lunes, 15 de diciembre de 2008

¡Perro!

En el año 2003 tres individuos proclives a la violencia desencadenaron una guerra genocida en Irak, sus nombres son George W. Bush, Anthony "Tony" Blair y José María Aznar. Con este proceder José María Aznar lograba emular a su amado Francisco Franco Bahamonde que en 1936 se alineara con Adolph Hitler y Benito Mussolini en el preámbulo a la Segunda Guerra Mundial. Lo que Aznar obtuvo de esta alianza fue fundamental para su violenta campaña en contra del independentismo vasco, independientemente de su esperanza de que compañias españolas pudieran lucrar de la situación en Irak.

De Anthony "Tony" Blair ya no hemos escuchado mucho ultimamente, de Aznar hemos aprendido recientemente a través de Rebelión que el gobierno de Zapatero sigue financiando su organización de extrema derecha denominada FAES (a la cual pertenecen el vascófobo Keith Johnson y su esposa):

La fundación de Aznar recibe cuatro millones en subvenciones estatales

D. Fernández


Tres ministerios han concedido este año subvenciones económicas a la FAES, la fundación presidida por el ex presidente del Gobierno José María Aznar.

En concreto, la FAES ha recibido 198.168 euros por parte del Ministerio de Educación; 989.000 euros del Ministerio de Exteriores y 2.861.302 euros del Ministerio de Cultura.

La ayuda de Exteriores, por ejemplo, es 140.000 euros superior a la que ha recibido la Fundación Pablo Iglesias, del PSOE. El año pasado, el Estado dio 2,8 millones, un millón menos, a la FAES.

Lo que hace especialmente significativas estas subvenciones es que la fundación de Aznar defiende una concepción neoliberal del Estado, que está en contra del intervencionismo público a menos que éste sea para garantizar la seguridad de los ciudadanos y las reglas del libre mercado.

Ingresos familiares

A Aznar no le va mal desde que dejó la política. La empresa que creó que en 2004, Famaztella (acrónimo de Familia Aznar Botella) ha disparado sus beneficios obteniendo en el ejercicio 2007 una ganancia neta de 306.895 euros, es decir un 31,7% sobre los resultados del año anterior (232.961 euros), según una información del diario Público.

Esta Sociedad Limitada se constituyó el 15 de junio de 2004, inmediatamente después de que Aznar abandonara la Moncloa, con un capital de 3.006 euros y teniendo como objeto social “la explotación de los derechos de propiedad intelectual en todas sus manifestaciones, como libros, escritos, discursos, alocuciones, conferencias y otras análogas”.


O sea que lejos de terminar en una celda por sus crímenes en contra de españoles (no se olviden de la tragedia del 11-M), vascos (la lista es larga), afganos (la lista es larguísima) e iraquíes (la lista es interminable), Aznar lucra a más no poder de su paso por el máximo ministerio bajo la égide del monarca franquista Juan Carlos Borbón.

Pero hablemos del tercer individuo, hablemos de George W. Bush que en estos momentos cuenta los segundos para llegar al final de su desastrosa presidencia. Pues bien, Bush y sus más cercanos colaboradores en los múltiples crímenes de lesa humanidad siguen pregonando por el mundo que ellos llevaron paz y democracia a Afganistán y a Irak. Se pavonean y con la fanfarrona prepotencia que los caracteriza nos hablan de su "legado" en favor del "mundo libre".

Y así fue como el alcoholico ultra-fundamentalista religioso George Bush se presentó en Irak para "despedirse" en persona del pueblo irakí, el diario La Jornada nos dice que esto es lo que le pasó:

Periodista iraquí llama “perro” a Bush y le avienta sus zapatos en señal de desprecio

El jefe de la Casa Blanca minimiza el incidente en su gira de despedida por la nación en guerra

Este domingo, en una gira de despedida por Irak, el presidente George W. Bush se vio forzado a agacharse para evitar ser golpeado por unos zapatos del número 10.

La conferencia de prensa conjunta de Bush con el primer ministro iraquí Nuri Maliki se vio bruscamente interrumpida cuando un periodista local llamó “perro” en árabe al estadunidense y le arrojó un zapato desde ocho metros de distancia.

Bush se agachó, el zapato voló sobre su cabeza y se estrelló en la pared, detrás de él. Cuando el segundo zapato surcó el aire, Maliki hizo un valiente intento de interceptarlo mientras agentes del servicio secreto se ponían en acción y sacaban del salón al atacante, que vociferaba y pataleaba.

Bush se encogió de hombros nerviosamente y trató de bromear: “Estoy bien. Todo lo que puedo reportar es un número 10”. Más tarde volvió a esforzarse por minimizar el incidente. “Es como ir a un mitin político y que la gente le grite a uno”, dijo.

El presidente llegó a Irak en las primeras horas del domingo, en lo que se presentó como su viaje del canto del cisne a este país. El próximo mes entregará el poder a su sucesor, Barack Obama, quien ha prometido retirar las fuerzas estadunidenses de Irak. “Me siento muy agradecido de tener la oportunidad de volver a Irak antes que termine mi presidencia”, expresó Bush.

En la cultura árabe, lanzar un zapato a alguien es una grave manifestación de desprecio y constituye una muestra de la prevaleciente indignación en Irak. La frase gritada por el atacante, quien había recibido el visto bueno de los agentes de seguridad, se puede traducir libremente como “¡Ahí te va un beso de despedida, perro!”

La visita de Bush coincide con la filtración de un borrador del primer informe federal oficial de la reconstrucción de Irak. El documento revela enormes anomalías en la operación de reconstrucción posterior a la invasión, que ha tenido un costo de 100 mil millones de dólares, junto con extendidos fraudes y dispendios en el Pentágono.

En un pasaje, Colin Powell, ex secretario de Estado, acusa al Departamento de Defensa de “inventar” cifras de soldados en Irak, diciendo: “¡El número saltaba en 20 mil elementos en una semana!”


Bush perro... o txakurra como se le dice a la gente inmunda en Euskal Herria.

Claro, con el perdón de los canes que son seres infinitamente más dignos que Bush, Blair, Aznar y sus respectivos séquitos de matones y criminales.




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