Esto fue publicado el día de hoy en La Jornada, el Zapatismo sale en defensa de los derechos humanos y políticos de los vascos:
12 de octubre de 2002
EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
MÉXICO
Para: Angel Luis Lara, alias El Ruso.
De: Sup Marcos.
Ruso, hermano: Lo primero, un abrazo. Lo segundo, un consejo: creo que harías bien en cambiarte el seudónimo, no vaya a ser que te confundan los chechenios y, entonces, sí, adiós Aguascalientes y adiós a uno de los mejores roqueros de la actualidad.
La fecha (12 de octubre) en la que empiezo a escribirte estas líneas no es accidental (nada es accidental en los zapatistas), ni tampoco lo es el absurdo puente que, en este día, trato de tender hasta donde ustedes trabajan para preparar la inauguración del Aguascalientes en Madrid.
Estoy seguro de que les va a ir muy bien y que la ausencia del imbécil de Aznar (al que, su nombre lo indica, sólo le falta rebuznar) y del estreñido del reyecito Juan Carlos pasará desapercibida hasta para la revista ¡Hola!
Pero dile a todos y a todas las que están contigo en ese heroico proyecto que no se apenen. Está por salir (deportada, es seguro) una revista que se llama Rebeldía que, a no dudarlo, tendrá una sección de "sociales" donde podréis insertar una reseña que deje a las de la boda de la infanta en la categoría de "fiestas infantiles".
Por lo demás, la mentada revista Rebeldía seguramente será consecuente y lo primero que hará será rebelarse contra la ortografía, así que no inviertan mucho en la inserción pagada. Por cierto, si lleva fotos es más cara (a menos que sean porno) y el precio, lamento informarte, no es en euros, sino en marcos, por aquello de que se prefiera una moneda fuerte.
Así que nada de lloriqueos si no asiste la realeza. En cambio, creo, abundarán hombres, mujeres, niños y ancianos, no sólo de la península ibérica, pero sobre todo de ella. Si están ellos y ellas todo será un éxito. Pero debo advertirte que detrás del éxito de los de abajo siempre aparece la policía. Porque los de abajo sólo deben llorar y resignarse, lo dice el bando no sé qué número que la corona expidió no se cuándo, pero al ritmo de los garrotes de la Guardia Civil se marchan todos con su Aguascalientes a la cárcel, o al cementerio, que es el lugar que la "democracia" española tiene para los rebeldes ibéricos.
Sé bien que no sólo del Estado español serán quienes asistan a esa fiesta de la rebeldía que significa un Aguascalientes, pero serán la mayoría.
Cayucos trasatlánticos
Nosotros no podremos asistir, pues planeamos invadir Europa en fecha próxima y, como te imaginarás, todo el mundo acá ya tiene su equipaje listo (claro, si equipaje se le puede llamar a dos bultos de tostadas, un platito de frijoles rancios, dos botellas de pozol no transgénico y chile a discreción) y, sin embargo, nadie tiene a la mano un salvavidas.
Los más precavidos cargan algunas pastillas para el mareo y preguntan, ingenuos, si va a haber "paradas sanitarias".
Pero lo peor no es eso, resulta que no los puedo convencer de que con cayucos (canoas hechas ahuecando un tronco de árbol) no vamos a llegar muy lejos.
Claro que no hay que pasar por alto el detalle de que Chiapas no tiene salida para el océano Atlántico y que, puesto que no tenemos para pagar el peaje del canal de Panamá, tendremos que dar la vuelta por el Pacífico, bordear las Filipinas, la India, Africa y remontar hasta las Islas Canarias.
Porque sería de mal gusto llegar por tierra. Tendríamos que atravesar Mongolia, los escombros de la URSS -donde tendríamos cuidado de decir que vamos a ver al "ruso" y que ellos se las arreglen-, Europa Oriental, pasar por Francia a surtirnos de "Chateau Neuf Du Pape, cosecha del 69", (ya albureo hasta con los vinos), dar la vuelta por Italia y retacarnos de pasta, y después cruzar los Pirineos. No es que nos arredre la caminata, pero con tanto ajetreo se maltrata el uniforme.
Mientras tanto el entusiasmo cunde entre la futura tripulación casi tanto como el vómito (por cierto, veo a un compa "gomitando" y le pregunto por qué vomita si todavía no nos embarcamos. "Es que me estoy entrenando", me dice con esa lógica inapelable que campea en las montañas del sureste mexicano).
¿Qué te estaba diciendo? ¡Ah, sí! Que no vamos a poder ir a la inauguración del Aguascalientes porque estamos "entrenándonos", como dijo el compa, para la expedición.
Claro que tú no le digas a nadie que vamos a invadir la península ibérica (previo paso por Lanzarote, donde nos echaremos un cafecito con el Saramago y la Pilar) porque ya sabes como es la monarquía, que luego luego empieza a ponerse nerviosa y le da por irse de vacaciones con las infantas y los bufones (o sea que me refiero a Felipillo González y a Pepillo Aznar, que, repito, en el nombre lleva la penitencia).
Además, hablar mal de la monarquía te puede costar, lo mínimo, que te desalojen del local, porque clavado que se les ha ocurrido hacer el Aguascalientes en un lugar de okupás, porque la sede debe ser de gente digna, y, que nadie lo dude, hay más nobleza en cualquier casa de okupás que en El Escorial.
¡Chin! Ya me metí otra vez con la realeza y no debo hacerlo, porque cuando uno se mete en el bote de la basura acaba oliendo a mierda, y ese olor no se quita ni con esas botellas de perfume adulterado que venden en El Corte Inglés.
Bueno, diga sí a la piratería pero no a la dispersión, así que retomo el hilo de este monólogo que tiene la gran ventaja de que tú no puedes decir ni pío, como cuando estés frente a la benemérita Guardia Civil que, si me lo permites, ni es guardia ni es civil, pero ya se sabe que el mundo del poder está lleno de incoherencias.
¿Qué? ¿Que ya me salí por la tangente? Tienes razón, joder, es que la sola perspectiva de perderme el caldo gallego recalentado que estarán repartiendo porque no les quedó ni una pela para algo más, me pone, digamos, inquieto.