lunes, 6 de agosto de 2007

Volver a Vencer

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Orreaga 2007: Volveremos a vencer

Tomás Urzainqui Mina

Aquí, vencimos y volveremos a vencer. El 15 de agosto del año 778, en Vasconia se decidió que nadie iba a quitarnos la libertad, que no nos iban a imponer señores ni dueños sobre nuestras vidas y bienes. Decidimos en el campo de batalla que, nuestras leyes y lengua no fueran sustituidas por las de los invasores.

Les vencimos porque no nos creíamos, lo de su cacareada superioridad, lo de su supuesto derecho para dominar y mandar a los demás. Ellos, que venían contra nuestros antepasados en son de guerra, no tenían, ni mejor tecnología, ni cultura, ni civilización, que nosotros. Sabíamos que su verdadero objetivo era expoliar y explotar. Por lo que, gracias a que vencimos, seguimos siendo nosotros.

Hace 1229 años los vascones derrotaron al ejército de Carlomagno. Este hecho es determinante en la independencia y consolidación de Navarra como el Estado europeo de nuestro pueblo soberano. Para Arturo Campión, Orreaga simboliza "el derecho que posee todo pueblo de mantener su independencia nacional, su lengua, sus leyes y sus costumbres".

Los grandes ejércitos extranjeros cuando atravesaron el País transitaron por el itinerario elevado de Astobizkar, al objeto de evitar la angostura e indefensión evidente del fondo de los desfiladeros, y en concreto el de Valcarlos o Luzaide. El uso de esta ruta de los puertos sólo la hacían en el verano, que es cuando se realizaban las campañas militares.

Pierre Narbaitz señala que: "el análisis de los documentos y de los lugares, así como las condiciones de circulación de un ejército tan importante y tan pesado como el de Carlomagno a la vuelta de Zaragoza, así como el estilo de combate de los vascones, inclinan a pensar que la Batalla de Roncesvalles tuvo por escenario, o por lo menos como punto de inicio, la tradicional vía romana Burdeos-Astorga, por encima de Ibañeta, sin duda no lejos de Bentarte". Es decir, el lugar donde se produjo la batalla fue el tramo de calzada romana, hoy abandonado y prácticamente cubierto por el bosque de hayas, bastante llano de casi tres kilómetros de largo que discurre cortando la pronunciada ladera norte del Txangoa.

La destrucción de las murallas de Pamplona por Carlomago el año 778, fue una acción militar de tierra quemada, al objeto de desarmar a los navarros para impedir su independencia. Pero, con dicha acción, Carlomagno consiguió todo lo contrario, que aumentara el impulso imparable que consolidaba el Reino de Pamplona. Ante la política de agresión carolingia, los vascones optaron por estrechar más los lazos con sus parientes Banu Casi de la Vasconia musulmanizada del Valle del Ebro y conseguir afirmar definitivamente la independencia del Estado navarro durante ocho siglos.

Hoy de nuevo, venceremos, porque vamos a decidir libremente, quieran o no, sobre nuestra existencia individual y colectiva, como seres humanos sin condicionantes ni imposiciones. Frente a la partición, que nos imponen, ejercemos la unidad intocable de nuestra plural sociedad. Ante la buscada subordinación a sus ordenamientos jurídicos, afirmamos la soberanía de esta sociedad con su legitimidad y sistema jurídico propio.

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