miércoles, 20 de enero de 2010

Salir de la Herrikos

Este texto ha sido publicado en Gara:

Tasio Erkizia | militante de la izquierda abertzale

La clave del futuro: compromiso y lucha

El futuro de la izquierda abertzale -y de toda izquierda que se precie como tal- se escribirá en base al compromiso y la lucha. Los logros alcanzados en los últimos 30 años nos enseñan que la lucha contra toda forma de opresión es el único camino que nos lleva a conquistar parcelas de libertad. La comodidad y la integración en el sistema nos conducen a la desaparición como pueblo diferenciado y a nuevas formas de esclavitud como clase obrera y sectores populares, así como al mantenimiento de relaciones de opresión entre hombres y mujeres.

Una lucha encaminada a cambiar el sistema sociopolítico en su globalidad y entendida como compromiso integral. En ese sentido, el eslogan que se repite en muchas manifestaciones, «borroka da bide bakarra», me parece muy acertado, siempre que la expresión «lucha» sean entendida en su acepción más amplia: compromiso integral por la transformación social, política y cultural de nuestra sociedad. Compromiso militante que, además de agitación sociopolítica por el cambio, debe conllevar una actitud vital coherente con las ideas y el modelo de sociedad que se propugna en teoría. Es decir, militancia entendida como una forma de vivir y actuar consecuentemente. Lucha y compromiso desde nuestro centro de trabajo o estudio, en la asociación vecinal o en el grupo feminista, en el gaztetxe y la comisión de fiestas o en la asociación de padres... Porque la transformación de esta sociedad implica formas distintas de trabajo y la aportación de todos y cada uno de nosotros y nosotras.

Este es un tema de plena actualidad, porque desde el poder establecido y a través de sus medios de comunicación y de responsables políticos como Alfredo Pérez Rubalcaba o Ramón Jáuregi, se insiste en plantear que el futuro de la izquierda abertzale pasa por elegir entre un falso dilema: o ser un sector político integrado en la lógica del régimen constitucional español y del sistema capitalista-patriarcal o la progresiva marginalización hasta convertirse en un sector sin incidencia en los grandes ejes del futuro devenir de Euskal Herria. Sería más inteligente por su parte, y sobre todo más eficaz para la búsqueda de una solución al conflicto, reconocer que tratar de desdibujar el futuro de nuestro compromiso con un cambio sociopolítico en profundidad no va a impedir que la izquierda abertzale, recogiendo el capital político de las luchas desarrolladas durante décadas en este pueblo, decida y ponga en práctica la apuesta política más idónea para lograr dicho objetivo. Pero no parece haber en el PSOE madurez política para reconocer y respetar esta realidad.

Ante los intentos tergiversadores debe quedar claro que el debate que estamos realizando en la izquierda abertzale es este otro: ¿Cómo adecuamos nuestras formas de lucha política para ganar la partida a los estados? ¿Cuáles son los mecanismos más eficaces para ganar la voluntad de la mayoría de las vascas y vascos, y obligar a los estados a que respeten la misma? Nuestro punto de partida es claro: los estados no nos van a regalar nada, es el pueblo el que tiene que conquistar su emancipación social, política y cultural. Y para ello, el camino es el compromiso y la lucha inteligente y eficiente. Lo que conlleva, entre otras muchas medidas:

Aumentar nuestra presencia en la calle y las distintas instancias sociales
Abrir nuestras cuadrillas, salir de los herrikos e insertarnos en la sociedad. Tras la muerte del dictador Franco, muchas y muchos militantes abandonaron el movimiento ciudadano y los organismos culturales para refugiarse en «sus» partidos, actitud que abonó la tendencia al partidismo, a perder la capacidad crítica e integrarse en el sistema. La presencia en las calles de nuestros pueblos y barrios, en forma de información, manifestación, expresiones culturales de toda índole y fiestas populares, debe ser una constante preocupación. Son múltiples las expresiones de la lucha de masas y todas ellas deben ser impulsadas, ofreciendo a la ciudadanía distintas maneras de realizar su aportación activa. La izquierda abertzale apuesta consecuentemente por abrir un nuevo proceso democrático sin violencia ni injerencias externas, pero conscientes de que ello solo será posible con coraje, dedicación y la lucha popular.

Abordar con valentía las distintas formas de confrontación política con los estados
Nuestro objetivo no es buscar el enfrentamiento con las instituciones ni con los estados, pero la opresión estructural a la que nos someten exige medidas de impacto y fuerza de presión para que respeten el derecho a que el presente y el futuro los decida la ciudadanía vasca sin vetos ni prohibiciones impuestas por intereses de estado. Ante decisiones y actitudes injustas, el camino de la insumisión y la desobediencia civil -individual u organizada de manera masiva por parte de un sector de la sociedad- son mecanismos de lucha estrictamente democráticos y del todo necesarias para transformar la sociedad. Además, en una sociedad en la que está a punto de convertir en delito el hecho mismo de denunciar la corrupción y las componendas de los que están en los respectivos gobiernos, esta determinación por defender los derechos políticos y sociales de las clases más desfavorecidas y la defensa de la identidad nacional de Euskal Herria es la mejor garantía para un futuro esperanzador de la izquierda abertzale.

Impulsar una nueva manera de hacer política en las instituciones
En la actualidad, ni las instituciones ni los partidos políticos en general gozan de la simpatía popular, es decir, ofrecen poca credibilidad. Son considerados como empresas que defienden sus «intereses particulares», entidades en las que se refugian numerosos oportunistas y arribistas. Las mujeres y los hombres de la izquierda abertzale no somos de otra galaxia y por lo tanto estamos sometidos a las mismas tentaciones. Pero tenemos una larga trayectoria en la que honestidad y entrega han sido las características predominantes de nuestros cargos electos. La política en su conjunto, y la política institucional en particular, está necesitada de una regeneración radical, a la que la izquierda abertzale está llamada a realizar una aportación fundamental.

Insuflar ilusión para participar activamente en un movimiento soberanista encaminado hacia la independencia de Euskal Herria
El tándem PSOE-PP ha activado un «frente español» terriblemente agresivo para con todo lo relacionado con el euskara, la cultura vasca o la identidad nacional. Para dejar muy claro que el territorio vasco es España se limitan a tomar las decisiones económicas o políticas con mando a distancia desde Madrid, con lo que no consiguen más que arrastrar nuestra economía al «desierto castellano». Ante todo ello, en nuestro pueblo sigue creciendo la demanda de unir fuerzas y voluntades políticas para crear un gran movimiento popular que, superando intereses partidistas, ayude a impulsar iniciativas amplias y abiertas en clave soberanista. En definitiva, que sirva para crear ilusión y despierte la conciencia de pueblo.

La historia reciente nos enseña que la izquierda abertzale, con todos sus aciertos y errores, ha sido capaz de ir encontrando y desarrollando su propio camino para, junto a los sectores populares, avanzar en la búsqueda del futuro de este pueblo. Ha sido capaz de demostrar que es posible una línea de intervención política que complemente el trabajo institucional, la movilización social y la lucha ideológica, codo a codo con la diversidad de los movimientos sociales, siempre en la perspectiva de impulsar cambios profundos hacia un nuevo sistema político y social. Que es posible hacer política sin caer en el poltronismo y que es también perfectamente factible convertir nuestra lucha en mecanismo eficaz para la tarea de unir voluntades y agrupar diversos sectores sociales políticamente plurales. A pesar de vivir en una sociedad donde la comodidad individual se ha convertido en el máximo valor social, las distintas expresiones de lucha pueden aglutinar importantes masas sociales cuando se acierta en su formulación y si somos capaces de hacer partícipe y protagonista a la propia sociedad. Es más, a largo plazo, solamente el compromiso consecuente puede crear ilusión y la implicación de amplios sectores populares.

Estoy seguro de que el debate que estamos realizando en todos los pueblos y barrios de ésta nuestra nación vasca pondrá las bases para avanzar de manera conjunta con otras fuerzas políticas y sociales, con los que queremos compartir liderazgo y compromiso diario, hacia la consecución de un escenario democrático en Euskal Herria. Un paso más en el camino hacia el Estado vasco.


Después de leer el texto el visitante a este blog entiende claramente por qué a la izquierda franquista le incomoda tanto la izquierda vasca, una izquierda comprometida con los principios de la praxis marxista, una izquierda internacionalista y solidaria.

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