viernes, 10 de noviembre de 2006

Alto Precio

Este texto ha sido publicado en Araba On Line:

El precio de escribir

Javier Vegas

Los dos artículos de De Juana suman, eliminados títulos y espacios, 12.718 caracteres. Doce años, siete meses y un día suman 110.184 horas. Cada letra, si, cada una de ellas y todas juntas, le han costado a De Juana ocho horas y cuarenta minutos, prácticamente una jornada laboral completa, más el tiempo de ir y volver a casa. Claro, que estos cuarenta minutos sobran porque De Juana no va y vuelve a casa, simplemente está en prisión.

Que escribir una letra pueda costar ocho horas y cuarenta minutos de carcel me parece preocupante. Ójala algunos lo pensasen también antes de escribir, pero me temo que esos seguirán escribiendo.

Si valorásemos esos artículos, en base a las horas que han costado a su autor, posiblemente estaríamos ante las columnas mejor pagadas del reciente periodismo en este estado. Poniendo un precio medio de 30€ hora estaríamos hablando de artículos valorados en más de tres millones de Euros, una cifra…

Pero bromas aparte, y sin mostrar la más mínima simpatía por las actuaciones que dieron con los huesos de este indivíduo en la carcel, la cosa es más seria de lo que parece, y no voy a hablar del proceso, para eso ya están los tertulianos.

A mi me preocupan varias cosas. Una, que viva en un estado cuya legislación permite un atropello semejante contra la libertad de opinión. Uno más debería decir, porque se han visto muchos últimamente.

Dos, que la justicia adquiera tintes de comedia y sus procesos resulten más escenificación que juicio. ¿De qué sirvió a De Juana su mesurada intervención en el juicio oral?, ¿de qué su declaración negando ningún tipo de amenaza?, ¿de qué su manifestación de que lo único que quería hacer en el futuro era escribir? De nada. El juez había dictado sentencia antes de abrir la vista. Las palabras, en este caso, fueron gratis total, no sirvieron para nada.

Tres, que asista a cómo tertulianos, políticos y opinadores adquieren con una frecuencia cada vez mayor la técnica de ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Exigimos a Turquía, a China a Corea, a Cuba o a Irán lo que somos incapaces de cumplir nosotros, pero eso sí, nuestro sistema de derechos, de garantías, funciona perfectamente, el suyo no.

Cuarto. Yo no entiendo mucho de procesos ni de historias, lo que tengo muy claro, y vive dios (sabe quien) que no me gusta nada en absoluto, es que desde el momento en que se haga firme esta segunda condena, De Juana Chaos abandonará su condición de terrorista preso, condición que en aplicación de la legislación bajo la que fue juzgado debiera haber abandonado ya, y adquirirá la de encarcelado por un delito de opinión, en otras palabras, la de preso político. En otras ocasiones, puede haber diferencias en los puntos de vista al respecto, en esta no.

Se equivoca el autor en el punto cuarto, de Juana siempre ha sido un preso político. Terrorista es el gobierno del estado español que priva de sus libertades tanto a de Juana como a su pueblo, él mismo lo hace ver en el punto tres.

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