viernes, 27 de febrero de 2009

El Rock de la Excepción

A continuación un extracto de un ensayo muy completo acerca del estado de las cosas en el estado español en general y en Euskal Herria en particular publicado en inSurGente:

Rock y censura en el País Vasco

Jon Juanma Illescas Martínez *

El pasado día 6 de febrero, conocimos por diversos medios de comunicación la noticia de que el grupo de rock “Al Rojo Vivo” (Madrid, 1987) había sufrido la supresión del concierto que tenía pensado dar en la Sala Arrubio de Elorrio (Vizcaya), después de recibir la amenaza de diversos grupos de la izquierda abertzale. El consistorio gobernado por el alcalde Niko Moreno (presentado por las listas de la ilegalizada ANV) desmintió que ellos tuvieran nada que ver con la repentina supresión del mismo, anunciado de modo abrupto por los responsables de la sala de conciertos. El grupo de rock duro y heavy metal ha sido acusado por diversas organizaciones abertzales de hacer apología del Rey de España, de la unión indivisible de la nación española e incluso del colonialismo de Cristobal Colón y los asesinatos de los GAL.

Lo cierto es que todo empezó cuando Leire Beaskoetxea (del ilegalizado PCTV), concejala de cultura del consistorio, exigió a las autoridades la cancelación del concierto de este “grupo pro-españolista” o en su defecto, que la Ertzaintza asistiera al concierto y emitiera un informe policial de lo allí ocurrido. A partir de ese momento, el ambiente se enrareció y diversos grupos de la izquierda abertzale y la “kale borroka” amenazaron a la sala con actos de violencia organizada. Ante este panorama, la Sala Arrubio, en un comunicado oficial, confesó no poder hacerse cargo de la seguridad de los integrantes del grupo. El también concejal del ayuntamiento Raúl García, del PP, admitía que era increíble que esto pudiese ocurrir actualmente en un Estado de Derecho.....Derecho, Derecho, Derecho, Derecho......¿Derechas?

Ahora, imagínese el apreciado lector, que todo lo leído anteriormente es falso. O mejor no, imagínese que los sujetos y los lugares son falsos, pero no los hechos. Un error producto del descuido o quizás de un desvergonzado juego de manos del autor que le escribe. Imagínese, que el citado grupo que ha sufrido la censura y el acoso no se llama “Al Rojo Vivo”, sino “Su Ta Gar”. Imagínese por un momento que el grupo no es de Valladolid sino de Eibar (Guipúzcoa), y que el lugar donde iba a dar su concierto (por cuarta vez en su carrera) era Hospitalet (Catalunya), no Elorrio. Pues si logra imaginarse todo esto, habrá aterrizado justo en el espinoso escenario de lo real. Habrá pasado de la ciencia ficción de los dos primeros párrafos del presente artículo, a la realidad más cruenta de lo que viene a continuación. Abróchese el cinturón para el aterrizaje, que suele ser convulso...

Los hechos acontecieron tal cual se dictó al principio, sólo que en la localidad catalana no gobierna nadie presentado por las listas de ANV, sino de un partido que no ha sido ilegalizado todavía, pese a no sólo no condenar sino apoyar la violencia de la Primera Guerra del Golfo o los bombardeos de la OTAN sobre la ex-Yugoslavia, de nombre: PSOE. Por otra parte, las presiones al grupo, con informe policial de la Guardia Civil incluido, no fueron amenaza de ninguna dirigente “radical” abertzale, sino de Juan Carlos del Río, portavoz del PP en el ayuntamiento de l'Hospitalet., partido que no sólo no condenó sino que apoyó la violencia genocida e imperialista de la Guerra de Iraq (más de un millón de muertos civiles) por poner un sencillo ejemplo, tampoco ilegalizado hasta el día de hoy (a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo).

El grupo de rock Su Ta Gar viene sufriendo la censura no sólo en diversas partes de España, sino incluso en su propia tierra (Euskadi/Euskal Herria). Sus letras en euskera hablan de todo lo que les preocupa a sus miembros: el amor, la soledad, la amistad, la fugacidad o la intensidad del sentirse vivo. Por supuesto son un grupo comprometido, no de “Los 40 Principales”, su ideología es de izquierda abertzale, y no sólo hablan del conflicto vasco (sin hacer jamás apología de ningún terrorismo), sino también de la aculturación promovida por los medios de comunicación y las tecnologías, la adicción a las drogas , la devastación de las guerras y las torturas internacionales de Guantánamo por poner un ejemplo (caso de su último disco en estudio: “Jainko hilen Uhartean” (2006)). En cambio, algunas organizaciones como la Asociación Víctimas del Terrorismo (de ideología conservadora) les han atacado recriminándoles que sus letras hacen apología del terrorismo (cosa que también dicen de Fermín Muguruza, Banda Bassotti y S.A) Por supuesto, la censura la viven en ayuntamientos gobernados por los citados partidos mayoritarios y autodenominados “demócratas”, todavía no ilegalizados a pesar de ser más que sospechosos de incumplir diversos puntos del artículo 9 de su Ley de Partidos.

¿Qué democracia es ésta que nos venden, que un grupo no puede cantar en vasco y tener la ideología que quiera? ¿Por qué esta particular “caza de brujas” ante todo lo que huela a izquierda abertzale? ¿Qué les pasa a estos señores que ya no hacen caso ni a la Constitución que ellos mismos crearon y votaron? Porque en ella, en concreto en su artículo número 16.2, dice: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. Entonces, ¿por qué se obliga a la izquierda abertzale a condenar nada? ¿Condena el PP o el PSOE las guerras que apoyaron estando en el gobierno? ¿El Tribunal Supremo encausa a sus miembros, los ilegaliza y los persigue como “perros apestados” prohibiendo cualquier organización política o cultural donde participaran? ¿Qué ocurre aquí? ¿Dónde está la trampa?

La trampa se llama capitalismo y es el verdadero juego al que nos obligan a jugar. No su bonito disfraz llamado democracia, que cada vez menos se creen. Lo que pasa aquí es bien sencillo, es lo que ha ocurrido en la historia del capitalismo una y otra vez, incluso más allá, desde que existe la sociedad de clases, desde que existe la desigualdad legalizada. Básicamente se trata de la historia de imponer la hegemonía cultural e ideológica de la nación imperialista opresora para asegurar su influencia y control económico en el pueblo sometido.

¿Qué ocurre en el Reino de España entonces? Sencillo, el Reino peninsular es un estado capitalista, con un sistema político no democrático, donde una familia, de apellido Borbón, se agencia casi ininterrumpidamente desde 1700, en régimen de monopolio hereditario, la jefatura del Estado. A su vez, España también es un estado semicolonial de EUA y de varias potencias europeas (mediante, por ejemplo, las políticas comunitarias de la Unión Europea), pero por otra parte, cumple el rol de imperialista en Latinoamérica, y en algunas zonas de África, etc. Además España es un Estado sin unidad nacional, basado en una ideología que en muchos lugares del mismo no se termina de imponer: el españolismo (castellanismo imperialista de las élites burguesas dominantes). No se impone en la izquierda por los vestigios muy presentes de franquismo que imperan en ella y por el sistema no democrático que la enarbola (monarquía). El españolismo, tampoco logra imponerse en diversas partes del Reino, en particular en Cataluña y con especial fuerza contestataria en Euskadi. Tampoco cuaja mucho en el País Valencià, Galiza y Andalucía. Pero es en Euskadi donde siempre ha tenido una contestación más fuerte e intensa, y no estoy hablando de la violencia de ETA, sino de la resistencia civil del pueblo vasco. No en vano, fue allí donde la Constitución fruto del acuerdo de los sectores reformistas franquistas y los moderados de izquierda, fue mayormente contestada, siendo únicamente aprobada por un 30,86 % del pueblo vasco.

Lo cierto es que el llamado “conflicto vasco” se prolonga en el tiempo. Las fuerzas revolucionarias vascas no entran por el sendero reformista al que sí decidió incurrir el PCE en todo el Estado. ETA sigue matando y gran parte del entorno abertzale se niega a condenar estos asesinatos, ya que dicen que condenar no tiene sentido si el Estado, a su vez, no condena la tortura a ciudadanos vascos “sospechosos de terrorismo”que le imputan, entre otros, Amnistía Internacional año tras año 6 . El Reino y sus particulares mandarines (medios del capital, servicios secretos, jueces del régimen, diferentes fuerzas armadas del Estado, etc) continúan asimilando interesadamente el “no condenar” con el “apoyar” e incluso, por roce conceptual, con el “ser terrorista” (capítulo aparte merece el nuevo vocablo de moda utilizado por los acólitos del Estado de Derechas en sus juicios teleológicos: “ETA-Batasuna”, el cual hace una asimilación total entre una organización política pacífica y una organización secreta armada).

Continúa...


* Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, Licenciado en Bellas Artes, artista plástico, analista político y teórico del socialismo.

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