sábado, 18 de noviembre de 2017

Degrelle y el Colaboracionismo Nazi-Español

Hablando de continuidad del régimen español desde 1939 hasta la fecha, Gara nos trae este reportaje acerca de Leon Degrelle, el belga nazi que gozó de la más completa inmunidad gracias al alineamiento ideológico, político y militar por parte de Madrid con respecto a la Berlín nazi y la Roma fascista. Y decimos continuidad porque paradójicamente en estos momentos la historia ha cerrado un muy particular bucle, con Madrid exigiendo a Bruselas la extradición y entrega -expedita exigía la inquisidora Carmen Lamela- del president Carles Puigdemont y los consellers que le acompañaron al exilio en Bruselas.

También hay que destacar que lo expuesto por el artículo explica la fotografia en la que se puede apreciar un avión nazi en la bahía de Donostia, misma que ha sido utilizada para querer dar a entender que los vascos era aliados de los nazis, algo que el cobarde de Fernando Savater pregona por el mundo y que es una auténtica faslsedad.

Lean ustedes:


El fundador del partido fascista belga murió de viejo en 1994 en Torremolinos. Bruselas solicitó su extradición durante décadas, pero el Estado español le protegió. Degrelle huyó en 1945 en un avión que se estrelló en la misma Concha.

Aritz Intxusta

El avión con las esvásticas cayó sobre la Concha el 8 de mayo de 1945. Se trataba de un bombardero Henkel 11 cuyo propietario real era Albert Speer, ministro de Armamento de Hitler, pero quien lo estrelló fue León Degrelle, a quien Himmler acababa de nombrar general de las Waffen SS. El fundador de Christus Rex, el partido fascista belga aliado del nazi, había despegado desde Oslo para fugarse a América, pero al parecer se quedó sin combustible.

Esta entrada espectacular rompió la omertá bajo la cual el franquismo cobijaba a nazis que huían ante el derrumbe de sus filas a través de la organización Odessa. Usaron tres vías de escape principales. La Ruta de la Libertad –también conocida como «de las ratas»– estaba organizada por los servicios secretos de EEUU y cruzaba las montañas de Austria. Luego tenían la vía de «los monasterios», que contaba con la complicidad del Vaticano, que entregó a numerosos nazis pasaportes diplomáticos, incluido el número dos de Hitler, Martin Bormann. Pero la principal ruta era a través de la organización conocida como ‘‘La Araña’’, cuya sede central estaba en Madrid y que gestionaba desde el Estado español las salidas a América. Josef Mengele, por ejemplo, partió para Sudamérica desde Vigo a bordo del barco Tucumán. Los investigadores dicen que la vía de entrada de los nazis al Estado era Euskal Herria, bien por carreteras guipuzcoanas o a través del puerto de Bilbo. Sin embargo, no se ponen de acuerdo en la cifra de criminales de guerra que fueron protegidos por Franco. Los servicios secretos británicos y franceses calcularon entre 40.000 y 60.000, la ONU llegó a decir que 200.000.

Degrelle no necesitó marcharse a la Argentina de Perón, ni cruzar ningún océano. Tras su fuga, Bélgica lo juzgó «in absentia» y lo condenó a muerte. Solicitó al Estado español su extradición. Franco organizó un montaje mediante el cual entregó a los belgas a un hombre de paja, un sosias.

Mientras tanto, Degrelle vivió protegido por el Estado bajo el nombre de León Ramírez Reina, identidad que le proporcionó Falange. No fue el único. También se quedó Otto Skorzeny, liberador de Mussolini y jefe de ‘‘La Araña’’, bajo los alias Pablo Lermo o Pablo Rofo. El último mando de la seguridad personal de Hitler, Wolfgang Dietrich Jugler, falleció en Marbella, al igual que Otto Remer, que desbarató personalmente la operación Walkiria para matar a Hitler en 1944.

Oro para un cuarto Reich

Antes de finalizar la guerra, el Reich ideó un plan para crear una metástasis fuera de Alemania en caso de derrota. Para ello, envió dinero y oro al Estado español. Una empresa de transportes bilbaína participó de esa operación. En la primavera de 1943, uno de sus camiones tuvo un accidente en Canfranc que fue anotado por los servicios secretos de EEUU. «Una de las cajas se ha roto y se ha podido ver lingotes de oro con el águila del Reich y la esvástica», dice el documento.

El proyecto para reflotar el Reich fracasó, pero con los fondos y la protección del Estado, los nazis cobijados por ‘‘La Araña’’ medraron. Entre las amistades de Degrelle, que narró su vida en 14 diarios, se contaban Fraga, Blas Piñar y otros ministros. El belga fue investigado por traficar con arte y en esas memorias recoge haber regalado un cuadro a José Finat. Este exalcalde de Madrid fue quien firmó la solicitud la extradición de Lluís Companys en 1940 para ser fusilado.

El nazi belga –a quien un día Hitler dijo: «Si tuviese un hijo, me gustaría que fuese como usted»– no se limitó a esconderse. Al contrario, usó su poder e influencia para crear en 1966 la Cedade (Círculo Español de Amigos de Europa), la primera organización neonazi tras la Segunda Guerra Mundial. Skorzeny y Degrelle fueron la médula de Cedade e impulsores de la Internacional Negra. Tan vinculada estaba la Cedade a la figura de Degrelle que el grupo se extinguió a su muerte (Skorzeny había fallecido en 1975). La mayoría de sus miembros se marchó a Democracia Nacional y otros cerraron filas en torno a Ricardo Sáenz de Ynestrillas. En 1989 pronunció el discurso conmemorativo del centenario del nacimiento de Hitler. En esos tiempos, Violeta Friedman, superviviente de Auschwitz, había iniciado una batalla legal contra él por negacionista del Holocausto que acabó en condena en 1991. Tres años después, Degrelle murió, a los 88 años, siendo Josep Borrell ministro.






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