jueves, 30 de agosto de 2018

Feminismo vs Sionismo

En la página de Avispa Midia se ha publicado este excelente texto en el cual se deja bien claro que el feminismo no puede ir de la mano de las expresiones más retrógradas del fascismo, en este caso en específico, del sionismo.

Aquí se los presentamos:


Mariam Barghouti

En el puesto de control de Qalandia, en Palestina ocupada, vi cómo dos mujeres israelíes disparaban gases lacrimógenos contra una multitud de jóvenes palestinos que protestaban. Una bomba rebotó y golpeó a un niño en el brazo. La uniformada que estaba disparando comenzó a reír. Su colega le acarició el hombro con orgullo mientras los dos rellenaban sus armas.

En ese momento, sentí que las intimidantes consecuencias de la opresión son familiares para todos los palestinos. Pero también me sentí traicionada como mujer. Me había enfrentado a estas militares de mujer a mujer, ingenuamente pensando que se suponía que debíamos estar unidas en la lucha contra el patriarcado. Sin embargo, aquí estoy, viéndolas cumplir.

Como señala la autora feminista Bell Hooks, el patriarcado es un sistema completo de dominación. La lucha feminista se opone no solo al sexismo alarmante del patriarcado, sino también a todas las formas de opresión. Es un mensaje que he absorbido durante mucho tiempo a través de las enseñanzas de mi propia madre, quien constantemente me guió a practicar un feminismo incluyente e interseccional. A menudo, me advirtió que debo reconocer los poderes de dominación en todas sus manifestaciones, incluso dentro de la sociedad palestina, si aspiro a implementar el feminismo genuino. A través de sus enseñanzas y mis propias experiencias, se hizo evidente para mí que el sionismo, como se ha expresado perpetuamente en Palestina, contradice el núcleo del feminismo en la ejecución de sus políticas opresivas.

Cuando escucho a alguien defendiendo el sionismo mientras también se identifica como feminista, mi mente se centra en las imágenes de incursiones nocturnas, la tortura de niños y la demolición de casas. Pero también pienso en esas mujeres militares que participan casualmente en todo, incluida la ex soldado israelí y “Mujer Maravilla” Gal Gadot, quien expresó su amor y apoyo a las Fuerzas de Defensa de Israel, cuando bombardearon y mataron a miles de palestinos y palestinas en Gaza en 2014.

Ser feminista y sionista es una contradicción conceptual, porque la feminista sionista es cómplice en la propagación de la supremacía y la dominación sobre un pueblo, por un lado, mientras que, por otro lado, exige el fin del patriarcado. De hecho, la feminista sionista es una reminiscencia de otro tipo de feminista: la feminista blanca. Las mujeres de color han sido históricamente marginadas dentro del movimiento feminista, principalmente, debido a que las mujeres blancas sofocan los problemas de justicia racial y restan importancia a las opresiones específicas que enfrentan las personas de color debido a su raza, etnia y clase. Esta negligencia a menudo se justificaba por trabajar para la hermandad colectiva. Pero como Hooks explica elocuentemente: “Mientras las mujeres utilicen clase, raza o poder para dominar a otras mujeres, la hermandad feminista no puede realizarse plenamente”. Fundamentalmente, el feminismo no puede apoyar el racismo, la supremacía y la dominación opresiva en ninguna forma.

Estos robos de tierras y violaciones de la dignidad humana y el derecho internacional continúan en el nombre del sionismo de manera regular, perpetuando el sufrimiento de toda una población y la negación de sus derechos humanos básicos sobre la base de la etnia y la raza. Es por eso que estoy cansada de la feminista sionista. Ella deliberadamente ignora que el sionismo se ha adelantado a sí misma a través de innumerables violaciones de derechos humanos.

Recuerdo momentos en que yo misma fui detenida por las fuerzas israelíes después de protestar contra una soldada que disparaba gas lacrimógeno directamente contra niños palestinos. Mientras esperaba la degradación, me desconcertaron y enojaron las mujeres militares. Fueron ellas quienes llevaron a cabo mi detención, me maltrataron, me insultaron y no dijeron nada mientras los soldados me acosaban verbal y sexualmente, llamándome “puta” y “perra”. Las mujeres sintieron algo de vergüenza por un momento, para luego regresar y reírse junto a sus colegas.

El feminismo surgió para luchar contra el silenciamiento y la explotación de las mujeres, enfrentando los poderes que suprimen y controlan a un segmento completo de la población. Lo que continúa sucediendo en Palestina bajo la bandera del sionismo es exactamente esto, el silenciamiento de toda una población y la prohibición de protestar frente a la anexión territorial violenta. Israel está involucrado en el encarcelamiento masivo de la sociedad civil palestina y en un asedio de pueblos y ciudades enteras.

Los palestinos y palestinas llevan más de 70 años sufriendo una ocupación militar y los palestinos con ciudadanía israelí se enfrentan a más de 50 leyes discriminatorias. Llamarse a sí misma una feminista sionista significa otorgar apoyo de facto a la dominación patriarcal, ya que Israel incorpora los mismos roles y técnicas que durante mucho tiempo han sido, y continúan siendo, usados contra las mujeres. Ser sionista hoy significa apoyar no solo a la idea de un Estado judío y una soberanía judía, sino también a las políticas reales de Israel, tal como se manifiestan sobre el terreno.

Más específicamente, el sionismo significa mantener las libertades y los privilegios de los judíos israelíes a expensas de los palestinos, incluidos los de la diáspora global que desean regresar a su tierra.

Cuando considero todo lo anterior, vuelvo a Hooks, que escribió que “una verdadera política feminista siempre nos lleva de la esclavitud a la libertad, de la ausencia de amor a amar”. El feminismo no puede ser selectivo. Su marco proviene de la liberación verdadera y absoluta no solo de las mujeres, sino de todos los pueblos. Esta es la razón por la cual el sionismo y el feminismo no pueden fusionarse.

Una feminista que no es también anticolonial, antirracista y que se opone a las diversas formas de injusticia, está sirviendo de manera selectiva y opresiva a los intereses de un solo segmento de la comunidad mundial. La alternativa que estoy sugiriendo a la feminista sionista es reconocer y unirse a las luchas contra la opresión sistemática. Sé lo suficientemente valiente y ponte de pie contra las muchas caras de la subyugación y la desigualdad, y adopta el feminismo como la fuerza formidable y abarcadora que puede ser.






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