lunes, 26 de agosto de 2013

Echeverría | América Latina


Les compatimos este análisis de los derroteros de la Patria Grande:


América Latina

¿A dónde va América Latina? Nadie lo sabe “a ciencia cierta”, pero hay varios caminos

Pedro Echeverría V.

Se está celebrado un “Seminario Internacional” en la UNAM que me ha parecido muy importante porque nos permite escuchar otras posiciones sobre los países de Latinoamérica externadas por analistas de cada uno de las naciones. Ayer se expusieron análisis por regiones, así como de cinco países de Centroamérica; hoy que pude asistir para escuchar seis conferencias acerca de la situación política y económica de América del Sur: Venezuela, Colombia y Brasil y más tarde Argentina, Uruguay y Chile. Los seis ponentes son académicos, escritores y periodistas con posiciones críticas e independientes y, a pesar de sus seis horas de duración, mantuvieron lleno el auditorio de la Unidad de Postgrado del Centro Cultural Universitario.

Mañana escucharemos las ponencias sobre Bolivia, Perú, Ecuador, Paraguay y México (nuestro país analizado por Armando Bartra) y, después, vendrá la clausura. Al parecer el lugar común es la dominación imperialista  que ejercen en todos los países (en unos más y en otros menos) de los EEUU y sus burguesías locales; pero también de las debilidades de las luchas de los pueblos y sus sectores izquierdistas que apenas han sobresalido en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba. Adelantando una entrevista con el expositor peruano sobre la situación del actual Perú con Ollanta Humala, me señaló que la baja participación estudiantil ha sido provocada por el terror impuesto por Fujimori y, en parte, por el radicalismo del Sendero Luminoso.

Lino Morán de Venezuela es un convencido del chavismo pero mantiene algunas posiciones críticas acerca de los problemas que no pudo superar Hugo Chávez y que el propio Maduro no ha podido remediar; le pregunté y coincidió conmigo, sobre la liberación del cantante revolucionario Conrado que lleva ya mucho tiempo preso para no entorpecer las relaciones con el presidente Juan Manuel Santos de Colombia. En su exposición un tanto histórica habló de “caracazo” y cómo Chávez casi enterró a los partidos burgueses tradicionales  al entender e interpretar correctamente el movimiento espontáneo o anarquizante y al proclamar en 2006 la lucha por el socialismo. Planteó sobre la necesidad de entender con mayor profundidad el fenómeno de su país.

Víctor Manuel Moncayo expuso sobre la situación de Colombia y la terrible concentración de la riqueza en una cuantas manos, así como de la tierra y como se crear fuerzas militares pagadas por banqueros, industriales, terratenientes, para eliminar cualquier descontento y protesta; incluso esos cuerpos paramilitares y toda la situación creada a su alrededor, agudizó el descontento que provocó desde los cincuenta un profundo clamor que dio lugar al surgimiento de las FARC. Señaló que aunque Santos fue el jefe militar de Defensa del presidente Álvaro Uribe, éste no ha dejado de acusarlo de traidor por haber realizado un cambio radical de gobierno hacia la paz,  haber abierto un diálogo con Venezuela y las FARC. Sin embargo subrayó que Santos no abandona el autoritarismo aunque su gobierno tiene otra cara y que la pobreza y el desempleo –a pesar de trato estadístico tramposo- no ha bajado.

La brasileña Evelina Dagnino en su exposición, pareció muy crítica de Dilma Rousett aunque no mucho de Lula da Silva. Nos habló de las movilizaciones estudiantiles y dijo acertadamente: “ya no se lucha por la democracia tradicional representativa”. La democracia formal sólo ha beneficiado a las minorías y el famoso proyecto participativo del PT se ha derrumbado. La sociedad civil siempre es derrotada por planes de inversiones económicas o por los transgénicos. Se ha hablado de la participación del pueblo, de la cogestión y de la autogestión en las decisiones, pero es el autoritarismo y la tecnocracia gubernamental, la que toma las grandes decisiones. Mi pesimismo razonable se incrementa al mismo ritmo en que en Brasil y otros gobiernos alternativos, va perdiendo presencia de la población.

La ponencia de Néstor Kohan de la Argentina fue muy interesante y hasta divertida. Centró su exposición en la tradición peronista de su país y en el gobierno de los Kitchner; pero de las cosas que apoyé más fue el análisis de las diferencias obvias entre lo que es gobierno y lo que es poder (como lo sucedido a Allende en Chile), el problema de la “revolución pasiva” que habla de cambio, de realizar reformas, para que todo siga igual (el peronismo, el PRI, el APRA, Getulio Vargas) Habló sobre el papel del lenguaje ofensivo imperialista y al final explicó su posición sobre los Kitchner recordando aquella reunión en Argentina donde el presidente, junto a Chávez, hizo caer en ALCA y apoyar el ALBA, pero luego le dijo a Hugo Chávez: “dejate de joder con el socialismo”.

Las otras dos intervenciones fueron las de Constanza Moreira de Uruguay y de Gabriel Salazar de Chile. La investigadora –guiándonos con proyección de sus ideas principales- abundó sobre los giros de la izquierda: 1989 en Chile, 1998 en Venezuela, 2002 en Brasil, en Argentina en 2003, en Uruguay al siguiente año, en Bolivia en 2009, en Ecuador dos años antes y en Paraguay en 2008. Señaló: los uruguayos mejoramos todo pero no transformaos nada. En cuanto a Chile el expositor señaló que la Constitución Política Liberal de 1925 funcionó cunado fue derrocado Allende, que Pinochet- aliado con la CIA, el Pentágono y Wall Street, destruyó a la izquierda. Los gobiernos de la Concertación no han avanzado. Pero sigue teniendo esperanzas que las cosas cambiarán a favor de los trabajadores.




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