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domingo, 21 de diciembre de 2014

La Vasquidad del Atlético de Madrid

Ya lo hemos comentado antes, pero por conducto de El Mundo traemos a ustedes este artículo que con detalle nos cuenta la génesis vasca del emblemático equipo de futbol Atlético de Madrid:


El Athletic de Madrid hunde sus raíces en su homónimo de Bilbao

Jon Rivas

No estaría de más, muchas veces, que los aficionados al fútbol ojearan un poco algún libro de historia referente al club que les representa. Es posible que, en ese caso, no se produjeran sucesos desagradables que afortunadamente, la estrecha vigilancia que se ha establecido desde hace algunas semanas, parece dispuesta a erradicar.

Por ejemplo, los insultos graves que han escuchado jugadores y seguidores del Athletic -por el mero hecho de ser vascos-, en sus visitas al estadio Vicente Calderón por parte de un nutrido grupo de radicales que, por lo que se ve, tendrán vetado el acceso al campo a partir de ahora. Son radicales sí, y también son indocumentados. Tal vez no sepan que el club al que supuestamente aman, tiene un origen inequívocamente vasco.

Sus fundadores fueron vascos, sus primeros dirigentes también, así como los futbolistas que vestían sus colores, y que de hecho los siguen vistiendo, pues el rojo y blanco no es casual, como no lo era tampoco el blanquiazul de los primeros años.

Y todo surgió de una final jugada por el Athletic frente al Real Madrid en el campo del Hipódromo de la capital, el 8 de abril de 1903. Se jugaban el título, el primero que se ponía en juego. Al descanso vencían los madrileños por dos a cero, pero el capitán del Athletic, Juan Astorquía, arengó a sus hombres en el descanso: «Hay que triunfar por encima de todo», les dijo. Cuenta la historia escrita por José María Mateos en 1922 que, «el juego que desarrolló el athletic en ese tiempo fue formidable. Arrolló al Madrid, contra el que se tiraron ocho corners».

Los madrileños tiraban fuera la pelota, el público, «era marcádamente hostil» a los bilbainos. Pero no todos. Muchos socios del Real Madrid de origen vizcaíno, animaban al Athletic, que triunfó: «El primer goal lo hizo Evans y el segundo, Montejo. El decisivo fue un magnífico centro de Evans, del celebrado chilguero que cayó casi a la boca del goal. Dio un salto Sota y cogió el balón con el pecho, entrando rápidamente en la meta».

Según los periódicos madrileños, fue «un partido monstruo, una tarde hermosísima de mucha suerte para los bilbaínos y el disloque de las mujeres bonitas».

El Athletic se convirtió en el primer campeón, pero el Madrid no se lo tomó bien. Hubo madridistas que reaccionaron con deportividad ante la hostilidad de sus paisanos. El marqués de Valdeterrazo decidió darse de baja de su club, y también los socios vascos del Real Madrid, que vieron como sus compañeros se sentían molestos porque ellos habían apoyado al Athletic bilbaino.

Unos días más tarde, el 26 de abril, los escindidos del Real Madrid decidieron fundar una sucursal del Athletic bilbaino y llamarlo Athletic de Madrid. Ramón de Arancibia y Lebarri, Ignacio Gortázar y Manso, Ricardo Gortázar y Manso, y Manuel de Goyarrola y Alderna, que eran estudiantes de la Escuela de Minas, comenzaron a redactar los estatutos en la sociedad Vasco-Navarra de Madrid, en la calle de la Cruz, en los que figuraba que «La Sucursal» no podría enfrentarse en partidos oficiales al Athletic. El primer presidente fue Enrique Allende, quien dejó el cargo el mismo año, siendo sustituido por Eduardo de Acha.

Entre los asistentes a la primera reunión estaban, entre otros, Manuel Allendesalazar, que luego presidió el Consejo de Ministros y llegó a alcalde de Madrid; Raimundo Moreno Aranzadi, hermano mayor de Rafael, que triunfaría en el Athletic como Pichichi; Ignacio de Gortázar, conde de Superunda; Alberto Zarraoa, que cinco años más tarde sería presidente del Athletic bilbaino, o Darío de Arana y Urigüen, que había sido portero del Madrid hasta el año anterior.

Los nombres vascos se repitieron durante muchos años. Los socios del Athletic de Madrid lo eran también del de Bilbao y cuando el equipo vasco jugaba en Madrid echaba mano de los jugadores de la sucursal para completar las alineaciones. Fue el caso de Fernando Asuero, que después alcanzaría fama mundial, una vez finalizada su carrera de medicina, como autor de milagrosas curas en su clínica de San Sebastián, su ciudad de origen, y en Cihuri, la localidad riojana que le dedicó una plaza.

Asuero, que estudiaba en Madrid, jugó una final con el team Bizcaya, y como portero, formó parte de la primera alineación del Athletic que jugó con la camiseta roja y blanca. Estaba de vacaciones en su ciudad y se incorporó al equipo que jugó frente al Racing de Irún en el campo hondarribitarra de Amute, en enero de 1910.

Fueron esas mismas camisetas las que Juan Elorduy regaló al año siguiente a los futbolistas de La Sucursal, que las lució desde entonces. Existe, incluso, un grupo de peñistas del Atlético de Madrid que solicitó a su club que siempre que jugara contra el Athletic, le cediera el uso de la camiseta original.

En 1913, los caminos de los dos equipos se comenzaron a separar. La Federación permitió que el Athletic de Madrid jugara los campeonatos oficiales contra el de Bilbao, pero sólo en 1923, cambiaron los estatutos del club madrileño, que dejó de ser La Sucursal para comenzar un camino que no le fue mal del todo. Aún así, no todavía hay muchos seguidores del equipo colchonero que no conocen la historia verdadera. Y tampoco en Bilbao, claro está.






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