miércoles, 8 de octubre de 2008

Tortura y más Tortura

Esta nota aparecida en Gara nos llega gracias al blog Orain Euskal Herria:



Sueskun, Araguas y Azkona han denunciado que fueron torturados

Gorka Sueskun, Iker Araguas e Ibai Azkona, detenidos la semana pasada en Iruñerria, han denunciado que fueron objeto de torturas y malos tratos mientras permanecieron incomunicados en manos de la Policía española. Golpes en todo el cuerpo y la aplicación de la bolsa son algunos de los tormentos que relataron ante el juez.

Gorka Sueskun, Iker Araguas e Ibai Azkona fueron enviados a prisión por el juez Fernando Grande-Marlaska el sábado pasado, pero hasta ayer no se les levantó la incomunicación.

Una vez contactado con sus abogados y familiares, los jóvenes han podido relatar los malos tratos y torturas que sufrieron mientras permanecieron en manos policiales.

Según han relatado y denunciaron ante el propio Grande-Marlaska, los primeros golpes y amenazas, en el caso de Iker Araguas e Ibai Azkona, comenzaron en comisaría, adonde fueron conducidos tras ser detenidos entre las 22.00 y las 22.15, respectivamente.

Durante el traslado a Madrid les obligaron a hacer todo el viaje en una postura forzada y, a Gorka Sueskun, le colocaron una bolsa en la cabeza y le golpearon. A Ibai Azkona le obligaron a hacer todo el trayecto con la cabeza entre las piernas.

Mientras estuvieron detenidos -cuatro días- la luz del calabozo estuvo encendida y se oía un molesto ruido. También les obligaron a permanecer todo el tiempo mirando al suelo.

Los interrogatorios, según han denunciado, fueron muy largos y fueron obligados a hacer declaraciones policiales. Les golpearon con las manos, sobre todo en la cabeza, en los testículos y en el vientre. Además, les obligaron a hacer flexiones y otros ejercicios físicos. A los tres les aplicaron la bolsa y les tiraron de los pelos.

Junto a ello, los jóvenes fueron objeto de amenazas y presionados con sus familias y con que les aplicarían electrodos.

Sueskun, Azkona y Araguas hicieron la declaración policial tal y como les ordenaron los policías, que después les dejaron más tranquilos. Ante el juez los tres denunciaron que fueron obligados a suscribir las declaraciones y que lo hicieron bajo tortura. Azkona y Araguas también se lo contaron al médico forense de la Audiencia Nacional.

En el caso de Iker Araguas, operado de hernia discal hace alrededor de un año, explicó al forense que padecía dolores y éste le dio un medicamento, que finalmente decidió no tomar porque llevaba largo tiempo sin comer. Todavía siente dolores en el vientre, según ha relatado.




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