miércoles, 4 de febrero de 2004

Temporizadores Imaginarios

Hoy en la seccion Politica de La Jornada:

Ningún vasco tuvo los temporizadores

La policía pudo haber sembrado pruebas en nuestra contra: Asier Arronategui

BLANCHE PETRICH

Asier Arronategui, uno de los seis ciudadanos vascos presos en el Reclusorio Norte mientras se desahoga el proceso de extradición solicitado por el gobierno español, aseguró que ninguno de sus compatriotas tuvo en su poder los "temporizadores" -mecanismos para activar o desactivar aparatos electrónicos mediante un cronómetro- que el juez de instrucción Baltasar Garzón asegura ellos enviaban de México a España a células activas de la organización armada ETA para cometer atentados dinamiteros.

En entrevista, y en nombre de los demás vascos presos, Arronategui señaló que las autoridades mexicanas que conocen el proceso no les han presentado, en los seis meses que llevan en prisión, actas legales sobre los cateos realizados en sus domicilios en Monterrey, Puerto Escondido, Puebla, Cancún y estado de México, respectivamente. "Tememos que estos cateos, de los que sólo sabemos por la prensa, no se hayan realizado legalmente, que la policía haya ingresado a nuestros hogares sin órdenes judiciales y sin testigos. En una situación así, cualquier cosa pudieron haber sembrado".

En un despacho de la agencia Afp, desde Madrid, Garzón afirmó que a los seis vascos detenidos y a los tres mexicanos que también fueron arrestados en el operativo de la Agencia Federal de Investigación, les fueron "confiscados" temporizadores que -dijo- "son idénticos a los usados en España por varios comandos etarras". Estos aparatos, aparentemente de fabricación china, son utilizados en electrodomésticos, como lavadoras, secadoras y aire acondicionado, para regular su tiempo de funcionamiento.

"Desmentimos rotundamente a Garzón", manifestó Arronategui, naturalizado mexicano, en entrevista telefónica. "Los temporizadores de los que habla no fueron encontrados en nuestras casas durante los cateos; ninguno de nosotros estuvo en posesión de esos artefactos".

El 19 de junio de 2003, un día después de la captura de los nueve indiciados originalmente, la Procuraduría General de la República (PGR) emitió un comunicado en el que cita los objetos -"material y documentos relacionados con actividades terroristas", dice textualmente- incautados durante el cateo en la casa de dos de los detenidos, el matrimonio formado por Juan Artola y Axun Gorrotxategui (el primero señalado por Garzón como jefe del comando etarra radicado en México) en Puerto Escondido, Oaxaca.

Estos son: 25 videos "relacionados con las actividades de ETA", documentos diversos vinculados con dicha organización, recibos de cuentas bancarias y "manuales para la fabricación de armas químicas". Posteriormente, el titular de la Subsecretaría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (SIEDO), José Luis Santiago Vasconcelos, precisó a La Jornada que esto último era "una fórmula para la generación de gases tóxicos" encontrada en la información almacenada en el disco duro de la computadora de Artola. Este último, que fue dirigente del partido Herri Batasuna en Euskadi, ha negado haber tenido esa información en su poder.

En esas fechas las autoridades mexicanas no mencionaron la existencia de temporizadores en el material incautado ni entre los objetivos de la investigación conjunta de las policías mexicana y española. El asunto de estos aparatos salió a la luz pública más de dos meses después del Operativo Donosti.

Pilar Sosa, una de los tres mexicanos detenidos, laboraba para la empresa PF Control y Calor (fabricante de dispositivos de aire acondicionado). Por haber vendido varios temporizadores por valor de 110 mil pesos a Angel Otxoantezana, un vasco que radicaba en México, fue aprehendida y mantenida bajo arresto domiciliario 50 días; finalmente fue liberada por falta de pruebas. Ella fue citada, junto con los otros dos mexicanos, Ulises Castro y Noé Camarillo, a una diligencia relacionada con este caso a las oficinas de la PGR la semana pasada, sin saber que serían interrogados directamente por el juez Garzón.

Informes del diario El País -en una nota firmada por el corresponsal en Santo Domingo-, señalan que Garzón trajo a México algunos temporizadores usados supuestamente por ETA en sus atentados para compararlos con los que están aquí, en poder de la PGR.

El tema de los temporizadores habría sido el propósito de su viaje, que hasta ese momento permaneció en secreto, y el tema de los interrogatorios a que fueron sometidos los mexicanos en la diligencia que se practicó en las oficinas de la SIEDO. "El fue quien prácticamente presidió la audiencia", denunció Pilar Sosa a la agencia Notimex.

Al día siguiente, el mismo juez -quien en España ha conducido la batalla jurídica de Madrid contra el independentismo vasco- pretendió interrogar a los seis vascos en el Reclusorio Norte, pero su ingreso no fue autorizado por el gobierno capitalino.

Arronategui informó a La Jornada que por conducto de la abogada Bárbara Zamora solicitaron al juez responsable del caso las actas que consignen los cateos y la confiscación de objetos en sus casas. "Nos respondió que él no tiene nada", señaló.

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