miércoles, 14 de octubre de 2015

Cronopiando | Mareando la Perdiz

Parece ser que el cambio no ha llegado del todo a Nafarroa Garaia, como nos muestra el más reciente Cronopiando de nuestro amigo Koldo Campos:
 

Koldo Campos Sagaseta

Mareando la perdiz

Días atrás, el  consejero de Educación del Gobierno de Navarra, José Luis Mendoza, cesaba al  jefe de negociado de esa consejería, Imanol Haramburu, por haber estado  relacionado con ETA en el pasado. Haramburu fue sentenciado a 16 años de cárcel  y, cumplida la condena, quedó en libertad 16 años más tarde. De todo ello hace  ya unos cuantos años. Haramburu comenzó a trabajar en la Consejería de Educación  de ese gobierno después de haber aprobado unas oposiciones durante el gobierno  de Unión del Pueblo Navarro.

Y viene a ser ahora, de improviso, luego de  haber sido nombrado como responsable del negociado de esa Consejería a  sugerencia de los directores de servicio y generales de esa institución cuando  el mismo Mendoza que lo nombrara revoca su decisión y cesa a Haramburu.

Tan  sorprendente como la decisión del consejero ha sido su declaración al respecto  por que, vamos a ver, si ha sido él, como lo ha afirmado, quien ha decidido el  cese de Haramburu, entonces, ¿por qué también declara Mendoza que “es el  Gobierno el que decide nombramientos y revocaciones”? ¿En qué quedamos? ¿Ha sido  él, “personalmente”, o ha sido el Gobierno?

Si como asegura Mendoza el  técnico cesado es “una persona absolutamente competente”, entonces ¿por qué lo  cesa, como afirma, “para el buen funcionamiento del Departamento”? ¿Y no era  competente? ¿Es por competente que lo cesa?

Si como declara Mendoza el  cesado “contaba con el respaldo de los directores de su Consejería”, entonces  ¿por qué su destitución? ¿Para contrariar a sus directores?

Si como insiste  Mendoza, Haramburu “no tiene cuentas pendientes con la justicia y es un  ciudadano perfectamente normal”, entonces ¿por qué su destitución?

Si como  mantiene Mendoza “debe rodearse de personas que estén las 24 horas dedicándose a  su trabajo y no pendientes de lo que se diga en los medios”, entonces, ¿qué hace  el consejero haciendo declaraciones a los medios sobre temas ajenos a su trabajo  o preocupado por injerencias ajenas a sus responsabilidades al mismo tiempo que  las niega? ¿No se está distrayendo el consejero de su cometido prestando  atención a lo que pueda decir UPN o el Diario de Navarra sobre el pasado de un  funcionario “competente” y un ciudadano “normal”?

Si el técnico cesado, como  afirma Mendoza, “no está para ser protagonista de ningún tipo de noticias”, entonces, ¿por qué asume el propio consejero el protagonismo en los medios que  rechaza en el funcionario? ¿Es el funcionario quién aireó su pasado, quién buscó  ese “protagonismo”?

Si como asegura Mendoza no está “para valorar sensaciones  ni sentimientos de las fuerzas políticas” entonces, ¿por qué no solo las valora  sino que las secunda?

Y no, no espero que me conteste, ni siquiera que  rectifique. Solo Arantxa Quiroga es capaz de encontrar pretextos tan  bochornosos.




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