domingo, 12 de agosto de 2018

Saralegi y el Txupinazo en Leitza

Por medio de Noticias de Navarra traemos a ustedes este artículo en el cual se reconoce la labor y el legado de Gabriel Saralegi, impulsor de Herri Kirolak, iniciativa para rescatar los juegos rurales vascos.

Aquí la información:


Gabriel Saralegi lanzará hoy a las seis de la tarde el cohete con el que arrancarán las fiestas

Nerea Mazkiaran

Por primera vez, los leitzarras han podido elegir quién lanzará mañana el cohete para anunciar las fiestas, los esperados Santiburtzioak. Y han querido que sea Gabriel Saralegi Arribillaga, impulsor de los herri kirolak y una persona siempre dispuesta a echar una mano en diferentes auzolanes. Nacido en 1956 en el caserío Arro de Leitza, Gabriel Saralegi vivió desde pequeño muy de cerca el mundo del deporte rural, sobre todo el hacha, palabras mayores en este pueblo. Y es que su padre, Esteban Saralegi, preparaba y aconsejaba a grandes aizkolaris de la época. Así, no es extraño que promoviera la afición entre sus seis hijos, cuatro chicos y dos chicas. Al pequeño, Mieltxo, dotado de un físico privilegiado, le orientó al levantamiento de piedra. Y acertó. No en vano, ostenta el récord mundial de alzamiento de piedra con 329 kilogramos.

“La familia influye mucho y para estas cosas más. Los herri kirolak suponen trabajo, cansancio y gasto. Ésta es la recompensa, el reconocimiento público y también que haces muchos amigos”, apunta este leitzarra, que debutó en la plaza con 16 años, participando desde entonces en campeonatos y sobre todo exhibiciones. Tenía el mejor de los maestros y pronto destacó: con txapela en el Campeonato de Sanfermines y tercero por parejas con Arria II en el Campeonato de España con solo 18 años. “Lo dejé hace 20 años. Me costaba recuperarme”, recuerda.

Pero Gabriel Saralegi ha destacado sobre todo en la promoción de los herri kirolak. Es uno de los impulsores de la Federación Navarra, además de su primer presidente en 1990. Asimismo, los Saralegi aportaron más espectáculo en el mundo de la aizkora, introduciendo novedades en los años 70 como el corte en altura, desconocido hasta entonces en Europa, o el corte con una mano.

También fueron pioneros en presentar los festivales. “Cuando salíamos fuera había que explicar qué hacían y en qué consistían las pruebas. Nadie quería hablar y comencé yo”, recuerda. Y se le daba bien, mezclando datos, historia, curiosidades y pinceladas de humor. Así, lleva más de tres décadas recorriendo plazas dentro y fuera de Euskal Herria al frente de una saga que continúa con sus sobrinos Eneko y Rubén Saralegi. Otro sobrino suyo, Iker Vicente Saralegi, ha sido tres veces consecutivas campeón navarro y subcampeón de Euskal Herria con solo 21 años.

Gabriel Saralegi también cogió el testigo a su padre en la preparación de aizkolaris, con una decena de jóvenes de diferentes puntos de Navarra, Gipuzkoa, Bizkaia e incluso Segovia que realizan cientos de kilómetros para aprender del leitzarra.

Elección popular

En la comisión de fiestas se toman todas las decisiones relacionadas con las fiestas, un espacio abierto a todos los vecinos y vecinas. Este año se quiso dar un paso más y se decidió dejar en manos de la ciudadanía la última decisión entre tres propuestas. Las otras candidaturas fueron los Villabona, una familia de talogiles de Leitza que lleva 30 años colaborando con Alke (grupo que dinamiza la vida cultural de Leitza en la feria de artesanía trabajando ese día para recaudar fondos para esta feria) y los maestros jubilados, por cuyas manos han pasado varias generaciones de leitzarras.

Si bien sabía que era uno de los tres candidatos, Gabriel Saralegi no se esperaba que fuera elegido en el proceso participativo que se puso en marcha. “En el pueblo hay muchos maestros y maestras jubilados. Los Villabona Zabaleta son una familia grande”, apunta. “Me llamaron a una reunión de la comisión de fiestas y llevé diferentes propuestas, explicándoles el porqué y cuánto costaba cada cosa. Entonces me dijeron que había sido elegido. Fue una sorpresa. Estoy muy agradecido al pueblo de Leitza”. Acostumbrado a hablar con la plaza llena de gente, mañana será diferente. “Todavía no tengo pensado qué voy a decir. El otro día me preguntaron en la radio y dije que ya tenía preparadas tres páginas y media y todavía no he acabado”, bromea.

Auzolan

Desde el Ayuntamiento de Leitza también ponen el foco en la gran aportación que realiza Saralegi a su pueblo en los auzolanes. “Aunque yo esté al frente, hay mucha gente detrás que colabora y anima a hacer diferentes propuestas. Yo nunca he dicho que no, pero mucha gente que hay alrededor tampoco”, destaca. Al respecto, señala que hay muchos tipos de auzolanes, es decir, trabajo para la comunidad. “Para que se puedan celebrar los encierros tiene que haber diez voluntarios. Llevo 30 años colaborando pero hay otras nueve personas a las que no conoce nadie y que están ahí”.

Pone como ejemplo la organización de festivales de herri kirolak para fines benéficos, como ayudar a alguna familia tras el incendio de su caserío, o encuentros festivos, como el celebrado en los años 90 cuando se homenajeó a los aizkolaris nacidos en Leitza o vecinos de esta localidad, 130 en total. Además, este leitzarra es fijo en las labores de trasmoche de árboles. “Cada uno tiene unas aptitudes y se realizan diferentes tareas. En un pueblo hay muchas necesidades y siempre hay gente dispuesta”, incide.





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