sábado, 16 de julio de 2011

Obsesión Españolizante

Hace apenas un par de día les recomendábamos que leyeran el texto publicado por nuestro amigo Iñigo Saldise en su blog Soberanía de Navarra acerca del Código Calixtino.

Pues bien, el detalle del tratamiento que el autor Aymeric Picaud hace acerca de los vascos, y lo más importante, de la Nabarra vasca no ha escapado a los autores españolistas y uno de ellos se hace bolas en un vano intento por parecer simpático. El texto en cuestión ha sido titulado "Los vascos y el Codex Calixtinus" y su autor responde al nombre de José María Herera y lo pueden encontrar en la página de El Imparcial.

Vamos a hacer a un lado los pormenores que Herrera provee a manera de introducción, también lo que el ha escrito que ya ha sido mencionado en el texto de Iñigo Saldise y nos vamos directo al grano:

Capítulo aparte merece el uso que del Codex Calixtinus hacen los nacionalistas, gente que cuando el testimonio de Picaud les conviene, por ejemplo en lo relativo a la extensión del territorio vasco, juzgan su autoridad incuestionable; y cuando no, por ejemplo en el relato de las costumbres antes citadas, recelan de su palabra o la atribuyen a una campaña internacional contra los vascos. ¿Quién organizó dicha campaña? Obviamente, no el Estado español, ni los españolistas, que no existían. ¿Entonces? Castilla. El problema es que cuando se redactó el Codex, Castilla acababa como quien dice de nacer, la mitad de su población era vasca y, por si fuera poco, acogió a finales de aquel siglo a vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses, que decidieron voluntariamente separarse de Navarra e integrarse en ella, vaya usted a saber por qué.

Estimado José María, tu trampa dialéctica es a la vez burda y diáfana. El vicio de tu posicionamiento salta a la vista y es fácil de señalar. Para ti Navarra y los vascos sólo existen al sur de los Pirineos y tu modo de ver el tema no tiene nada de original, de hecho es uno de los ejes principales del trabajo de zapa que muchos articulistas como tu hacen día a día en contra del derecho del pueblo vasco a su autodeterminación. Lo tuyo se reduce a uno de los mantras que se repiten ad nauseum: los vascos son unos españoles que no quieren ser españoles.

Listo, es todo, y los vascos de Iparralde a tocar pitos, sin importar que Nafarroa está dividida en dos, al norte su porción continental conocida como Nafarroa Behera (Baja Navarra o Basse Navarre) y al sur su porción peninsular Nafarroa Garaia (Alta Navarra o Haute Navarre). Y que junto con Behe-Nafarroa (cuya capital, Donibane Garazi, fuese la sede de los reyes navarros tras la genocida invasión castellana) las provincias de Lapurdi y Zuberoa también están habitadas por personas que se consideran a sí mismos vascos y no ¡gulp! franceses.

Y es que al hacer desaparecer a los vascos de Iparralde, junto con Iparralde, Madrid "convence" a los observadores externos de que el "conflicto vasco" no es uno que se circunscriba a los derechos políticos y civiles de los pueblos, no, es tan solo un conflicto de violencia interna que ya verán los españoles como solucionar. Y colorín colorado el cuento se ha acabado.

Claro, la ONU y la UE prefieren esa versión de los hechos, así no tienen que verse en la penosa necesidad de exigir a Madrid y a París que muevan ficha en lo que respecta al respeto al derecho de los vascos a su autodeterminación y eventual descolonización. 

Pero no es tan fácil, no. Al momento que el "conflicto vasco" incluye a dos estados nación y a un pueblo las instituciones internacionales están casi que forzadas a tomar cartas en el asunto, por eso el interés en siquiera admitir que existen vascos al norte de los Pirineos. Café para todos; gana Madrid, gana París, gana la ONU y gana la UE... los únicos que pierden son los vascos y todos los demás pueblos de Europa atrapados en la pesadilla de un concepto de nación o país que no tiene poco más de doscientos años.

Pero José María, para encontrar la respuesta a quienes estaban detrás de la campaña de desprestigio contra el pueblo vasco no hay más que leer el texto de Iñigo Saldise, en especial este párrafo:


Aymeric Picaud debió realizar el Iter pro peregrinis ad Compostellam o Guía del Peregrino, antes de la muerte en el año 1134 del rey Alfonso I de Pamplona y Aragón acaecida en Franga, cuando combatía al mando de tropas nabarras a la alianza formada por los musulmanes de la ciudad y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, que a su vez era Maestre de la Orden del Temple. Durante el reinado de Alfonso I de Pamplona y Aragón, el Condado de Gascuña en su totalidad y desligado en ese periodo del Ducado de Aquitania, donde debemos incluir por supuesto al denominado por el clérigo de Parthenay-le-Vieux como País de los vasco(ne)s, rindió vasallaje exclusivo al Reino nabarro, formando parte componente del mismo, algo que podemos comprobar al repasar cuales eran los señores que se integraron en las tropas del Batallador; incluso durante el reinado del único rey vascón que ha conseguido unificar bajo un solo gobierno propio e independiente a la totalidad de la Tierra de Baskonia, el Condado de Tolosa (Toulouse) basculó hacia el Reino vascón de Pamplona y Aragón, rindiendo vasallaje al rey Alfonso I de Pamplona y Aragón, desligándose así durante ese periodo del Reino de Francia.

¿Lo ves?

Los galos (o franceses) también tenían razones para apoyar una sucia campaña de injurias en contra de los navarros. No había necesidad de que la "recién creada Castilla" estuviera tras la saña literaria de Aymeric.

¿O ya se te olvidó Orreaga?




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