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viernes, 14 de octubre de 2022

Egaña | El Lobby de la Venganza

Les dejamos con este excelente texto de la autoría de Iñaki Egaña, lectura recomendada:


El lobby de la venganza

Iñaki Egaña

Desde que ejecutaron en 1963 al comunista Julián Grimau por hechos sucedidos en la guerra civil, no he dejado de encontrar pasajes de lo que Foucault llamó justicia vengativa. Como recordarán, el trato a Grimau fue el mismo que se prolongó durante décadas. Torturado hasta la extenuación, fue juzgado por militares disfrazados de jueces, condenado a muerte y ejecutado.

Tengo la impresión que, en esta democracia monárquica, secuestrada por élites económicas y multinacionales bélicas y empresariales, la venganza continúa siendo uno de los pilares de la justicia. Porque la experiencia de estas seis últimas décadas, las que van desde la muerte de Grimau, o si quieren desde aquel mugarri que supuso la detención de los arrasatearras Juanjo Etxabe y Juan Manuel Ozaeta haciendo una pintada en 1960 en la que ponía “Euzkadi askatuta”, exhibe precisamente la venganza como plus punitivo al hecho de internamiento carcelario.

Para no aburrir al lector más joven con batallitas del pasado, voy a recurrir a un ejemplo muy reciente. Desde que se diera inicio a los intentos por devolver a los presos políticos vascos al marco de la legalidad penitenciaria, las actividades contrarias a esta aplicación se han reunido en un lobby en el que participan empresas de comunicación, agencias de seguridad, partidos políticos, asociaciones de víctimas y grupos policiales. Antes de cualquier aplicación, siempre en el marco legal, el lobby de la venganza saca a pasear sus armas para frenar cualquier avance en el tema penitenciario.

Comenzaron ya con los traslados a las cárceles próximas a Euskal Herria, continuaron con los retornos a los penales vascos cercanos a los domicilios de los encarcelados. Y siguieron, obstaculizando los permisos ordinarios de salida y el tercer grado. Se siguen acumulando los ataques al uso de su propia legislación, la que aplaudieron y Rubalcaba calificara como la más severa de Europa. Se siguen orquestando campañas y sincronizando iniciativas del lobby ultra-reaccionario, con el objetivo de que no se concedan a los vascos los permisos ordinarios de salida correspondientes y de que se les revoque el tercer grado cuando lo logran.

Hace unos días, una cabecera del grupo Vocento daba portada a una de estas campañas orquestadas por el lobby citado. Con el objetivo de influir en las decisiones de los jueces de vigilancia penitenciaria, ministros y consejeros del ramo. Ya hemos visto emerger en los medios, a la defensiva y tratando de justificar la aplicación de la ley y el derecho, a Fernando Grande-Marlaska y a Beatriz Artolazabal, por ejemplo.

El artículo del grupo Vocento tenía un único interés. Tratar de crear alarma social y cambiar el marco discursivo, que no se hable de excepcionalidad penitenciaria sino de privilegios cuando en la realidad se les aplica la legislación vigente. Alarma para seguir con la venganza. Su autor, por cierto, antiguo consultor de comunicación de una organización judicial, recupera la falacia de la autoría del 11M para argumentar por qué a un preso le debe ser revocado el tercer grado concedido. Luego, afirma que otro de los que obtuvieron el grado, Iñaki Bilbao, amenazó a un tribunal y aseguró que si saldría en libertad “retornaría a la lucha armada”, lo que para el escribidor es una amenaza “con volver a matar tan pronto como pudiera”. La afirmación es radicalmente falsa y la manipulación burda, la fotografía que acompaña al texto, como las declaraciones en sede judicial, corresponde a otro preso, también llamado Iñaki Bilbao.

La mentira, sin embargo, tiene y tuvo recorrido porque a Iñaki Bilbao Gaubeka, imputándole tales declaraciones, le fue inmediatamente revocado el tercer grado por el juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional, a instancias de otro de los sistemáticos recursos de grado de la fiscalía de la AN. Una fiscalía que, con su proceder, ha llevado a otros cuatro presos, a volver al régimen cerrado de prisión: Gorka Martínez Ahedo, Iñigo Gutiérrez, Unai Fano y Jon Crespo. Regresión al segundo grado tras la alarma social creada por el lobby vengativo.

En estas guerras de baja intensidad, el lobby ultra, conocido también como el “lobby de Madrid”, ¿por qué será?, mantiene la presión en los círculos de decisión. Como hace años, cualquier disposición contraria a sus objetivos era y es destilada como la del “amigo” de los masones, de los comunistas, de los etarras, de los separatistas, según épocas. Resultado: más de 130 permisos favorables de salida propuestos por cárceles vascas y periféricas denegados en el JCVP de la AN, docena y media de recursos en la AN a los terceros grados propuestos por las cárceles y concedidos por la SGIP o el departamento de justicia de Lakua.

La fiscalía y la AN no son sino el brazo ejecutor del lobby tras haber instalado un marco discursivo sobre “privilegios”, una confusión generalizada sobre “beneficios penitenciarios” (acortar condena) para obviar la existencia de la excepcionalidad penitenciaria (hurto del tercer grado), el menoscabo de derechos y la no aplicación de la legalidad.

Las maniobras del lobby madrileño., junto al objetivo del alargar el castigo, intenta asimismo levantar nuevas barreras que anteriormente, con el alejamiento, la dispersión y el castigo del aislamiento y primer grado eterno, no existían. También, como es obvio, influir en la política penitenciaria de los Gobiernos de Madrid (Unidas Podemos y PSOE) y el de la CAV (PNV y PSOE). Influir desde posiciones externas a los gobiernos, internas a los estados.

Tal y como hemos asistido perplejos en estos últimos años, este lobby quiere cargarse, asimismo, el reconocimiento y resarcimiento de todas las víctimas, de las otras víctimas. La venganza como elemento estructural para la batalla del relato y seguir negando la mayor, la no existencia de conflicto político alguno. Cuando el recorrido se estreche, pedirán marcar a los prisioneros como hacían los nazis en los campos de concentración. Al tiempo. 




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