sábado, 18 de mayo de 2019

Macron en Miarritze

Por medio de este artículo en Naiz nos venimos a enterar que La Zarzuela ordenó a la Guardia Civil que orquestara la detención de Josu Urrutikoetxea a pocas horas de que el presidente francés, Emmanuel Macron, estuviese de visita en Euskal Herria en preparación a la cumbre del neoliberalismo a celebrarse en agosto.

Así de cínico puede ser el colonialismo intra-europeo.

Aquí la información:


De visita en Biarritz, donde se reunirá en agosto con los líderes del mundo agrupados en el G7, Macron no esquivó los temas de la agenda vasca como el proceso de paz, los presos o el euskara. Puso en valor el modelo de resolución, especialmente la implicación de los electos y agentes locales, y anticipó que el Estado acompañará ese movimiento: «Seguiremos dando pasos».

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó ayer Euskal Herria. Llegó a Biarritz, tres meses antes de la celebración del G7 que entre el 24 y 26 de agosto reunirá en la villa labortana a los dirigentes de EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Fue una visita con grandes medidas de seguridad en el que el jefe del Estado evocó notablemente el tema de las máximas medidas seguridad que se prevén para un evento en el que, según adelantó, los grupos autónomos de los Black Blocks ya se han dado cita.

A pesar de las «restricciones necesarias» y el afán de «dar seguridad a los comerciantes», a quienes prometió que Biarritz no se convertirá en una «villa muerta» y tomada por fuerzas armadas en plena temporada de verano, dio su palabra de que habrá «mucha clientela, calma entre los habitantes y ausencia de destrucción en las calles».

No obstante, tanto en la conferencia de prensa que ofreció en el casino Bellevue de Biarritz como en la comida previa que tuvo con los electos de Ipar Euskal Herria, cuestiones como la de los presos, el proceso de paz, el euskara y su enseñanaza a través de la inmersión lingüística se hicieron presentes. También fue preguntado sobre la detención del histórico militante de ETA, Josu Urrutikoetxea, y las políticas de excepción aplicadas a los presos vascos, notablemente a los tres militantes de Ipar Euskal Herria, Jon Parot, Jacques Esnal y Frederic Haramboure, que llevan más de 30 años en prisión.

Interpelado por los electos que lidera Jean-René Etchegaray, presidente de la Mancomunidad de Ipar Euskal Herria, que durante años han realizado una labor de interlocución discreta y constante con el Elíseo, el presidente francés no pudo ni quiso esquivar los temas urgentes que la delegación vasca le puso sobre la mesa.

«Un ejemplo que el Estado debe acompañar»

«La cuestión vasca es un tema de auténtico interés para mí», declaró un Macron que se explicaba por primera vez sobre esté tema en territorio vasco y se mostró encantado de poder hacerlo en esta ocasión ante la prensa. «Cuando observó el desarrollo de estos últimos años, para mí el País Vasco es un ejemplo de resolución de un conflicto y de dejar atrás las armas». Reconoció la labor y puso en valor un modelo: el de la implicación de los electos locales, el trabajo que han realizado en la reconciliación e incluso en el proceso de desarme. «El deber del Estado –concluyó– es el de acompañar este movimiento. No debemos dejar que la Historia se equivoque, hay que acompañarla».

Presos: «Seguiremos dando pasos»

El presidente francés comenzó a marcar su posición en este tema en el que la delegación vasca viene denunciando un «bloqueo» en los últimos meses, manifestando lo siguiente: «Pienso que la reconciliación política y dejar las armas no valen una amnistía y no me concierne a mi decidir la amnistía que sea para los españoles (en alusión a los presos vascos que no tienen nacionalidad francesa), que en todo caso, es el quid de la cuestión».

Hizo hincapié en el trabajo de reparación de la memoria y abogó por «entender y atender a las familias de las víctimas, por respetarlas en su dolor y repararlo. Creo que no hay un verdadero proceso de paz si no hacemos ese trabajo». Dicho eso, elogió la labor de la ministra de Justicia, «un trabajo extremadamente fino, diligente, en el marco de la ley y respetando las decisiones de la Justicia» y añadió que «para arreglar las cosas, en relación con los electos, las familias de las víctimas y de los presos, y para facilitar los acercamientos, se ha hecho mucho estos últimos meses, de manera calmada, yo diría que técnica. Vamos a seguir así».

Detención de Urrutikoetxea, ¿lapsus o presagio?

El presidente francés no pasó por alto la detención del histórico dirigente de ETA, Josu Urrutikoetxea. «Sé que esta persona leyó el comunicado del fin de ETA. Pero, sin embargo, ha cometido graves delitos y ha sido condenado a prisión. La Policía francesa, en el marco de la cooperación con la Policía y la Justicia española que le es propio, no puede volver a juzgar esos delitos. En el marco de esa cooperación esta persona ha sido detenida y entregada a la Justicia española para que cumpla sus penas».

No obstante, estas palabras de Macron no se ajustan a la verdad. Urrutikoetxea, encarcelado desde la noche del viernes en la prisión parisina de La Santé, es cierto que tiene una condena a ocho años en Francia. Pero no ha sido condenado en España, no tiene ninguna sentencia condenatoria en su contra. Y aun y todo, el presidente francés anuncia que será entregado. ¿Qué significa este error? ¿Un lapsus que tiene cualquiera o el presagio de una entrega que ya estaría atada entre los dos Estados?

Euskara: «Un espacio, sí, pero sin inmersión»

Finalmente, Macron se pronunció también sobre la enseñanza del euskara en Ipar Euskal Herria. «Mi deseo –explicó– es que el Gobierno continúe en el establecimiento de un diálogo constructivo con las asociaciones, los electos y las familias para dotar de medios a la lengua vasca para que tenga su espacio».

En relación a la cuestión de su inmersión en la enseñanza pública, aunque no se mostrara favorable a ese desarrollo, precisó que «soy partidario de que no demos marcha atrás cuando estas prácticas ya están instaladas y muestran un grado de satisfacción». Unas manifestaciones que contradicen las de la ministra de Cohesión Territorial y relaciones con las colectividades, Jacqueline Gourault, que declaró que era «anticonstitucional» enseñar lenguas como el euskara en la educación pública, unas palabras ante las que Macron no parece muy convencido.






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