martes, 17 de abril de 2018

El Iderario Europeísta de Macron

Fue un viaje corto.

Emmanuel Macron, aval de Trump en el reciente ataque fantasma a Damasco, dejó París para ir a Estrasburgo a dibujar su ideario europeísta antes sus pares.

Sinceramente, no compartiríamos nada acerca de él de no ser porque la solución de la cuestión vasca radica en París tanto como en Madrid.

Naiz nos ofrece un resumen de lo dicho por el mediático mandatario galo:


El presidente francés, Emmanuel Macron, ha reclamado en el Parlamento Europeo a construir «una nueva soberanía europea» frente al auge de «egoísmos nacionales» y de una «fascinación iliberal», al tiempo que ha defendido el proyecto y la identidad europea. «Frente al autoritarismo, la respuesta no es la democracia autoritaria, sino la autoridad de la democracia», ha subrayado.

«Debemos construir una nueva soberanía europea a través de la cual daremos la respuesta clara y firme a nuestros ciudadanos de que les podemos proteger, aportar una respuesta a este desorden del mundo», ha expresado Macron durante su discurso en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo.

El presidente francés ha destacado que su intervención en la Eurocámara se inscribe en un contexto «particular» caracterizado por las «dudas en el seno de Europa» y que ha calificado como «una suerte de guerra civil europea» en la que reaparecen «los egoísmos nacionales» frente a las cuestiones que unen a los socios comunitarios.

«En este momento difícil, la democracia europea, lo creo profundamente, es nuestra mejor opción. El peor de nuestros errores sería abandonar nuestro modelo, nuestra identidad», ha defendido Macron. «Frente al autoritarismo, la respuesta no es la democracia autoritaria, sino la autoridad de la democracia», ha subrayado.

«Quiero pertenecer a una generación que habrá decidido defender con firmeza su democracia (...) No cederé ante cualquier fascinación por los regímenes autoritarios», ha declararado el mandatario galo.

El inquilino del Elíseo redobla así su visión europeísta después que los partidos euroescépticos se impusieran recientemente en las elecciones en Hungría y en Italia y cuando Bruselas mantiene un pulso con el gobierno de Polonia por la situación de su Estado de derecho.

«Generación de sonámbulos»

«No quiero pertenecer a una generación de sonámbulos, a una generación que ha olvidado su propio pasado», ha añadido el jefe de Estado francés, cuando el proyecto europeo se prepara para la salida en 2019 de uno de sus miembros, Reino Unido.

También se ha mostrado dispuesto a aumentar la contribución francesa al presupuesto de la Unión Europea, que se verá mermado por la salida británica, pero ha aclarado que para ello las cuentas europeas deben reformarse.

«Francia está lista para aumentar la contribución, pero para ello hay que buscar una refundación del presupuesto», ha explicado, en referencia al próximo marco financiero plurianual que empezará a negociarse en mayo.

Macron ha aprovechado la ocasión para remarcar que la identidad europea se basa en una democracia que respeta al individuo, las minorías y los derechos fundamentales. Y ha alabado al Parlamento Europeo, un «tesoro» y un modelo «único en el mundo».

«¿En qué otro lugar del mundo tiene esta misma exigencia en materia económica, geopolítica, diplomática y militar, pero también de respeto a las minorías, de libertad de consciencia, de igualdad entre hombres y mujeres, de respeto por la vida privada? (...) Hay divisiones entre los países, pero más allá de esta decisión, este modelo democrático es único en el mundo», ha enfatizado.

No entusiasma a Alemania

Pese a que la victoria de Macron en mayo de 2017 frente a la ultraderechista Marine Le Pen, fue vista como un impulso europeísta, sus propuestas de reforma del bloque no han logrado calar entre sus socios europeos, especialmente en la influyente Alemania.

El partido conservador de la canciller alemana Angela Merkel se distanció la víspera de los discursos de los proyectos de reforma de la zona euro de Macron, como la creación de un presupuesto propio, considerándolo como una mala idea.

Sus planes cuentan, en cambio, con el apoyo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien durante el debate parlamentario ha afirmado que «la verdadera Francia está de vuelta», y buena parte de los eurodiputados, que han aplaudido en varias ocasiones a Macron.

El mandatario galo ha aprovechado su paso por el hemiciclo para proponer la creación de un programa comunitario para financiar las entidades locales que acojan a los refugiados, uno de los asuntos espinosos del bloque.

Para Macron, hay que «desbloquear el envenenado debate sobre el reglamento de Dublín y las reubicaciones, pero también ir más allá en este debate construyendo la solidaridad interna y externa que Europa necesita».

Siria

También ha aprovechado su intervención ante el pleno para defender que la intervención en Siria se produjo dentro de «un marco legítimo» y que no tuvo nada que ver con acciones anteriores en países como Irak o Libia.

«[Bashar] Al-Assad está en guerra con su pueblo. Teníamos el deber de intervenir para defender nuestros valores. Además, las resoluciones de Naciones Unidas preveían el uso de la fuerza y [el presidente ruso, Vlamidir] Putin dijo hace un año en París que estaba de acuerdo», ha afirmado.

«En el contexto concreto de lucha contra el terrorismo, tres países hemos tenido que intervenir y hacer honor a la comunidad internacional. Lo hemos hecho dentro de un marco legítimo y multilateral y sin víctimas civiles», ha defendido Macron sobre la intervención llevada a cabo por el Estado francés, Gran Bretaña y EEUU.






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