lunes, 16 de junio de 2008

La Roma Mexicana Tampoco Paga

Esto sí que es tragicómico, tanto cuidado que tienen el Centro Vasco de México y la página Vascos México para mantenerse dentro de los lineamientos marcados por Juan Carlos Borbón y así no incurrir en la furia de sus socios los muy distinguidos merce... perdón, empresarios españoles y de nada les sirve, una vez más los ponen por la calle de la amargura.

Esta vez la regañina se la llevan en El Universal en la sección Itinerario Político de Ricardo Alemán en un escrito titulado "España : filias y fobias", aquí tienen los segmentos que conciernen al objetivo de este blog:


España: filias y fobias

Desde el primer día de la visita de Estado de Felipe Calderón a España sorprendió no sólo a la comitiva del mandatario mexicano, sino a observadores de los dos países, la efusividad, calidez y sobriedad mostrada al presidente mexicano por los jefes del estado y el gobierno español: el rey Juan Carlos de Borbón y el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Y es que ante los rostros atónitos de propios y extraños el mandatario mexicano recibió un prolongado y casi general aplauso de la pluralidad partidista española en la sede de Las Cortes, una cena de Estado en El Pardo, la casa de la monarquía que reserva esas galas para las grandes ocasiones, y calurosas palabras del gobierno socialista en el símbolo de la democracia española, La Moncloa.

Todo ello: reconocimientos, elogios y largos aplausos —que parecen desmedidos en un México aún polarizado y donde los odios están a flor de piel— confirman la regla muy a la mexicana; el presidente Calderón es un mandatario que, por la razón que se quiera, no parece y no es profeta en su tierra. Un presidente repudiado por casi un tercio de mexicanos envenenados de odio, y que es respetado y reconocido en España.

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Pero que nadie se equivoque. La verdad es que algunas voces muy cercanas a López Obrador, como las de esa reputada pareja que son Claudia Sheinbaum y Carlos Imaz, aclaran a todo el que quiera escucharlos que la fobia de “el movimiento soy yo” y su grupo no es contra todos los españoles. No, no se equivoquen; algunos de ellos “son amigos” de “el movimiento soy yo”, sobre todo si tienen sangre vasca.

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Pero el asunto tiene mucho más de fondo. Todos saben que la comunidad de origen español en México es harto numerosa —sea producto del exilio que generoso recibió el gobierno de Cárdenas, sea producto de los muchos negocios españoles en México— y que al mismo tiempo esa comunidad es de los grupos sociales más dinámicos. Lo que no todos saben es que una parte de esa comunidad —sobre todo una parte del sector de origen vasco— se identificó, apoyó, promovió y hasta financió a un líder político mexicano que, igual que ellos, también tiene raíces vascas. Nos referimos al señor Andrés Manuel López Obrador, cuya sangre materna es de origen vasco.

Resulta que algunos de los más influyentes operadores, promotores, publicistas y hasta financieros de “el movimiento soy yo” durante todo el gobierno del DF —de 2000 a 2005— son profesionistas, periodistas, políticos, empresarios y, en general, ciudadanos que tienen algún vínculo con los vascos asentados en México y que se identificaron no con la izquierda mexicana, sino con un líder como AMLO. Y claro, por es razón no faltan las voces que incluso acreditan alguna relación de esos sectores —sin que esto tenga elementos de prueba— con el movimiento separatista de ETA en España.

Pero quienes creen que todo se reduce a esos dos eventos coyunturales se equivocan de cabo a rabo. La fobia de AMLO y de su grupo contra todo lo español —o por lo menos contra lo español que no sea vasco— viene de lejos. Y el que tenga dudas puede revisar el quinquenio 2000-2005, sobre la inversión española en el DF, y descubrirá la cantidad de quejas y trabas de empresas que no sólo fueron obstaculizadas, sino perseguidas. Ese dato contrasta con las empresas que sin licitación y casi en secreto fueron seleccionadas para la construcción de los “segundos pisos del Periférico”; empresas que como todos saben, al mismo tiempo fueron las que patrocinaron una buena parte de la campaña de AMLO rumbo al 2006. Y esas empresas tienen capitales españoles, vascos para mayores señas. ¿Y saben quién las seleccionó? En efecto, la jefa de ese equipo, la señora Claudia Sheinbaum. Un ejemplo patético. Entre 2000 y 2005, la empresa española Eumex —especializada en equipamiento vial y publicitario— fue perseguida con una ferocidad sin límite por el gobierno de AMLO, a pesar de que desde años atrás había obtenido una concesión con el GDF. La persecución fue demencial y se sumó a otras quejas de empresas constructoras españolas que denunciaron públicamente que la mayor obra vial del GDF fue realizada sin licitación y favoreciendo a grupos amigos del gobierno. El diario La Crónica, del 24 de febrero de 2005, da cuenta de la manera ofensiva, arbitraria, en que fue detenido y humillado el presidente de la empresa Eumex.

En febrero, ahora de 2004, AMLO criticó con severidad la venta de Bancomer al grupo español BBV, y algo similar hizo cuando otro banco fue vendido a otro grupo español, ahora Santander. La crítica era que les habían regalado los bancos a los capitales españoles, y peor aún, sin pagar impuestos. Esa mima postura la mantuvo AMLO con las empresas españolas de ramo turístico, del gas, del petróleo y la electricidad.

La venganza

Desde el 3 de julio un objetivo central en los discursos de AMLO, en su guerra personalísima contra Felipe Calderón, ha sido precisamente el empresariado español. Los empresarios españoles, sobre todo los dedicados a la energía y el turismo, son lo más parecido a la peste. Son, dice la gente cercana a AMLO, “los nuevos conquistadores”. Por eso esa especial xenofobia tabasqueña contra todo lo que huela o parezca ibérico. Y claro, todo menos los vascos. Pero un mexicano de origen español fue el blanco favorito de AMLO a partir de 2007; Juan Camilo Mouriño. Todos recuerdan la ferocidad lanzada por “el movimiento soy yo” contra Mouriño, a quien con mentiras se hizo ver como el depredador español del petróleo mexicano. Y quieran o no, les guste o no, todo ese odio lanzado por AMLO contra lo que parezca, huela, sea o no español, vacunó al gobierno y al estado españoles, al grado de convertir a Calderón en una suerte de héroe frente al peligro “legítimo”.



Para empezar he de decir que a los primeros que les tomó por sorpresa enterarse que la madre de López Obrador es de origen vasco fue a nosotros. Llama la atención que Ricardo Alemán no mencione a Vicente Fox quién es de madre donostiarra (nacida en Donostia, Euskal Herria) o que la esposa de Felipe Calderón, Margarita Zavala, ande por allí con un apellido vasco.

Pero lo que en verdad indica que el tal Alemán está bastante desinformado acerca del asunto es su mención de que el BBV es un banco español siendo que las iniciales significan Banco Bilbao Viscaya, y siendo que tanto Bilbao como Viscaya se encuentran en el País Vasco pues ya puede usted sacar su conclusión.

Pero bueno, los que tienen que aprender su lección son los dos referentes de la comunidad vasca en México, el Centro Vasco y la página Vascos México, que por seguir las ordenes del gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca y del Partido del Negocio Vas... perdón, Nacionalista Vasco mantienen tanto a la prensa como a la sociedad mexicanas ignorantes de lo que Euskal Herria realmente es. Que vergüenza dan, porque mientras ellos no hagan nada por acercarse a la comunidad mexicana que los acogió entonces juntaletras como este tal Ricardo Alemán los utilizarán como tiro al blanco en beneficio de los empresarios españoles que son los que realmente mandan en España por vía del Borbón, y no del "socialista" Zapatero.


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