domingo, 3 de marzo de 2002

Portugalete e Iruñea

En su edición de hoy La Jornada nos trae dos noticias generadas en Euskal Herria, una de lo sucedido en Portugalete y la otra acerca de la huelga de hambre en Iruñea:

Tras 28 días, finaliza ayuno de 11 jóvenes separatistas


Armando G. Tejeda

Madrid, 2 de marzo. Unas 50 mil personas participaron este sábado en una manifestación de protesta en Portugalete, Vizcaya, por el atentado del pasado jueves contra la edil socialista Esther Cabezudo y su escolta Iñaki Torres, que resultaron con heridas leves. En Pamplona, los 11 jóvenes que mantenían una huelga de hambre desde hace 28 días le pusieron fin. Con su ayuno protestaron por la reciente proscripción de organizaciones juveniles separatistas, consideradas por la justicia de Madrid "parte del entorno" de la organización armada vasca ETA.

Bajo el lema "ETA no. Paz y libertad", los manifestantes marcharon en silencio en la localidad vizcaína, donde ocurrió el atentado con bomba del jueves, el segundo perpetrado contra un líder socialista, después de que la semana pasada resultó mutilado el dirigente de las juventudes, Eduardo Madina. Encabezada por dirigentes políticos españoles y vascos, la manifestación recorrió el centro del pueblo, e hizo una pausa en el lugar de la deflagración, que provocó cuantiosos daños materiales, entre ellos serios destrozos en un edificio.

A la protesta acudieron el presidente del gobierno vasco, el nacionalista moderado Juan José Ibarretxe, y una nutrida representación de su gabinete, así como el líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero; el secretario general del Partido Popular, (PP, en el gobierno en España), Javier Arenas, y el dirigente de la Unión General de Trabajadores (UGT), Carlos Trevilla, entre otros.

El silencio de la marcha sólo se rompió cuando el contingente pasó frente a la sede de Batasuna, coalición considerada brazo político de ETA, momento en el que se escucharon gritos de "asesinos".

El alcalde de Portugalete, Mikel Cabieces, leyó al final de la protesta un comunicado en el que pidió al gobierno vasco que encabece una "revolución ética, social, política, pacífica y profunda para acabar con el cáncer que tenemos; de lo contrario la fractura social y la dictadura del terror serán una realidad".

Agregó: "Esa revolución, debe empezar por llamar las cosas por su nombre, y esa lacra se llama fascismo y está representada por la banda terrorista ETA y por su brazo político, Batasuna".

El edil socialista explicó que los no nacionalistas aceptan que quienes quieren una Euskadi independiente se expresen, organicen y defiendan sus ideas libremente, pero con respeto a las reglas de la democracia, que son la Constitución y el estado de Autonomía.

En respuesta, el vocero del gobierno vasco, Josu Jon Imaz, apuntó que el atentado contra Cabezudo y su escolta es un ataque intolerable de ETA, que quiere acabar con la pluralidad de la sociedad vasca, pero, aseguró, la ciudadanía no lo permitirá.

Antton Karrera, diputado de Izquierda Unida en el País Vasco, resaltó que la movilización no era sólo para condenar los atentados de ETA, sino que tenía el propósito de "demostrar a la sociedad que los nacionalistas y los no nacionalistas estamos de acuerdo en luchar todos juntos para erradicar definitivamente la lacra de la violencia".

En Pamplona, los 11 jóvenes que permanecían encerrados desde el pasado 2 de febrero en la Iglesia del Buen Pastor finalizaron esta madrugada su ayuno.

Zigor Ruiz, vocero de los huelguistas, explicó que en estos 28 días se produjeron detenciones y proscripciones, "lo que nos hace reafirmarnos en que el diagnóstico que hacíamos sobre las agresiones que sufre Euskal Herria está plenamente vigente".

Por esto, agregó, el principal objetivo no era sólo recoger muestras de solidaridad, sino obtener compromisos de los diversos agentes sociales, políticos y sindicales para hacer frente a esta situación.

Los huelguistas recibieron a lo largo de su protesta muestras de solidaridad de otras organizaciones del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco y de organización sindicales y políticas, como LAB y Batasuna.

"Hemos conseguido reflejar el estado de excepción que actualmente vive Euskal Herria y la criminalización que padecemos los jóvenes. El camino que iniciamos con la huelga de hambre no acaba aquí, sino que es el comienzo de una dinámica", sostuvieron los jóvenes separatistas, que reiteraron sus críticas a la ilegalización de Segi-Haika-Jarrai, decretada por el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.


Bueno, pues como verán en esta nota publicada por La Jornada en Euskal Herria conviven los que tienen poca memoria con los que son consecuentes con la lucha de un pueblo hostigado y reprimido. Los primeros se escandalizan cuando la violencia surge de un lado pero se quedan callados cuando el estado español desata una vez más la violencia que ha venido usando en contra del pueblo vasco desde hace más de 500 años, los segundos no se distraen tan fácilmente con cuestiones puramente mediáticas y continúan con su digna lucha por la autodeterminación de Euskal Herria.

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