viernes, 3 de diciembre de 2004

Censurando

De todos los lugares en el que uno podría esperar cualquier tipo de censura, uno de los últimos sería una Feria Internacional del Libro.

Pero parece ser que eso no detuvo a este tal Sealtiel Alatriste para barrer el conflicto vasco debajo de la alfombra.

Quien quiera que esté a cargo de la política exterior de México en estos días debe ser un ávido lector del Hola, se refiere a España como la Madre Patria y se hinca a diario frente a imágenes del Juan Carlos y la Vírgen de la Macarena.

Es por eso que hoy por hoy seis vascos se encuentran presos en México sin que Garzón ni nadie más presente prueba incriminatoria alguna. Con Fox y la diplomacia mexicana de rodillas frente a España hasta el mismo dirigente de la CNDH sabe lo que hacer; con respecto al conflicto vasco y la represión y persecución de ciudadanos vascos, todos calladitos, a hacer lo que la Corona les indique.

Y es así que tenemos a Sealtiel (ápa nombrecito, me pregunto que pinches idiotas le ponen ese nombre tan ojete a un hijo) censurando las palabras que el Sup Marcos le dirigió a la persona a la que se le estaba rindiendo homenaje. Lamebotismo del tal Alatriste a su máxima expresión.

Como había adelantado en la entrada anterior, aquí está la nota que desató la polémica:

Omite párrafos al leer texto del jefe rebelde durante homenaje a Vázquez Montalbán

En la FIL, censura Sealtiel Alatriste a mensaje de Marcos

Calla fragmentos sobre los altermundistas reprimidos en mayo en Jalisco por el gobierno estatal

ERICKA MONTAÑO Y JESUS RAMIREZ | ENVIADOS

Guadalajara, Jal., 28 de noviembre. En el homenaje a Manuel Vázquez Montalbán dentro de la Feria Internacional del Libro (FIL) la censura se hizo presente. El editor y ex diplomático Sealtiel Alatriste omitió párrafos del mensaje que el subcomandante Marcos envió a Anna Sallés, compañera del prolífico autor, y a su hijo Daniel, a 13 meses de la muerte del escritor catalán.

Leyó, sí, acerca de su encuentro en la selva Lacandona y la larga conversación que ambos sostuvieron y dio origen al libro Marcos, el señor de los espejos. Calló las palabras del líder zapatista referidas a los jóvenes detenidos el 28 de mayo en Guadalajara durante una manifestación contra la cumbre de jefes de Estado de la América Latina y el Caribe-Unión Europea, así como sobre la polémica desatada por el apoyo "explícito" del Ejército Zapatista de Liberación Nacional "a la lucha política y cultural del pueblo vasco" y la postura adoptada por el escritor.

Sólo se refirió a lo que consideró políticamente correcto.

Al iniciar la lectura de la carta, fechada en "noviembre de 2004", Alatriste no especificó que leería sólo fragmentos, por lo que el público dio por hecho que era la misiva completa, mientras en la mesa de honor escuchaban el premio Nobel José Saramago, Anna Sallés, Rosa Regás y Jordi Punti. Ya habían salido de la sala, por cuestiones de trabajo, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, y el escritor Carlos Monsiváis.

Saramago, Sallés, Regás, Punti y el mismo Alatriste firmaron la carta que un grupo de altermundistas dirige al gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, en demanda de la liberación de los jóvenes detenidos hace seis meses.

A continuación algunos de los pasajes omitidos: "Porque la Guadalajara mexicana se ilumina ahora con la palabra, pero también carga la sombra de los jóvenes altermundistas reprimidos, presos por esos asesinos de la luz que ahora son gobiernos en nuestra dolida geografía.

"No lo sé, pero tal vez don Vázquez Montalbán hubiera desviado aunque sea un poco de su luz hacia las cárceles que, en Guadalajara, encierran la juventud y la rebeldía creadora.

"Porque estos jóvenes están cautivos por feos. Al encerrarlos, el gobierno sólo se está aplicando un tratamiento de belleza. La injusticia de su encarcelamiento se ha blanqueado con el detergente del 'Orden'. Porque cuando el poder se queda sin argumentos (cosa que ocurre casi siempre), la represión se viste de ordenador del caos (donde caos es sinónimo de existencia del otro).

"En la asepsia neoliberal, las personas afean y ensucian las calles, y los policías no son sino los modernos barrenderos. Si en lugar de escobas usan armas de fuego y equipo antimotines, se debe al avance tecnológico y no, ¿quién osa insinuarlo?, al afán represivo contra el diferente.

"He dicho que don Vázquez Montalbán estuvo con nosotros en la luz y en la sombra. La última carta que nos mandó fue en medio de la polémica desatada a raíz de nuestro apoyo explícito a la lucha política y cultural del pueblo vasco. ¿Dije 'polémica'? Bueno, en realidad fue una campaña de linchamiento mediático, pero ya estamos acostumbrados.

"A diferencia de quienes aprovecharon para deslindarse de nuestra siempre incómoda compañía y, desde el 'pulcro' púlpito de los medios de comunicación, nos acusaron (injustamente, como se demostraría casi inmediatamente) de ser partidarios del terrorismo de ETA. Don Vázquez Montalbán nos envió una misiva privada.

"En ella (creo que ahora puedo revelarlo) nos alertaba sobre lo que vendría: el zapatismo sería vinculado no a una causa justa, sino al crimen mesiánico. Claro que él no pensaba que el zapatismo hubiera recibido el abrazo mortal del fundamentalismo, nos conocía demasiado bien. Pero también era un gran conocedor del funcionamiento de los medios masivos de comunicación y sobre eso nos reconvenía. Pronto tuvo su respuesta y estoy seguro que le satisfizo. Así, nos hizo llegar uno de sus últimos libros con una dedicatoria que no era sino un 'aquí estoy con ustedes': y, reiterando su simpatía por Euskal Herria, apoyó junto a otras personalidades de la cultura europea, nuestra malograda iniciativa 'Una oportunidad a la palabra'.

Otro de los aspectos omitidos fue la posdata.

Durante el homenaje, que convocó a cientos de personas, Maragall, Saramago y Monsiváis recordaron la timidez crónica de Vázquez Montalbán, su pasión por el futbol, su habilidad como cocinero, pero sobre todo su visión crítica de la realidad local, nacional y mundial. Coincidieron en que la mejor manera de recordarlo era seguir leyéndolo.

Maragall mencionó "el gozo de oírle hablar" y recordó su pasado militante bajo el franquismo, que lo llevó a la cárcel.

A su vez, Monsiváis estableció los puentes que existen entre la obra de Vázquez Montalbán y la realidad mexicana, particularmente con la rebelión zapatista.

En tanto, Saramago subrayó que la ironía del autor catalán pertenecía al ámbito de lo serio "que pone todos los dedos en las llagas. Creo que es tiempo no sólo de releerlo, sino de estudiarlo, porque en su obra extensísima hay mucho más de lo que aparentemente está diciendo". Su introversión, dijo, era resultado de dos preguntas: "¿Qué es lo que estoy haciendo aquí? y ¿qué es lo que puedo hacer? Esa es la gran lección de Manuel Vázquez Montalbán".

Para Rosa Regás "era un hombre comprometido de tal manera que acabó siendo la voz de los que no tenían voz". Destacó que Vázquez Montalbán quería ser recordado como poeta y pidió que lo vieran "como el poeta de los versos azules".

Y Sallés resaltó la fidelidad que su compañero siempre tuvo con sus raíces y su origen popular, y adelantó a La Jornada la publicación en breve de varios libros, una introducción al catálogo de un pintor español y dos libros de poemas, que se publicarán el próximo año.

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2 comentarios:

  1. Así se las gasta ese Triste Sealtiel quien es cómplice del plagio de mi cuento para proporcionárselo a Saramago.

    O bien él mismo escribió la novela fusilándose mi cuento o le entrego mi texto al portugués.

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  2. Saludos Teófilo,

    Pues sí, desafortunadamente parece ser que el tal Sealtiel no tiene escrúpulo alguno.

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