martes, 27 de noviembre de 2012

Pidiendo Perdón


Nos han enviado este texto por correo electrónico:

Pedir perdón
¿Tiene que pedir perdón el jefe del estado español por el terrorismo de estado? ¿Tiene que pedir perdón el presidente del gobierno por la impunidad garantizada a las torturas de miles de ciudadanos vascos? ¿Tienen que pedir perdón quienes callaron ante la guerra sucia y el terrorismo de estado? ¿Tienen que pedir perdón quienes torturaron y asesinaron a Lasa y Zabala? ¿Tienen que pedir perdón quienes organizaron el GAL, el señor X y todos los que se forraron contratando asesinos para matar  a tantos y tantos vascos? ¿Tiene que pedir perdón quien mató a Germán? ¿Tiene que pedir perdón quien mató a Manzanas? ¿ Tiene que pedir perdón quien puso una bomba en el cuartel de la guardia civil? ¿Tiene que pedir perdón quien mató a Buesa? ¿Tienen que pedir perdón quienes defendieron y consintieron con la lucha armada de ETA? ¿Tiene que pedir perdón quien organizó la bomba de la T4?
Así podríamos hacernos miles de preguntas, y solo hay una respuesta. Nadie tiene obligación de pedir perdón a nadie. Nadie tiene derecho a exigir a nadie que pida perdón  Pedir perdón es abrir el corazón al ofendido y enseñarle lo que hay dentro, y esto, aunque es el acto mas digno y valioso que jamás alguien podría imaginar en la resolución de un conflicto y entre las partes  ofendida y ofensora, nadie en este mundo tiene derecho a exigirlo. Pedir perdón al ofendido, es un acto magnifico y propio de personas dignas y de  una gran talla humana, pero solamente depende de la libre decisión. Nadie en este mundo, jamás, tendrá derecho a exigirlo.
Quien exige a la otra parte que pida perdón  solamente busca humillar a la otra parte y quedar ante la sociedad como bueno, mientras el otro queda como malo. Esto es indigno de personas honestas y de personas que quieren resolver una situación conflictiva.
La sociedad y por ende, las partes de un conflicto donde ha habido ofendidos y ofensores por las dos partes, solamente tienen un camino para saber qué hay en el corazón de la otra parte y si su deseo de paz y resolución es verdadero. Este camino es sola y exclusivamente, lo que haga la otra parte y si eso que hace va encaminado al objetivo deseado, de que el conflicto entre ofendidos y ofensores sea resuelto. Todos los otros gestos y actitudes, incluido el reconocimiento de el daño ocasionado, pertenece a la decisión personal de cada parte. Cuando una de las partes de un conflicto es capaz de reconocer ante su victima el daño ocasionado y manifestar su dolor, no digamos ya , si llega a pedir perdón por ese daño ocasionado, está haciendo lo mejor que un ser humano puede hacer  ante su victima en un conflicto.
En la situación actual que vivimos en Euskalerria, en la que ha habido muchos ofensores y muchos ofendidos y tanto una parte como la otra han realizado acciones y organizaciones que han creado mucho dolor, debemos mirar a qué hace cada parte y si lo que hace está encaminado a resolver el conflicto que trajo como consecuencia tanto dolor.
¿Qué ha hecho ETA y la Izquierda Habertzale hasta este momento de cara a resolver el conflicto? ¿Qué ha hecho hasta el momento el estado español, la policía y los políticos españoles, hasta este momento de cara a resolver el conflicto?
La sociedad vasca y el mundo exterior, miran a unos y otros, pero tanto los de aquí como los de fuera, muestran su decepción, porque va pasando el tiempo y solamente una de las partes ha hecho gestos y ha dado pasos en sus acciones y decisiones que muestra deseos de paz y resolución. Mientras que la otra parte continua con sus sistemas represivos y su actitud de que aquí no pasa nada y la victoria es nuestra, porque para eso tenemos las armas. Incluso hay quienes ante ciertas actitudes, dicen que en el estado español hay muchos que lamentan el cese de la actividad armada de ETA. Lamentan el final del conflicto armado, porque temen al conflicto político.
¿Habrá alguien entre los intelectuales españoles, que les ayude a mirarse en un espejo y ver lo que están haciendo? 
Es cierto que siempre que hay un conflicto y se plantea su resolución, la parte que  teme perder, niega la existencia del conflicto, porque no entiende que nadie pueda ganar si el otro no pierde, pero un buen negociador, ha de ayudar a que todos entiendan que es posible resolver un conflicto en el que tanto una parte como la otra salgan ganando. Los vascos ganaríamos muchísimo y España también.



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