sábado, 20 de febrero de 2016

Dignificando el Nobel de la Paz

El premio Nobel de la Paz ha sido entregado a personas muy poco recomendables, vamos, del tipo de gente a la que no invitarías a tu casa; desde Barack Obama pasando por el vascófobo Martti Ahtisaari hasta el mismísimo Operador Cóndor Henry Kissinger; sin olvidarnos de la pléyade de sionistas genocidas como Menachem Begin, Elie Wiesel, Isaac Rabin y Shimon Peres; o de auténticos merolicos del neoliberalismo y defensores del imperialismo estadounidense como Mikhail Gorbachov, Lech Walesa, el agente de la CIA Tenzin Gyatso (conocido como Dalai Lama) o la impostora Agnes Gonxha Bojaxhiu (conocida como Teresa de Calcuta).

Uno de los pocos que lo ha merecido ha sido José Manuel Ramos-Horta, y precisamente él nomina a un grupo que de ganarlo dignificaría un poco el paupérrimo historial del mismo.

Les recomendamos esta nota publicada en la página de Cuba Sí:

El expresidente de Timor Leste José Manuel Ramos-Horta manifestó hoy aquí que ninguna otra organización o grupo de personas en el mundo merece tanto el Premio Nobel de la Paz como la brigada médica cubana.

De acuerdo con el exmandatario (2007-2012), quien recibió ese galardón en 1996, como laureado tiene la posibilidad de nominar a personas o instituciones para entregarles el premio, por lo que este año propuso a los doctores de la isla caribeña que brindan sus servicios en diferentes lugares del mundo.

Se trata de una iniciativa única y extraordinaria que nadie ha replicado, afirmó durante una conferencia dictada en el Congreso Internacional Universidad 2016 que concluye este viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana.

El tiempo es perfecto para entregar el premio a la brigada médica, aseguró el político, quien reconoció el apoyo brindado a su país por la nación antillana, donde se han formado 700 estudiantes timorenses como profesionales de la salud.

Además, rememoró, por iniciativa del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, la isla caribeña instaló en el Estado asiático una escuela médica, lo cual permite a Timor Leste tener en la actualidad un millar de galenos.

Cuba tiene más médicos en el mundo que el grupo de las siete mayores economías del orbe combinadas, ¿por qué países como Japón, Alemania o Estados Unidos no han hecho algo similar, no solo en medicina, sino en otras áreas como la agrícola?, cuestionó.

Durante su alocución, Ramos-Horta recordó que la colaboración médica de la mayor de las Antillas comenzó en 1963, un año después de la independencia de Argelia, cuando el primer contingente de la isla partió hacia ese territorio africano.

Resaltó el hecho de que mientras otras organizaciones como Médicos sin Fronteras, ya galardonada con el Nobel, asisten a los lugares por determinados periodos de tiempo ante situaciones de emergencia, los doctores cubanos permanecen en muchas naciones cuanto sea necesario.

Al mismo tiempo, y en el contexto del lema del Congreso de educación superior, subrayó que la brigada médica es un ejemplo de la innovación educativa.

Servir a las personas, a la humanidad, formar a los mejores profesionales, para eso debe ser la educación, expresó en referencia a la labor de los profesores cubanos que forman a trabajadores de la salud en territorios como Venezuela, Yemen, Guinea Bissau, Ghana y su propio país.





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