jueves, 4 de septiembre de 2003

Las Peripecias de Muguruza

He aquí una reseña de lo que Fermín Muguruza ha vivido en los últimos años:

Canción de Manu Chao para Muguruza

El músico vasco, nueva víctima de la intolerancia

Luis Hernández Navarro

Fermín Muguruza tomó el micrófono en el Foro Alicia la noche del 11 de julio de 1998. ''Hace tres años -dijo- nos corrieron de México por apoyar a las comunidades en resistencia en Chiapas. Hoy, tres años después, les vuelvo a decir: ¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!" La multitud estalló en aplausos.

Hoy, al igual que le sucedió en México en 1996, el músico vasco es víctima de la intolerancia. Tres conciertos de la gira Jai Alai Katumbi Express (que en español significa algo así como: Fiesta Alegre Rápida del barrio de Río Katumbi), que efectúa junto con Manu Chao, fueron cancelados en las ciudades de Málaga y Murcia. Los organizadores del espectáculo exigieron al autor de Clandestino que Muguruza no participara en las tocadas, porque su compromiso con el independentismo vasco ''hiere la sensibilidad de no pocas personas".

Fermín no es el único artista vasco acosado dentro de España por sus ideas. El grupo Soziedad Alkoholica, formado en 1988, ha sufrido desde 1992 un clima de linchamiento que ha provocado la cancelación de muchas de sus presentaciones.

The Clash y Public Enemy como fuente

Muguruza es uno de los rockeros vascos más reconocidos y populares internacionalmente. Ha producido 18 discos con sus bandas Kortaku, Negu Gorriak o como solista, además de haber participado en multitud de grabaciones junto a bandas como Dut, Tijuana No, Todos tus muertos o Nación Reixa.

Promueve además la disquera Esan Ozenki Records (Grítalo fuerte, en su traducción castellana), que funciona sobre principios como la autogestión y la independencia, y busca mantener la coherencia entre la música, la palabra y el compromiso con la realidad. El sello promueve a muchos músicos vascos que no cuentan con una empresa que los arrope. Tiene además un subsello para difundir grupos de otros países comprometidos con la transformación social, llamado Gora Herriak (Viva los pueblos).

Aunque Fermín aprendió a tocar el acordeón a los ocho años de edad, encontró su destino al escuchar, en 1979, en la ciudad de Donosti, en el País Vasco, al célebre grupo The Clash, buque insignia del movimiento punk. "Me fui a Londres a comprar una guitarra Telecaster y vi claro que tenía que expresarme con la música", dijo a Igor Cubillo a finales de 1997, en una entrevista publicada en Egin. El era entonces, en el sentido más amplio de la palabra, un chavo punk de la calle. Las canciones se convierten en el instrumento para vivir y ahuyentar el dolor, en la vía para decirlo todo.

Nueve años después, al oír en París al grupo de rap Public Enemy, tiene la segunda influencia definitiva en su formación personal.

Con su hermano Iñigo y con Trenku Armanderiz funda su primera banda: Kortaku. El grupo mezcla ska, punk y reggae y lo adereza con letras divertidas y rebeldes que, en sus palabras, son "canciones impregnadas de un compromiso militante con la realidad, palabras desnudas creadas para unificarse con la música, para cantar o, mejor dicho, disparar sobre una melodía, para conseguir la integridad en una canción con la musicalidad que cada palabra lleva implícita". En este periodo surgen obras como Nicaragua sandinista y A la calle.

Perteneciente a una generación de vascos que perdió su lengua como resultado de la represión franquista, compone sus primeras letras en español. No renuncia, sin embargo, a reapropiarse de su cultura e identidad. Como muchos otros jóvenes vascos de su época aprende euskera de mayor y reivindica sus raíces. A partir de Kolpez Kolpe comienza a componer y cantar en la que considera es su lengua.

Negu Gorriak

La banda Kortaku se disuelve después de producir cinco discos. Muguruza forma entonces Negu Gorriak, probablemente el grupo de rock vasco más conocido e influyente en años, pionero en la fusión de estilos. "Estoy convencido -dice- de que el mestizaje musical es uno de los antídotos más eficaces contra la ola de racismo y xenofobia."

Fermín ya es, en ese momento, un personaje público, una voz reconocida. Activista de Herri Batasuna, combina su compromiso con la causa del nacionalismo con un intenso internacionalismo. Su mensaje es sencillo y directo: el pueblo vasco tiene el derecho a decidir su futuro.

El grupo recorre el mundo y graba ocho discos. Dos de sus integrantes son insumisos. La denuncia en Corrupción sobre los vínculos existentes entre la Guardia Civil española y el narcotráfico provoca que se les lleve a juicio. Ocho años después ganan la demanda.

Fermín Muguruza tocó por primera vez en México con Negu Gorriak en 1993, en uno de los antros más conocidos de entonces: el LUCC, La Ultima Carcajada de la Cumbancha (nombrado así en honor de la canción de Agustín Lara). Cuál no sería su sorpresa al encontrarse con un auditorio abarrotado que cantaba sus piezas en ¡euskera! Milagros del Chopo y la piratería, la obra del músico vasco era conocida y reconocida por un buen grupo de fans mexicanos.

Solidarios con la causa zapatista desde su surgimiento, Fermín y dos integrantes de Negu Gorriak viajaron a Chiapas en abril de 1996. Detenidos en un retén militar, fueron citados por Migración. Sin embargo, no llegaron a la "invitación" oficial. Tenían una reunión más importante: un concierto en apoyo a las comunidades rebeldes: El Aguascalientes sobre ruedas. Al día siguiente, cuando salían del país, la migra se encargó de despedirlos llevándolos personalmente hasta el avión... Uno de ellos, el baterista Mikel, fue detenido e incomunicado durante cuatro días, a pesar de que había pagado la multa desde el momento mismo en que fue apresado.

Negu Gorriak se disolvió cuando se encontraba en la cúspide de su fama. Según ellos "decidimos movernos de la proa de la embarcación que provoca grietas entre los icebergs, hacia otros puntos que ocupan la tripulación, ya que las energías que utilizamos para acabar con la explotación del hombre por el hombre y para vivir libres sin estar subordinados a nada y a nadie nunca desaparecen, sólo se transforman".

En el camino

Muguraza comienza entonces su carrera como solista, irónicamente con una larga serie de colaboraciones con H en La Habana. Graba también con el grupo Dut, acompañado de invitados de todo el mundo, y con gran cantidad de bandas. "No voy a mantener un grupo estable -dijo-; intento algo más ambicioso. Pretendo juntarme con grupos con los que tengo una complicidad, tanto ideológica como musical."

Después de dos conciertos en noviembre del año pasado, directamente ligados a la cuestión vasca, comenzó con su amigo Manu Chao y la Radio Bemba la gira clandestina Jai Alai Katumbi Express. Katumbi es un barrio de Río muy querido por Manu Chao. La gira se convirtió de inmediato en un inmenso éxito. A bordo de un viejo autobús británico de dos pisos, rentado para la ocasión, con 17 literas, han recorrido el territorio español convocando multitudes. Frente al público, Fermín sigue siendo allí el gran animador que siempre es, el hombre que derrocha energía frente al auditorio.

Fiel a sí mismo y a la causa que enarbola, el músico vasco ha tenido que padecer regularmente los ataques de los españolistas. Antes de las últimas cancelaciones de sus conciertos en Málaga y Murcia, fue abucheado en la ceremonia de los Premios de Música en Madrid, al criticar el cierre del diario vasco Egunkaria mientras recibía el premio a la mejor canción en euskera, por su obra In-Komunikazio.

Amarga ironía la de Fermín Muguruza, abucheado por colegas. "Incomunicación total/soledad, desazón/tristeza, inquietud, angustia.../incomunicación total", reza el estribillo de la canción de su más reciente entrega disquera, precisamente la que fue premiada. Ese grito de desolación al que hace referencia es el mismo que hoy se escucha en la intolerancia de quienes quieren impedir que cante.

Triste paradoja la de este artista. Convencido de que "el mestizaje musical es uno de los antídotos más eficaces contra la ola de racismo, de xenofobia", él mismo es hoy víctima de la intolerancia, el racismo y la xenofobia que, a lo largo y lo ancho del Estado español, se vive contra todo aquello que se identifique con lo vasco.


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