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domingo, 16 de noviembre de 2003

Elecciones Catalanas sin Pujol

Nos gustaría recordar a Armando G. Tejeda que es corresponsal de un diario mexicano de izquierda, no un propagandista del régimen español. O sea, Armando, a nadie engañas cuando catalogas al PSOE y a su sucursal catalana como "partido de izquierda" en contraposición a CiU y al PP.

El PSOE es ante todo un partido españolista y monárquico, dos cualidades que le impiden poder ser considerado como partido de izquierda. A lo más, de centro derecha.

Dicho lo anterior, le deseamos excelentes resultado tanto a ERC como a ICV.

Les compartimos pues lo que nos informa La Jornada acerca de la cita con las urnas por parte de los catalanes en este artículo que nos menciona la postura de Pasqual Maragall con respecto al federalismo y lo que Aznar piensa del federalismo de Ibarretxe.

Adelante con la lectura:


Vaticinan encuestas virtual empate técnico entre socialistas y conservadores catalanes

Convocadas hoy, 5 millones de personas para elegir president y renovar el Parlamento

Armando G. Tejeda | Corresponsal

Cinco millones de catalanes están convocados hoy a las urnas para elegir a sus representantes políticos para los próximos cuatro años, pues en estos "históricos comicios" se decidirá sobre el nuevo president de la Generalitat de Cataluña y se renovará el Parlamento regional.

Por primera vez en 20 años la hegemonía de los conservadores de Convergencia i Unió (CiU) está amenazada por el crecimiento de la izquierda, sobre todo del Partido Socialista Catalán (PSC). No obstante, las encuestas vaticinan resultados muy cerrados, por lo que los partidos minoritarios serán la clave para la formación del nuevo gobierno.

Las elecciones no contarán con un personaje habitual en estas citas, el dirigente Jordi Pujol, quien después de 20 años como president decidió retirarse y ceder el liderazgo al joven Artur Mas. Este ofrece la continuidad del proyecto nacionalista de CiU, si bien desacreditado los años recientes por haber refrendado con sus diputados dos gobiernos del presidente español, José María Aznar.

En caso de que CiU logre la mayoría de votos, ni en el mejor de los resultados posibles obtendría la mayoría absoluta, con lo que tendrá que pactar ya sea con el Partido Popular (PP), que es la cuarta fuerza en votos de la región, o con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la tercera formación, que se encuentra en las antípodas al ideario conservador del PP y de CiU.

El segundo escenario es la victoria del candidato socialista, Pasqual Maragall, quien también tendrá que pactar con otros partidos, por lo cual su campaña se ha centrado en alcanzar una alianza de izquierda.

El PSC podría pactar el gobierno con la ERC y con Iniciativa per Catalunya-Els Verds (comunistas y ecologistas).

En el último acto de campaña de Mas, el dirigente nacionalista se comprometió a tener entre sus prioridades la reforma urgente del estatuto de autonomía de Cataluña, que Aznar se ha negado a negociar.

"Nuestro compromiso es un proyecto de futuro que parte de la fidelidad a Cataluña y a su gente, a las generaciones anteriores y a los que vivieron hace 30 o 40 años y decidieron que esta autonomía sería su tierra y la de sus hijos", expresó.

Maragall también enarboló la reforma del estatuto como una de sus banderas políticas, al ser uno de los dirigentes socialistas que pugnan por la confección de un Estado español en el que se otorguen más autonomía y capacidad de gestión a las regiones, para lo que pugna por un modelo federal.

"Es urgente una reforma de la Constitución" para la reforma del estatuto y la ordenación territorial de la comunidad, expuso el aspirante socialista en el último mitin de su campaña proselitista.

Según estimaciones, CiU, PSC y PP sufrirán una ligera caída en sus votantes, por lo que las dos partidos de izquierda registrarán una notable subida, que podría ser clave para la formación del nuevo gobierno.

En otro orden, desde Bolivia el presidente del gobierno español, José María Aznar, advirtió al gobierno vasco que nadie se va a "saltar" las reglas democráticas, con lo que respondió a acusaciones de que trata de evitar la defensa democrática de las ideas en relación al Plan Ibarretxe.

Agregó que el Ejecutivo vasco no utilizó los caminos legales para formalizar una reforma del estatuto de autonomía, como una reforma de la Constitución española, de modo que se pudiera discutir las iniciativas en el ámbito de las instituciones. 




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