domingo, 19 de noviembre de 2006

Divergencias

Más declaraciones de la izquierda abertzale vía Gara:

Divergencias sobre su definición mantienen el proceso bloqueado

Batasuna insiste en que la mesa debe arrancar con garantías para todos los proyectos

El pulso por la definición del carácter mismo del proceso es el principal motivo de su situación de bloqueo, según Batasuna, para quien «el Gobierno español pretende desnaturalizar su carácter político» mientras la izquierda abertzale aboga por que la mesa arranque con plenas garantías de que podrán desarrollarse en el futuro todos los proyectos políticos. En las reuniones entre partidos, asegura, se han dado avances, pero encallan al intentar concretar estas garantías.

El ex ministro sudafricano Roelf Meyer decía esta semana en Bilbo que «el comienzo del proceso es más importante que el resultado final, porque es vital para crear un desarrollo sostenible del mismo». Julian Thomas Hottinger, funcionario del Ministerio de Exteriores de Suiza y experto mediador en varios conflictos, añadía que es fundamental «tener una agenda clara» sobre los contenidos del proceso, la forma de avanzar, cómo trabajar y qué se espera de esa fase».

La importancia de cómo arrancar el proceso, su propia definición de base, es lo que lo mantiene todavía bloqueado en Euskal Herria.

Según han señalado a GARA desde Batasuna, «en el fondo lo que hay es un gran pulso sobre la dirección del proceso. Están en juego los contenidos del proceso y si somos capaces de afrontar definitivamente las raíces del conflicto».

Desde la formación abertzale, el sentido de este pulso se resume en que «hay un intento por parte del Gobierno español de desnaturalizar el carácter político del proceso, mientras que la izquierda abertzale aboga por mantener ese carácter» y por no cerrar ahora ninguna puerta de cara al futuro.

Para entender la situación que atraviesa en estos momentos la relación entre los partidos, debe recordarse que a primeros de setiembre Batasuna alerta sobre la situación en la que se encuentra el proceso seis meses después del alto el fuego e insta a la fuerzas políticas a iniciar negociaciones discretas sin mas dilación, con el fin de acordar unas bases mínimas en el menor de los tiempos posibles con el objetivo de poner en marcha la mesa.

Arnaldo Otegi habló en rueda de prensa celebrada el 6 de setiembre de la necesidad de lograr «un preacuerdo» que diera paso a un diálogo multilateral. El objetivo de dicho diálogo, de esa mesa de partidos, sería alcanzar «un acuerdo entre diferentes, que tenga en cuenta la pluralidad del país y que dé una salida a todas las consecuencias del conflicto. Un proceso integral».

Reuniones y contactos

A partir de ese momento, comienzan a producirse reuniones entre todas las formaciones políticas y son especialmente intensos los encuentros bilaterales que se dan entre el Partido Socialista, PNV y Batasuna. Estas reuniones y contactos se han venido sucediendo desde mediados de setiembre.

Según manifiestan desde Batasuna, «estas reuniones han permitido empezar a hincar el diente a la metodología del proceso y, a la vez, a los contenidos que debiera tratar la mesa y que debiera contener un futuro acuerdo político».

Avances, pero insuficientes

Desde la formación abertzale se considera, además, que en los encuentros se han producido avances y señalan que «se han definido los temas a tratar».

Sin embargo, también se está comprobando que «hay profundas dificultades a la hora de definir, concretar y garantizar los mecanismos que garanticen que el proceso va a resolver los nudos del conflicto, esto es, la territorialidad y la autodeterminación».

Dos «puertas abiertas»

Por lo transmitido a este diario, para Batasuna «la clave está en la agenda política y en el compromiso de que al final del proceso, en el acuerdo que se acabe suscribiendo, se definan los mecanismos y fórmulas del derecho que le corresponde a este pueblo para definir externa e internamente su futuro».

Es decir, consideran que debe quedar garantizado que cualquier proyecto político sea posible por vías democráticas, incluido el independentista si ésa es la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca.

La formación abertzale entiende que desde el inicio de la mesa de partidos debe quedar claro que de cara al futuro queda abierta la puerta de que la ciudadanía vasca tiene «derecho a decidir su futuro con respecto a los estados (en este caso, el español) y la posibilidad de que todos los proyectos, incluido el de la independencia, pueden materializarse» por vías democráticas.

La segunda puerta que debe quedar abierta, en opinión de Batasuna, es la del «derecho que tiene este pueblo para articularse internamente y acordar un marco que supere la partición impuesta hace ya tres décadas».

Según señalan desde la formación independentista, es a la hora de fijar un preacuerdo que deje abiertas estas puertas donde se están encontrando con las «verdaderas dificultades» .

Evitar riesgos

El quid de la cuestión está, por tanto, en que la izquierda abertzale considera de todo punto imprescindible «atar y cerrar ahora el compromiso de que en el proceso indudablemente se va a ir a las raíces del conflicto y que se van a afrontar de forma acordada las reivindicaciones mayoritarias del conjunto de la sociedad vasca».

Con esto se pretenden evitar riesgos de cara al futuro, atajar de raíz la posibilidad de que el proceso acabe configurando un nuevo marco que reproduzca errores del pasado y que, por tanto, finalmente no sirva para la superación del conflicto.

Desde Batasuna señalan textualmente que «la experiencia catalana no pasa inadvertida ni por los contenidos que ‘se cepillaron en el Congreso’ ni por la falta de escrúpulos demostrada por el PSOE para incumplir promesas o compromisos adquiridos tanto con ERC como con CiU».

Voluntad y flexibilidad

En opinión de la formación abertzale, ahora es el momento de afrontar en las reuniones entre partidos la superación de los problemas detectados. Batasuna dice tener «una clara y nítida voluntad y la flexibilidad necesaria para acercar posiciones y acordar las bases. Hay que hacer ­asegura­ un ejercicio de ambición y de compromiso sincero que permita solucionar definitivamente el conflicto».

Según señalan, los plazos no son indefinidos. Apuntan que en «las próximas semanas» debieran alcanzarse «una aproximación suficiente» para dar por superado el bloqueo.

Cronología de una crisis que empezó a vislumbrarse hace varios meses

Aunque el resto de partidos no empezó a aceptar hablar de situación de crisis y bloqueo hasta bien entrado el mes de setiembre, a la izquierda abertzale las primeras luces de alarma se le comenzaron a encender mucho antes, allá por el mes de mayo.

Como se recordará, para finales de ese mes el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska había llamado a declarar a un total de ocho miembros de la Mesa Nacional de Batasuna, bajo una acusación de «reiteración delictiva» en relación con la suspensión de actividades de la formación.

Según han señalado a este diario desde Batasuna, la citación de los mahaikides ­cuyo futuro procesal se veía muy incierto­ provoca una «primera crisis». Para superarla, desde el Partido Socialista «se propone la adquisición de una serie de iniciativas».

La formación abertzale concreta ahora que en aquellas circunstancias de finales del mes de mayo el Partido Socialista «se comprometió a tratar y trabajar unas bases mínimas que den inicio al proceso de diálogo y negociación antes del 31 de julio».

Sin embargo, denuncian que, «sin entrar en el tema, con evasivas y una clara intención de retrasar la mesa política, los representantes socialistas se van de vacaciones y no prospera el más importante de los compromisos adquiridos en mayo».

Agosto y setiembre

Llegar a agosto sin tener las bases mínimas para poner en marcha la mesa política supone un retraso objetivo del proceso y, en opinión de Batasuna, también «un intento de seguir desnaturalizá ndolo».

En pleno agosto se produce también una nueva citación de mahaikides en la Audiencia Nacional en relación a la convocatoria de una manifestación en Donostia.

Batasuna recuerda que a la vista del 17 de agosto «la interlocución de la izquierda abertzale alerta de la situación públicamente y se compromete a llevar a cabo cuantas iniciativas sean necesarias para solventar la situación de crisis y bloqueo que anunciaban».

En la primera semana de setiembre Batasuna traslada sus impresiones al conjunto de fuerzas políticas y a la vez se propone el inicio de negociaciones discretas e intensivas que procuren un acercamiento de posturas y unas bases sobre la metodología, la agenda y los objetivos del proceso multilateral de diálogo.

Desde la segunda quincena de setiembre se han sucedido las reuniones y contactos, con avances pero manteniéndose dificultades de fondo.

«Agresiones»

En este periodo de tiempo, Batasuna observa que a estas dificultades en las conversaciones entre partidos «se le unen las constantes agresiones que a la izquierda abertzale y a Euskal Herria se le están haciendo desde el Estado de manos de la judicatura y de la Fiscalía». En este sentido, añaden que «la excusa de la independencia judicial ha desaparecido al comprobar la actitud de la Fiscalía en los juicios de Iñaki de Juana y de Jarrai-Haika­Segi».

Todo ello lleva a que «el proceso se embarranca y las desconfianzas se multiplican».

Batasuna considera que no se da un reconocimiento de la interlocución política de la izquierda abertzale.

Transmisión de la situación a la militancia y a agentes

Estas semanas Batasuna está desarrollando un proceso de transmisión a la militancia de la izquierda abertzale de todas estas dificultades y su visión del momento político. Según señalan desde la formación independentista, la información se está centrando tanto en la situación del proceso como en la determinación de Batasuna de «no suscribir un proceso sin bases sólidas». Como ya avanzara Arnaldo Otegi el pasado sábado tras la manifestación por la autodeterminación de Bilbo, la izquierda abertzale no está dispuesta a firmar «ningún acuerdo político que no resuelva el conflicto político».

En todo caso, Batasuna está transmitiendo también a la militancia «su compromiso de apostar hasta el final por el proceso».

Junto a ello, la interlocución de la formación señala que «está llevando una intensa tarea de reuniones con formaciones políticas y agentes sociales para alertarles de la situación y de los intentos por superarla».





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