martes, 3 de febrero de 2004

Castro y Castro Educa a Garzón

A este viejito no le entendí ni papa, pero aqui esta lo que dijo en La Jornada:

El juez quiso violar la filosofía legal mexicana, dice Castro y Castro

Debió encausar sus críticas a la diplomacia, afirma

JESUS ARANDA

La intención del magistrado español Baltasar Garzón de que la diligencia a la que pretendía asistir el pasado jueves en el Reclusorio Norte se llevara a cabo con "total secrecía", y no en una situación de "amplia transparencia" como lo prevé la legislación mexicana, fue una posición "quizás respetable", pero obviamente contraria a la filosofía de nuestro país.

Afirmó lo anterior el ministro retirado de la Suprema Corte, Juventino V. Castro y Castro, quien cuestionó las "interpretaciones subjetivas" de Garzón cuando criticó a este diario y a los miembros de seguridad del reclusorio, porque en todo caso, la instancia para presentar cualquier inconformidad era su embajada y por el conducto diplomático correspondiente.

En declaraciones a La Jornada, Castro y Castro dejó en claro que cuando el funcionario español se quejó de haber sido tratado con "excesiva rigidez", eso no implica acto alguno de vejación o descortesía.

El propio Garzón, explicó el ministro, quien también fue en su momento subprocurador general de la República y tuvo manejo directo del área internacional de esa dependencia, reconoce que no se le impidió el acceso a la audiencia ministerial que se llevaría a cabo en el interior del reclusorio, pero que ya dentro del recinto "no se dolió de impedimentos para asistir a los trámites, sino del trato". Al respecto, dejó en claro que la respuesta de Garzón tampoco fue vejatoria ni descortés.

Respecto a la crítica del magistrado de la Audiencia Nacional de España en una carta publicada en este diario (31/I/04) en la que no ocultó su molestia por la información publicada ni por la forma en que las autoridades del Distrito Federal se dirigieron a él, Castro indicó que dicha crítica debió sido "cuidadosamente meditada y perfectamente fundada, sin interpretaciones subjetivas", y añade que el juzgador ibérico no especificó la razón de la diligencia a la que pretendía asistir, ya que "no aclara si era de investigación, de jurisdicción o de inspección carcelaria", y señaló exclusivamente que su actuación era legítima y de acuerdo con el tratado de extradición México-España.

Y para que su inconformidad fuera tramitada correctamente, precisó el ministro en retiro, tendría que haber recurrido a su embajada para que ésta, "de considerarlo prudente", interpusiera una protesta por conductos diplomáticos ante la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Castro y Castro agregó respecto a la conducta del juzgador que pretendió estar presente en la diligencia relacionado con una investigación que lleva a cabo sobre seis ciudadanos vascos que están detenidos y que están sujetos a proceso de extradición a España, que éste "insinúa" que el procedimiento mexicano debería haberse regido por prácticas españolas, aunque ello "no puede considerarse de manera alguna como un trato vejatorio o irrespetuoso por funcionarios -tanto Garzón como el fiscal de la Audiencia Nacional de España Enrique Molina Benito- de un país con el que tenemos tratos sumamente amistosos.

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