jueves, 25 de febrero de 2016

Historia de Éxito de un Entxufategi

En la diáspora vasca americana se reconoce a Juan José Ibarretxe como una persona decente, nacionalista sin llegar a independentista, dado a los aciertos y a los errores, el mayor de ellos definitivamente su presurosa declaración tras el 11M en Madrid.

Pero ni en la diáspora vasca hubo individuos que engañaron a absolutamente nadie, ellos son el actual lehendakari y muy alarmado Iñigo Urkullu, el inquisitorialmente represor Javier Balza y difinitivamente, el virreinal traidor Josu Jon Imaz.

De estos tres siempre se supo que eran los lobos con piel de cordero que rodeaban a Ibarretxe para mantenerle maniatado, siempre se supo que sus intereses no estaban en Euskal Herria, sino en Madrid.

Muestra de ello, esto publicado en Naiz:

Josu Jon Imaz cobró de Repsol 2,9 millones de euros en 2015

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, cobró oficialmente el año pasado 2,9 millones de euros de la petrolera, según la información remitida por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Los principales directivos de Repsol, Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, recibieron 2,9 millones de euros de retribución cada uno en 2015, lo que supuso en el caso del primero una reducción del 23 % frente a los 3,8 millones de 2014, y en el del segundo, un 44 % más que los 2 millones de un año antes.

Las modificaciones se deben a que en abril de 2014 el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, asumió la totalidad de las funciones ejecutivas en la petrolera, responsabilidad que venía compartiendo con el presidente de la compañía, Antonio Brufau.

En total, los dos principales directivos de la petrolera recibieron 5,8 millones en 2015, la misma cantidad que en 2014.

Repsol ha confirmado hoy que cerró 2015 con una pérdida de 1.227 millones de euros –frente a los 1.612 millones de beneficio de 2014– tras realizar una provisión extraordinaria de 2.957 millones ante el contexto de bajos precios del crudo, lo que también le ha llevado a recortar un 20 % el dividendo.



La única independencia que siempre procuró el entxufategi (que de esos también hay en la diáspora vasca también, no se vaya a equivocar el amable público), fue la de sus talegas.




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