimonio que el de Navajero, según el cual a principio de siglo en Vitoria se habla castellano, aunque en las aldeas se hablaba vascuence.

Un documento que se puede fechar entre 1234 y 1239 prueba que el vascuence se hablaba en la villa de Ojacastro (valle del río Oja, Logroño). El uso del vascuence en algunas poblaciones riojanas y en las cuencas altas de los ríos Tirón, Oca y Arlanzón (Burgos) queda confirmado por la toponimia. Es indudable que el uso de la lengua vasca en la Rioja y Burgos, que pudo durar hasta el siglo XV o XVI se debió a la repoblación vasca de los siglos X y XI. Pero J.B. Merino Urrutia (1962) llega a defender que la repoblación supuso simplemente un refuerzo en el uso de la lengua vasca, que era originaria en aquella zona.

Los documentos de un proceso de 1778 en Navarra, en la que la cuestión en litigio era qué poblaciones debieran considerarse vascófonas y cuáles romanzadas, a afectos de adjudicación a receptores del Tribunal Real, ha permitido a A. Irigaray trazar una frontera aproximada entre las dos comunidades lingüísticas de Navarra en esa fecha, frontera que pasaría por los términos de Eulate, Amillano, Estella, Artajona, Tafalla, Lumbier y Orradre. En cuanto a Álava, un documento de 1787 titulado " Pueblos de Álava por vicarías", junto a la lista de poblaciones, señala que hablaban el vascuence muchos pueblos de la vicaría de Vitoria, todos los de Gamboa, los más de Salvatierra, los de Mondragón, Cigoitia, Zuya, Orduña, Orozco y Tudela (de Álava). Esta frontera supone una regresión del vasco al Este y al Oeste de Navarra; sin embargo, considera a Artajona dentro de la zona vascófona, no figurando así en el documento de 1587.

Aproximadamente un siglo más tarde existen los primeros datos recogidos con fines estrictamente lingüísticos, datos que se pueden calificar de precisos y objetivos, dada la manera rigurosa y detallada con que trabaja el príncipe Luis Luciano Bonaparte. El ilustre dialectólogo, en una labor de investigación realizada en parte personalmente y en parte con la ayuda de colaboradores, dejó plasmados en un mapa, que lleva fecha de 1863, pero que se sabe que salió a la luz en 1871 con datos recogidos hasta 1869, los límites de la lengua vasca en cada uno de sus dialectos. Marca en el mapa dos grados de intensidad en el uso de la lengua.

A. Irigaray ha facilitado los datos acerca de los límites del vascuence en Navarra y Álava en 1935. Los datos de Navarra, recogidos personalmente, han sido transmitidos con una precisión que alcanza a distinguir siete grados distintos de intensidad.

Situación actual

A finales de la década de los 50 y principios de los 60 del siglo XX comenzó una lenta recuperación del euskera en conexión con la reactivación cultural en los ámbitos artístico, literario y musical. Además de la ya citada unificación del euskara y su adopción por la mayoría de los escritores, otra pieza clave fue la aparición de las primeras ikastolas (escuelas en la que toda la enseñanza se imparte en euskera), organizadas semi-clandestinamente y con precariedad de medios gracias al esfuerzo de las familias. A finales de los 60 se inició la legalización de las ikastolas experimentando en las siguientes décadas un incremento notable. Posteriormente también en las escuelas públicas se adoptó la educación en euskara existiendo hoy la llamada línea "D" que posibilita el estudio de todas las asignaturas en euskara, modalidad que crece año a año.

Otros elementos que contribuyen al proceso de recuperación idiomática son: la introducción de la enseñanza en euskara en el resto de los niveles educativos (enseñanzas medias y universidades); aprendizaje del idioma por los adultos y alfabetización; consolidación de la publicación de libros en euskara en todos los ámbitos editoriales; presencia en los medios de comunicación (progresivamente el euskara ha ido ganando espacios en la radio y prensa escrita, apareciendo revistas íntegramente escritas en euskara, siendo actualmente fundamental la labor del diario Euskaldunon Egunkaria, varias revistas y radios y uno de los canales de Euskal Telebista-Televisión Vasca); aplicación en los campos técnico, de la investigación, profesionales... y espacio suficiente en todos los niveles de las administraciones.

Recientemente ha sido creado el Euskal Gizarte Erakundeen Kontseilua (Consejo de los Organismos Sociales del Euskara) cuyo objetivo es lograr un acuerdo ciudadano y social en favor de la normalización de la lengua vasca en todos los ámbitos.

Jurídicamente en la Comunidad Autónoma Vasca son lenguas oficiales el castellano y el euskara, habiéndose aprobado una Ley Básica de Normalización del uso del euskara. En la Comunidad Foral de Navarra el euskara únicamente es oficial en la zona vasco-parlante (norte de Nafarroa), según normas reguladas en la Ley del Vascuence, lo que limita su recuperación en el resto del territorio. Es un caso de esquizofrenia, que navarra limite el acceso a su lengua primigenia a gran parte de sus habitantes, pero sus dirigentes políticos así lo han decidido.

En el País Vasco Continental la situación es precaria, producto de la tradicional oposición de la administración francesa a respaldar medidas reales en apoyo del idioma vasco más allá de lo meramente folklórico, por los que los distintos esfuerzos (ikastolas, pequeños medios de comunicación, etc.) se llevan a cabo sorteando numerosas dificultades.

Actualmente y desde una perspectiva geográfica, el euskera tiene una presencia importantes o se habla prioritariamente en toda Gipuzkoa; mitad este de Bizkaia; alguna comarca del norte de Araba (valle de Aramaiona); tercio norte de Nafarroa; y casi todo el País Vasco Continental a excepción de su franja costera.

Esto a grosso modo, pues dentro de cada territorio aludido hay variaciones en cuanto a porcentajes, siendo más empleado en áreas rurales y pueblos pequeños y menos en los grandes pueblos y ciudades.

El porcentaje de vasco-parlantes, para el conjunto de Euskal Herria se estima en el 22% de la población, unas 550.000 personas. Según distintos estudios y encuestas, los territorios con mayores índices son los interiores del País Vasco continental (Zuberoa con el 64% y Behenafarroa con el 62%) y Gipuzkoa (44%). Los porcentajes se reducen en Lapurdi (27%) y Bizkaia (17%) y resultan muy pequeños en Nafarroa (10%, concentrados en las llamadas zona vascófona norteña y zona mixta central) y Araba (7%). Estas proporciones aumentan si se consideran las franjas de población que se hallan en proceso de aprendizaje del idioma o de alfabetización. Así, por ejemplo cuantificando el caso de la Comunidad Autónoma Vasca (Araba, Bizkaia y Gipuzkoa) los vasco parlantes son alrededor del 26% de la población a los que cabría sumar un 19% de la población en proceso avanzado de dominio del idioma.

En definitiva, la actual Euskal Herria es un territorio trilingüe con predominio por razones históricas del castellano (en el País Vasco Peninsular) y francés (en el País Vasco Continental), hallándose el euskara en situación de lengua minorizada, pese a los esfuerzos habidos para su recuperación y normalización.

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