miércoles, 25 de marzo de 2009

El 20%

Desde Iparralde nos han llamado la atención sobre este escrito publicado en Gara:

Mikel Arizaleta | traductor

Cuando el 20% no es rentable

El caso de aquellos ciclistas que para ser competitivos debían doparse sirve a Arizaleta para analizar elementos de la actualidad que van desde la economía hasta la política. Con elementos de la historia reciente y de la actualidad, el autor ofrece una visión panorámica de la situación y la época que nos ha tocado vivir.


Ahora que flores y plantas anuncian la primavera y los ciclistas se baten en la carretera, me viene el recuerdo de esos ciclistas profesionales de altura, que viendo que no podían competir porque otros se drogaban y no eran castigados comenzaron también a drogarse, y así... fueron competitivos. Más tarde algunos terminaron sancionados y a varios atletas se les arrebató sus trofeos. El ciclismo adquirió cierto olor a podrido.

Hubo y hay gente, que ganó y gana una pasta gansa abusando, explotando a otros, especulando, que ni han sido ni son castigados sino, por el contrario, loados y premiados, creándose un mundo de pillos a nuestro alrededor, que gana dinero a mansalva. Las asociaciones de empresarios, tan divinas ellas, y las administraciones públicas, tan humanas y tan preocupadas por el bien común, han guardado y guardan a menudo un silencio angelical y colaborador. Son empresas de corto recorrido y camuflaje en manos de truhanes y sinvergüenzas. Calificaciones urbanísticas, que de la noche a la mañana pasan de rústica a urbana por mera especulación y amaño, edificaciones ilegales consentidas por ayuntamientos con olor y sabor a podrido. ¿Recuerdan el affaire de la casa del ex lehendakari Ardanza en el área de Urdaibai y la postura del ayuntamiento del PNV de Arteaga? Todo un ejemplo ilustrativo de calaña.

Ha habido empresas que a pesar de obtener un 20% de beneficio no fueron competitivas porque otras lo eran un 300% y más, y tuvieron que cerrar. Sabemos que jugaban con trampa, que se drogaban y no eran castigadas. La pregunta resuena nítida: ¿quién va a reparar el daño causado, qué banquero o comité directivo va a ser castigado y obligado a resarcir por competencia desleal? ¿Qué gobierno, banco central, hacienda estatal o regional va a responder ante esa empresa y ese ciudadano estafado, obligado a competir con adversarios drogados? ¿Cuándo se les va a obligar a devolver los trofeos? Si el particular no responde en tiempo y forma a la obligación contraída el banco, el ayuntamiento o la justicia respectiva intervienen su cuenta y le embargan sus bienes, si suceda al contrario todos ellos les abren la caja de nuestros dineros y les invitan a su mesa. El Gobierno, la Hacienda central y la local, la Fiscalía y la justicia, en general, trampean con los tramposos, se drogan con los drogatas y estafan con los estafadores. Su red fiscalizadora atrapa los mosquitos y deja pasar los elefantes. Los informes del sindicato ELA desnudan la confabulación de nuestro Gobierno y de nuestras diputaciones con empresas y bancos. O en frase del profesor Carlos Fernández Liria: «... hasta el punto de que incluso cuando tienen problemas económicos tan graves como los que están teniendo, lo que hace el Gobierno precisamente es inyectarles millones y millones de euros para que salven su pellejo del desastre en el que han introducido a la sociedad entera».

Patxi López se presenta en Euskadi como instancia ética y promete acabar con el terrorismo y traer la primavera a Euskal Herria. Pero Patxi López, a tenor de las imágenes ofrecidas en You Tube, apoyó a los galosos José Barrionuevo y Vera a las puertas de la cárcel de Badajoz. Patxi López, que anuncia cambio, debiera estar condenado a largos años de cárcel por apología de terrorismo por la Audiencia Nacional -caso de que ésta fuera un tribunal equitativo de justicia-, y su partido, el PSOE, ilegalizado por crear el GAL, por planificar desde el Gobierno y por sus compañeros secuestros y asesinatos. ¡Un partido que crea terrorismo de estado, que deja un reguero de sangre en Euskadi desde el Gobierno, que es denunciado por practicar antes y ahora la tortura reiteradamente en sus zulos de Guardia Civil y Policía Nacional, que felicita y premia a sus matones y torturadores, pretende darnos lecciones de humanidad! Patxi López, que viene guardando silencio ante los numerosos casos de tortura en nuestro pueblo y sigue amparando a los torturadores con la manida frase de «los detenidos tienen la orden de denunciar torturas», es un hombre de cloaca y no un hombre capaz de dar lecciones y ser ejemplo de dignidad humana para nadie. ¡Qué sarcasmo! Patxi López y su partido, el PSOE, ha ilegalizado a su rival para, de modo fraudulento, hacerse con la Lehendakaritza. Un político drogado que debiera ser castigado.

Tampoco Juan José Ibarretxe merece laurel y aplauso. Fue elegido lehendakari en 1998 y en el 2005 con los votos de la izquierda abertzale, a la que la ha difamado públicamente. ¡Esa es su generosidad! No ha sido capaz ni de evitar ni de sancionar a sus ertzainas cuando han torturado en las comisarías, han roto huesos, han sacado ojos y han rasgado carnes en manifestaciones o concentraciones de todo tipo, disparado pelotazos a bocajarro como los grises de Franco; han lanzado pelotas contra la multitud con la dedicatoria de «Otegi, hijo de puta» con su silencio y aprobación. Expresión, por cierto, muy frecuente entre los funcionarios embozados. De sus informes mendaces y prevaricaciones da testimonio detallado Luis Beroiz en su libro «Entre ceja y ceja», y más de uno ha sido sancionado por informes de la Ertzaintza, que en nada o muy poco se parecían a los hechos acaecidos. La mentira se ha convertido en argot en sus filas y en su conducta. Invocan autoridad cuando, muchas veces, se comportan como verdaderos delincuentes. También con Juan José Ibarretxe la tortura ha hallado cobijo en casa. ¿Recuerdan aquel 11-M llamando alimañas a los miembros de ETA, acusándoles de haber puesto las bombas en los trenes de cercanías de Madrid? No tuvo la dignidad ni el coraje suficiente para rectificar, ni tampoco para retirarse cuando Madrid le prohibió la consulta y no fue capaz de cumplir su palabra dada de lehendakari. Juan José Ibarretxe ha demostrado que no es un hombre de fiar, su «palabra de vasco, o sea, que si doy mi palabra la cumplo» también es polvo y viento. Una vez más se cumplió aquella frase del profesor de historia José María Lorenzo Espinosa: «La independencia de Euskal Herria sin el PNV es difícil, con el PNV imposible».

A pocos días de la primavera me ha llegado de nuevo una vieja carta de Manuel Pinteño Sánchez, que ya en el 2005 la leí en «Rebelión». Una carta, que es reflejo de nuestro mundo. Escriban Manuel Pinteño Sánchez en www.rebelión.org y léanla con atención. En el 2005 llevaba 28 años en la cárcel -hoy son 31-, a quien, por lo visto, con permiso de las autoridades penitenciarias, Gobierno y jueces -que se sepa nunca han tratado de esclarecer el caso- se le propuso matar al miembro de ETA en la cárcel, Txomin Troitiño, a cambio de beneficios penitenciales y una pronta libertad. Más tarde se le reiteró parecida oferta por asesinar en la cárcel a otro preso político, Unai Henri Parot. La carta, que es un grito de alarma humana, fue obviada en general y nunca noticia de portada. Lo cual es todo un indicio de entrada. La carta, vista desde Euskal Herria, es un trozo de realidad sangrante, y explica con nitidez qué es la cárcel, qué los carceleros y las autoridades penitenciarias -díganse Gobierno y jueces- en un Estado como el español. En verdad que nuestros gobiernos e instituciones huelen a tongo, a vacío e inhumanidad..

A la vista de la tortura incesante, viendo el comportamiento de nuestros gobiernos en el Sahara, Palestina, Afganistán, de Aznar y su Gobierno en la guerra de Irak, la política en contra de los emigrantes... sólo cabe constatar que poseemos gobiernos criminales y que, a menudo, los honrados están en la cárcel.

Con un manojo de txiribitas deseo salud a Manuel, a Troitiño y a Unai porque nos enseñan que, al revés, el mundo sería más limpio.


.... ... .

No hay comentarios.:

Publicar un comentario