domingo, 5 de noviembre de 2006

La Cueva de Praileaitz

Este artículo ha sido publicado en Gara:

La cueva del chamán de Praileaitz cuenta también con pinturas paleolíticas

La cueva de Praileaitz, que alberga el que está considerado como uno de los yacimientos paleolíticos más importantes hallados en Europa en las últimas décadas, sigue dando sorpresas. Esta cueva, que hace unos 15.500 años debió acoger los ritos realizados por un chamán, contiene también pinturas, que han sido localizadas por un equipo de arqueólogos coordinado por Xabier Peñalver. La noticia del hallazgo, que se produjo en agosto, ha sido hecha pública ahora por la asociación Mutriku Natur Taldea, que teme por la integridad del yacimiento, toda vez que la cercana cantera sigue avanzando.

DEBA

Son más de veinte los signos, puntos y rayas, que se han hallado pintados en rojo en las paredes de Praileaitz. Están situados en un lugar profundo de la cueva, en una misma cavidad. En el entorno más inmediato, no existen precedentes de conjuntos de pinturas constituidos exclusivamente por signos, pero sí en zonas algo más alejadas, por ejemplo, en Asturias.

Desde luego, las de Praileaitz no son pinturas tan espectaculares como las de Ekain o Altxerri, las dos cuevas con arte parietal conocidas hasta ahora en Gipuzkoa, pero, en contrapartida, quizá sean más antiguas, las más antiguas que se conocen en Euskal Herria. Si las de Ekain y Altxerri ­o Santimamiñe­ podrían remontarse al período magdaleniense del paleolítico superior, a hace unos 15.000 años, éstas podrían hacerlo al período solutrense, a hace unos 20.000. Esa es, al menos, la hipótesis que baraja el especialista cántabro Marcos García, que ha realizado un estudio preliminar del hallazgo de Praileaitz. No obstante, datar las pinturas no es sencillo y, aunque en la cueva existen niveles arqueológicos de varios períodos, incluido uno gravetense de hace 25.000 años, otra hipótesis razonable apunta a que los signos hallados se remontarían al magdaleniense inferior, a hace unos 15.500 años, coincidiendo con el momento en que la cueva fue el espacio ritual de un chamán.

De hecho, es esa naturaleza ritual ­que las pinturas vendrían a subrayar­ la que hace que Praileaitz esté considerado como uno de los yacimientos paleolíticos más importantes de las últimas décadas, desde luego en Euskal Herria, pero también en Europa. Tal y como afirmó en su día Xabier Peñalver, director de las excavaciones que un equipo de Aranzadi viene realizando desde el año 2000, Praileaitz no fue, como otras cuevas magdalenienses, muchas localizadas en la misma zona del Bajo Deba, un espacio habitado por un grupo más o menos numerosos de cromañones, que desarrolló en él sus actividades cotidianas de forma estacional o estable, sino un espacio habitado por alguien con cualidades especiales, dedicado básicamente a una función ritual, es decir, un chamán, por utilizar un término que permite identificar fácilmente su labor.

Testimonio de esta actividad ritual serían los excepcionales materiales hallados en la cueva, entre los que destacan cinco collares con un total de 29 colgantes ricamente trabajados. Uno de ellos presenta formas femeninas similares a las de las venus paleolíticas centroeuropeas más conocidas, como las de Lespugue o Konstienki. De hecho, ese colgante se conoce ya como la Venus de Praileaitz.

La denuncia de Natur Taldea

Aunque el hallazgo de las pinturas fue realizado por el equipo de Peñalver en agosto pasado, ha sido dado a conocer públicamente ahora, y no por las instituciones que promueven las excavaciones, sino por Mutriku Natur Taldea. Y es que, aunque el Gobierno de Lakua, con arreglo a la Ley de Patrimonio, ha iniciado ya los trámites para declarar Praileaitz bien cultural calificado, la citada asociación piensa que el yacimiento está «fuertemente amenazado», pues los trabajos en la cantera de Sasiola, en cuyo entorno se sitúa la cueva, siguen avanzando. Mutriku Natur Taldea ha solicitado «con urgencia» al Departamento de Cultura del Gobierno de Lakua que haga público el hallazgo de manera oficial, que proteja la cueva y que, cautelarmente, paralice los trabajos de la cantera. «Cualquier día de demora en su protección legal ­afirman en una nota Rafa Pérez e Iñigo Agirre, en nombre de la asociación­ hace peligrar el hallazgo, puesto que se ha detectado un aumento en la producción y ritmo de trabajos en la cantera». Mutriku Natur Taldea dice «no entender» por qué no se ha hecho pública hasta ahora la existencia de las pinturas y teme que se deba a «intereses ocultos», por lo que ha anunciado que ha puesto los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Medio Ambiente, «por si pudiera haber indicios de delito por inacción».

Tanto la Diputación de Gipuzkoa como el Gobierno de Lakua declinaron ayer hacer cualquier comentario tanto sobre el hallazgo como sobre la denuncia de Mutriku Natur Taldea, y se remitieron a una próxima rueda de prensa para la que, de momento, no existe fecha.


El chamán vela por su santuario

Martin ANSO

Da qué pensar. El frente de la cantera de Sasiola se acercaba irremisiblemente a Praileaitz I y, como quiera que la zona está cuajada de restos paleolíticos ­como lo demuestran los cercanos yacimientos de Ermittia, Iruroin o Langatxo­, la Diputación convino con la empresa entonces propietaria de la explotación, Zeleta, realizar una excavación arqueológica de urgencia, que en 2000 fue encomendada a un equipo de la sociedad Aranzadi. Ya antes había sucedido algo parecido con otra cueva, Praileaitz II. Aquella se excavó y, después, la engulló la cantera. El chamán debió prometerse a sí mismo que eso no pasaría con su santuario, de modo que, en sucesivas campañas de excavación, fue brindando a Peñalver y su equipo hallazgos cada vez más importantes, ante cuya «excepcionalidad» e «importancia internacional», el propio diputado general se comprometió a emprender las acciones «políticas y administrativas» pertinentes para proteger la cueva. Sin embargo, Lakua, competente en la materia, se mostró reticente. Si, a través de sucesivas campañas de excavación, los arqueólogos «vacían» la cueva ­venía a argumentar­, ésta sólo es un elemento geológico, y la Ley de Patrimonio no permite declararla bien calificado. El chamán comprendió que debía dar un paso más y condujo entonces a los arqueólogos hasta las pinturas. Así, Lakua ya no sólo no tiene impedimentos para proteger la cueva, sino que, por ley, está obligado a hacerlo al máximo nivel. Y en ello está, pero, ya se sabe, las cosas de palacio van despacio, y, mientras la protección se concreta, la propiedad de la cantera ­ahora Amenabar­ parece haber apretado el acelerador. El chamán sintió la necesidad de dar otro paso. Quizá leyó el periódico del lunes, que daba cuenta de los daños que un exceso de explosivo de esos que «no deben repetirse» causó recientemente en Arrasate. Y entonces decidió hacer público el hallazgo de las pinturas, no vaya a ser que la protección llegue tarde. -
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