viernes, 14 de julio de 2006

San Martín y Las Tres Vacas

Esta información nos llega cortesía de Vascos México:

Queda sellado, un año más, el Tributo de las Tres Vacas

La ceremonia, que cuenta con una gran tradición, congregó a numerosos curiosos

El 13 de julio de cada año, la piedra de San Martín, situada entre los valles de Erronkari y Baretous, acoge la ceremonia más antigua de Europa: el Tributo de las Tres Vacas. Ayer también hubo quien se acercó hasta allí para conocer y mantener la tradición que tiene más de seis siglos de vida.

DONOSTIA

En la Piedra de San Martín, ayer se notaba que era 13 de julio. No en vano, cada año en esta fecha se celebra la ceremonia más antigua de Europa, que reúne a un buen número de curiosos, el denominado Tributo de las Tres Vacas.

El acto, que arrastra más de seiscientos años de historia, concita a alcaldes de los pueblos de los valles de Baretous y Erronkari. Durante la ceremonia, los habitantes del valle de Baretous entregan a sus vecinos roncaleses tres vacas como pago de un tributo anual, poniendo fin a las disputas entre las dos zonas por el aprovechamiento del agua y de los pastos. Los bearneses, trajeados y con la bandera francesa, tienen que entregar así tres reses de idéntico astaje, pelaje y cornaje a los habitantes del valle contiguo, que también suelen ir ataviados con sus indumentarias tradicionales.

Antes de la entrega, las autoridades de ambas regiones se comprometen a mantener la paz entre ellos colocando la mano sobre la Piedra de San Martín. El compromiso queda sellado una vez la mano del alcalde de Isaba, presidente de la ceremonia, se imponga a las demás y repita las palabras “Pax avant, pax avant, pax avant”.

A continuación, el veterinario de Isaba reconoce las vacas entre las que elige tres con las condiciones acordadas: de dos años, sin defectos y sanas.

Finalmente, la ceremonia concluye con un banquete de hermanamiento entre ambas poblaciones, que pone fin a la jornada.

Todavía se desconoce el origen de esta ceremonia. En el siglo XIV se dejó de entregar el tributo, y esta interrupción originó un serio enfrentamiento entre las dos zonas. Finalmente, y después de episodios desagradables, el año 1375 se dictó una sentencia que condenaba a los habitantes del valle de Baretous a seguir pagando el tributo. Aquel escrito, la primera referencia documental de esta ceremonia, demuestra que el pago era ya antiquísimo para esa fecha.

Ayer, por lo tanto, fue jornada festiva en La Piedra de San Martín. Jornada en la que hubo ocasión de remontarse a 1375.


Feria, danza y música, en la cita de ayer

DONOSTIA

El programa de ayer comenzó a las once de la mañana en la Piedra de San Martín. A esa hora se celebró la misa reglamentaria en el collado de Ernaz, en la que se echó de menos el uso del euskara, ya que la ceremonia se ofició tan sólo en francés y castellano.

Ya, al mediodía, con un tiempo que no terminaba de decidirse entre el sol y la niebla, arrancó el evento principal de la jornada, la ceremonia tradicional del Tributo de las Tres Vacas, que llegó a su fin media hora más tarde con la entrega de las tres reses elegidas. Sobre la una y media de la tarde, hubo una comida popular tradicional en la que se citaron unos trescientos comensales.

A lo largo del día hubo puestos con productos típicos bearneses y roncaleses. Y también hubo posibilidad de disfrutar de la música y la danza.

La gente que participa cada año y los curiosos que se acercaron por primera vez a este señalado día, pudieron disfrutar de una agradable jornada. Al que le gustó y quiera probar de nuevo, que no se preocupe: el 13 de julio del próximo año hay nueva cita en la Piedra de San Martín.
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