lunes, 3 de febrero de 2003

Le Petit Robert y Nabarra Osoa

La unidad vasca y la anexión de Euskal Herria, según el diccionario francés «Le Robert»:

El Gobierno de Jean-Pierre Raffarin, como sus predecesores, a izquierda y derecha, mantiene una posición de rechazo a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de Zuberoa, Nafarroa Beherea y Lapurdi. Negativa a aceptar la identidad y el ámbito territorial de un país que sí existe para el primer diccionario francés.

Euskal Herria, este país que algunos al sur de los Pirineos pretenden reducir a la categoría de «ensoñación nacionalista» y que al norte tratan de ocultar en la telaraña administrativa jacobina, es bastante real, al menos en lo que respecta al saber académico francés.

La edición actualizada correspondiente a este año de ''Le petit Robert'' no sólo reconoce la existencia de «un conjunto geográfico que se extiende a los dos lados de los Pirineos», sino también que mira a la Historia que tratan de negar los Raffarin y los Aznar de turno para aclararnos que Francia y España se anexionaron los distintos territorios vascos, «dividiendo y repartiéndose» Euskal Herria.

La redacción que recoge el diccionario más popular en las aulas del Estado francés deja más bien sin excusas a quienes tratan de negar el derecho de los vascos a recomponer su país, bajo el argumento de que nunca antes actuaron como unidad política soberana. El autor de la reseña que sigue a la entrada «Basque (Pays)» del citado diccionario galo reconoce que fueron los vascos quienes «infligieron una derrota a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles». No es este último dato baladí, ya que lo más selecto de la historiografía francesa se ha empecinado hasta el presente en atribuir el varapalo recibido por Carlomagno en el paso de Orreaga bien a los «sarracenos» bien a otros pueblos, siempre que no sea el de los vascos.

Tras este preámbulo, el autor de este epígrafe remarca la unidad de los vascones bajo el trono de Nafarroa (siglo X) y redacta que «la unidad vasca» comienza a disgregarse efectivamente a partir del siglo XII al XVI, «con la anexión a Castilla» de los territorios de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y la mayor parte de Nafarroa. ''Le petit Robert'' completa su alusión a la desmembración del primigenio Estado vasco afirmando que con la «anexión a Francia» de Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Beherea «se completa el reparto entre Francia y España del País Vasco, incluso antes de que el Tratado de los Pirineos de 1659 fije la frontera franco-española».

Ajeno a las veleidades de aquellos regionalistas que, bajo el timón de UPN, tratan de borrar todo símbolo de comunión entre los vascos de los siete territorios, el popular diccionario francés define el País Vasco como «un conjunto geográfico formado a ambos lados de los Pirineos occidentales» y, desde su particular visión, describe que está formado por «las provincias vascongadas, la provincia de Navarra y el País vasco-francés».

A renglón seguido, da cuenta de que el país de los vascos «tiene 20.000 kilómetros cuadrados» y remarca que esa estimación territorial «comprende a Navarra». Por si no hubiera quedado claro que no se produjo una incorporación voluntaria de los territorios vascos a las coronas vecinas de Castilla y Francia, en el epígrafe dedicado a las «provincias vascas», el libro de consulta que comenzara a pergeñar Pierre Robert en 1945 destaca que «a partir del VIII, los vascos formaron pequeños principados de los que emergieron los reinos de Asturias y el propio de Navarra, anexionados por Castilla entre el XIII y el XV».

Sin embargo, el autor no se detiene en la Historia lejana y aborda episodios más cercanos como las guerras carlistas y la Guerra del 36, para, a partir de ambos, remarcar que «las provincias vascas han sido siempre un foco de oposición al Gobierno de Madrid». Hace alusión el diccionario a que «esa oposición se expresa por actos terroristas reivindicados por ETA». Al tiempo de mencionar la lucha armada de ETA, el diccionario reseña la actuación de los GAL o la condena de la Mesa Nacional de Herri Batasuna como factores que «hunden al país en la espiral de violencia».

''Le Robert'' tampoco parece tener dudas a la hora de hacer balance de los gobiernos de José María Aznar en lo que respecta a Euskal Herria. Jean-Pierre Raffarin tiene en alta estima la opinión española, y alude a la misma como uno de los motivos para no escuchar reclamaciones tan populares en Nafarroa Behera, Zuberoa y Lapurdi como las que realiza Batera. Sin embargo, si consulta ''Le Robert'' sabrá que «la llegada de la derecha española de José María Aznar, más centralista, ha agravado la situación».-

La «Britannica» y la obra de un abogado

La referencia a Eukal Herria salta de la Britannica (www.britannica.com) al popular ''Le Robert''. La primera es una obra magna que no precisa presentación; la segunda, de aportación enciclopédica más modesta, es también muy conocida en el Hexágono y en países con implantación lingüística gala.

La historia de ''Le Robert'' nace en 1945 de la idea de Paul Robert, un abogado que cambió la toga por el estudio enciclopédico. Hoy se edita en varias lenguas y se vende en todo el mundo
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