sábado, 24 de noviembre de 2007

Gernika y Propaganda

El texto que están a punto de leer ha sido publicado en EuskoNews y tiene un innegable valor histórico aunque por haber sido escrito para un medio oficialista contiene la cifra revisionista de 120 víctimas mortales del bombardeo lo cual beneficia a Madrid pues es más fácil encontrarle "justificantes" a 120 muertos que a la cantidad verdadera que está por encima de los 1500, así pues voluntaria o involuntariamente los historiadores vascos le hacen el trabajo sucio a los fascistas españoles.

Aquí lo tienen:

El bombardeo de Gernika y la propaganda radiofónica del Gobierno Vasco

Lorenzo SEBASTIÁN GARCÍA | Historiador

La destrucción de Gernika el 26 de abril de 1937 fue uno de los hechos más controvertidos de la Guerra de 1936. En síntesis, lo que aconteció fue el bombardeo de la villa foral durante más de tres horas por aviones italianos y alemanes al servicio de los militares golpistas genocidas franquistas contra el Gobierno de la República. Las consecuencias fueron no menos de 120 víctimas mortales y la destrucción del 70% de la ciudad por las bombas incendiarias.

Sin embargo, todavía hoy no está claro cuáles fueron los motivos de un ataque tan desproporcionado e intenso, tras el cual los objetivos militares (puente de Rentería, vías ferroviarias y fábricas de armas) y sentimentales (El Roble de Gernika y Casa de Juntas) quedaron intactos. Tampoco sufrieron mayores desperfectos los cuarteles situados en el Instituto de Enseñanza Media y en los conventos de las Mercedarias, las Clarisas y los Agustinos.

El bombardeo de Gernika, debido a la habilidad propagandística del Gobierno Vasco y de la República, y a la persistente negativa de los genocidas franquistas en reconocer su autoría, se convirtió en un modelo de propaganda, -como bien estudió Southworth- por medio de la radio, los periódicos, los folletos, el cine y el cuadro de Picasso. Es en esta clave propagandística en la que vamos a analizar el programa especial de Radio Emisora Bilbaína del 4 de mayo de 1937. Esta emisión se realizó en castellano, francés e inglés y con declaraciones en euskera. No era el primero, ni fue el último acto de propaganda a cargo del Departamento de Justicia y Cultura del Euzko Jaurlaritza (Gobierno Vasco). En concreto, a lo largo de la contienda editó cuatro folletos sobre la humanización de la guerra y la intervención extranjera.

Con el uso de la radio más potente que tenía el Gobierno Vasco, se buscó la inmediatez del mensaje y que éste fuese escuchado también en territorio enemigo y en el extranjero. Su objetivo era "expandir por el mundo la verdad del monstruoso atentado que hizo desaparecer del mapa a la villa de Gernika, solar de Euzkadi y símbolo de las libertades vascas. Y quería, sobre todo, que la verdad llegara a los vascos que, dispersos por el mundo, siguen anhelantes las trágicas vicisitudes que la guerra ha proporcionado a la patria y a los vascos que esperan el día de la liberación obligados a convivir con los incendiarios de pueblos y sicarios de muchedumbres pacíficas".

Este tipo de emisión ya había sido empleado por el Gobierno de Euzkadi para transmitir el mensaje del Lehendakari Agirre el 22 de diciembre de 1936. En ambas ocasiones, estas intervenciones se reprodujeron parcial o totalmente en periódicos y folletos, constatándose así el efecto multiplicador que poseía la propaganda radiada y logrando su permanencia en el tiempo.

De esta manera, a primeros de junio la Sección de Propaganda del Departamento de Presidencia publicó, con amplio despliegue gráfico, el folleto Guernica en inglés, francés y castellano.

La sesión de radio fue preparada con detalle. Se buscó que los intervinientes fueran testigos o tuviesen relación con Gernika y que además tuvieran prestigio, y credibilidad social.

Por este motivo intervinieron una destacada figura de la intelectualidad vasca, la máxima representación del poder civil en Gernika, un sacerdote y el consejero de Justicia y Cultura del Gobierno Vasco. Asimismo, nos consta la intervención en vascuence de Fausto Leunda y que estaba prevista la participación del consejero de Gobernación del Gobierno Vasco, Telesforo Monzón. Se trata de hombres de entre 30 y 60 años, vascoparlantes, de clara simpatía por el Euzko Alderdi Jeltzalea - Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), cuando no activos militantes.

En primer lugar, intervino el sexagenario vasquista Bonifacio Echegaray, que disertó sobre el significado universal de Gernika, la destrucción de sus edificios, el archivo municipal y de la biblioteca de su prestigioso hermano Carmelo. El gipuzkoarra Echegaray fue un importante exponente de la cultura vasca (miembro destacado de la Sociedad de Estudios Vascos y de Euskaltzaindia, Academia de la Lengua Vasca) y notable jurista (licenciado en Derecho, secretario judicial en el Tribunal Supremo y después en una Sala de lo Civil en Madrid). En 1932 colaboró en la redacción del Estatuto Vasco, y al formarse el gobierno autónomo desempeñó los cargos de presidente de su Comisión Jurídico Asesora y miembro del Consejo de Cultura de Euzkadi. Falleció en 1956 en Durango y enterrado en Gernika.

En segundo lugar, habló el alcalde guerniqués José Labauria (EAJ-PNV). Relató cómo transcurrió el bombardeo y acusó a Hitler y Mussolini de ser partícipes en la tragedia. Labauria fue capitán de la marina mercante y regentó el negocio familiar de vinos. Ocupaba la alcaldía desde hacía sólo dos meses y medio tras refugiarse en Francia el anterior alcalde y el cese de su sustituto. Además de en esta sesión participó en posteriores actos propagandísticos. Tras la pérdida de Bilbao se refugió en Francia, pero al comenzar la II Guerra Mundial se escondió en un convento vigués, protegido por un religioso vasco. Fue detenido y estuvo encarcelado en Pontevedra y Bilbao. Falleció tiempo después en Bilbao, siendo enterrado en Gernika por deseo propio.

En tercer lugar, tomó la palabra el joven sacerdote gernikarra Eusebio Arronategi, que comenzó su relato con unas palabras bíblicas: "Señor perdónalos porque no saben lo que hacen". Arronategi estaba sustituyendo al arcipreste de Santa María, el carlista José Domingo Iturraran que se encontraba escondido.

Tras el bombardeo Arronategi se trasladó a Bilbao y después a Francia, falleciendo en Bayona el 23 de julio de 1937. A su funeral acudieron el alcalde de Gernika, altos cargos del EAJ-PNV y varios sacerdotes exiliados.

En último lugar, intervino el consejero de Justicia y Cultura, el donostiarra Jesús María Leizaola (EAJ-PNV), que intentó demostrar la autoría alemana.

Hombre de leyes (abogado, secretario de la Diputación Foral de Gipuzkoa, ex diputado a Cortes Republicanas) y letras (escritor bilingüe tanto en euskara como en castellano sobre los más variados temas), ejerció las funciones de vicepresidente, secretario y portavoz del Gobierno Vasco durante la guerra y supervisó la publicación del Diario Oficial del País Vasco. Además dirigió su consejería con mesura e impronta nacionalista. Dentro de su gestión educativa destacó su apuesta por el bilingüismo y la creación de la Universidad Vasca, reivindicación por la que ya fue detenido en Gernika en 1922. Tras finalizar la guerra se exilió en Francia hasta 1979, siendo desde 1960 el Lehendakari en el exilio. A su regreso fue elegido parlamentario del Euzko Legebiltzarra (Parlamento Vasco) y falleció en su ciudad natal en 1989.

Para concluir, podemos afirmar que la propaganda radiofónica del Gobierno Vasco sobre el bombardeo de Gernika estuvo a cargo del Departamento de Cultura, pese a que la Consejería de Presidencia dispusiera de una sección de propaganda propia. Como había ocurrido en otras ocasiones, el mensaje radiado sirvió también para ser publicado en periódicos y folletos. El Gobierno Provisional del País Vasco intentó, con estas publicaciones, básicamente dos cosas: 1) denunciar el ataque injusto recibido por parte de lo sublevados, con la colaboración de italianos y alemanes; y 2) solicitar la ayuda de los gobiernos democráticos. La efectividad de estos folletos fue importante tanto a corto, como a medio y largo plazo. A corto plazo, la difusión del bombardeo de Gernika con la inestimable colaboración del periodista británico Steer, permitió situar a Euskadi en el mapa. A medio plazo, algunos folletos, entre ellos el de Guernica, fueron presentados como prueba acusatoria contra Alemania en los juicios de Nuremberg. A largo plazo, esta propaganda se demostró también efectiva, porque durante la Transición lo que fue concebido como propaganda se utilizó como fuente histórica indiscutible, y hoy, en 2007, con motivo del 70 aniversario del bombardeo asistimos a la reedición del folleto propagandístico sobre el bombardeo de Gernika.

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